Qué tiene que pasar para que Max Verstappen le arruine la fiesta a McLaren y gane su quinto título en la Fórmula 1
Luego de 23 fechas disputadas en un calendario de 24, la temporada 2025 de la Fórmula 1 se encuentra en su fase más caliente. El Campeonato Mundial de Pilotos se definirá en Abu Dhabi, un cierre a todo o nada con tres aspirantes a la corona: Lando Norris (McLaren), Max Verstappen (Red Bull) y Oscar Piastri (McLaren). En la teoría, el británico tiene todo a favor: llega con 12 puntos de ventaja sobre el neerlandés y 16 sobre el australiano, con apenas 25 en juego. En la práctica, Qatar dejó claro que nada está escrito.
La última carrera marcó un punto de inflexión. El dominio de Verstappen fue absoluto. El tetracampeón del mundo no solo controló el ritmo con una precisión quirúrgica, sino que también ejecutó a la perfección una estrategia que neutralizó cualquier intento de Piastri y Norris. "Super Max", que en agosto estaba a 104 puntos del entonces líder del campeonato, llega ahora al cierre del calendario con una recuperación histórica y una candidatura feroz al título.
El GP de Abu Dhabi pondrá punto final al 76° Campeonato de Fórmula 1, pero para entender cómo la definición llegó viva hasta la última vuelta hay que volver a Lusail. En Qatar ocurrió todo: la caída del equipo dominante del año con una estrategia inexplicable de McLaren, la resurrección de Verstappen, el renacer de Piastri y un Norris tambaleante que terminó salvando -tal vez- el punto que defina al campeón. El triunfo fue para Max, Oscar terminó segundo y Lando cuarto, pero el orden pudo ser muy diferente.
McLaren fue el mejor auto del fin de semana, por mucho. Como lo fue durante toda la temporada. Verstappen lo había dicho tras Las Vegas: si él manejara el McLaren, "ya habría ganado el Mundial". Y en Qatar, dentro del dominio del equipo papaya, el mejor fue Piastri: pole del sprint, victoria del sprint y pole de la carrera. Todo indicaba que ganaría la competencia larga y viajaría a Abu Dhabi con un sueño un poco más grande. Norris tenía ritmo para ser segundo. Y como Pirelli prohibió estrategias creativas -máximo 25 vueltas por juego de neumáticos-, la carrera parecía un trámite: girar, parar, girar, parar y terminar. Pero...
La primera fractura llegó con los errores de Norris. En la clasificación se fue afuera y perdió una vuelta lanzada. En la largada volvió a fallar. Y si atrás tuyo tenés a Verstappen, el destino cambia de golpe. Max atacó a Piastri en la primera vuelta y encendió todas las alarmas en McLaren. Pero lo peor estaba por venir.
En la séptima vuelta, el toque entre el alemán Nico Hülkenberg (Kick Sauber) y el francés Pierre Gasly (Alpine) provocó el ingreso del auto de seguridad. Diecisiete autos entraron a boxes. Los únicos que no lo hicieron: los McLaren. Una decisión incomprensible. Norris, sorprendido, preguntó por radio: "¿Por qué no seguimos a Max?". La respuesta fue peor que la decisión: temían perder tiempo en una doble parada. Esa duda les costó la carrera... y quizás el campeonato.
Desde ese instante, Verstappen quedó con la carrera servida. Piastri paró en la vuelta 24, Norris en la 25 y Max saltó a la punta. El neerlandés paró de nuevo en la 32, como todos los que habían aprovechado el ingreso del auto de seguridad, y desde allí la victoria era inevitable. No por una genialidad estratégica de Red Bull, sino por un error monumental de McLaren.
A partir de entonces Verstappen exprimió un Red Bull inferior, mientras los McLaren intentaban recomponer lo irreparable. Piastri tuvo que adelantar su última parada (vuelta 43) y Norris la suya (45). Oscar necesitaba descontar 17 segundos en 14 vueltas. Imposible. Lando, peor: salió quinto y quedó trabado detrás de Kimi Andrea Antonelli. En el giro final, el italiano se pasó en la curva 10 y Norris ganó una posición que podría ser decisiva para el título. "Le pegué al piano en la nueve y me fui ancho", dijo el joven piloto de Mercedes. Esa maniobra puede valer un campeonato.
La imagen de Piastri al bajarse del auto fue el retrato de una derrota que duele: llegó a liderar el Mundial con 34 puntos de ventaja hace pocas fechas y ahora viajará a Abu Dhabi tercero, a 16 de Norris. Max quedó a 12 del líder y con cuatro sobre Oscar.
Los números dicen que Norris lo tiene todo a favor. La realidad dice otra cosa: Verstappen está vivo. Piastri sigue respirando. Y McLaren vuelve a mostrar su tendencia histórica a perder coronas increíbles (como ocurrió en 2007). Lusail dejó al equipo papaya conmocionado. Tienen un puñado de días para recomponer el temple.
La misión casi imposible de Verstappen
El caso de Verstappen es, sin dudas, el más fascinante del campeonato. El neerlandés todavía puede evitar un título de McLaren, pero su margen de error es nulo. En Qatar sumó 25 unidades que le sirvieron para acortar ligeramente la brecha. "¿El campeonato? Es posible, pero no estoy preocupado", dijo Max. Y se fue sonriendo.
La victoria en Lusail lo acercó al sueño del quinto título, que lo pondría a la altura de Juan Manuel Fangio en cantidad de campeonatos y de Michael Schumacher en títulos consecutivos. Pero el neerlandés se mostró sereno: "Ahora todo es posible. Estoy mucho más relajado que en 2021. Hago todo lo que puedo, y si no gano, igual tuve una temporada increíble".
También admitió que este año Red Bull no fue el auto dominante: "Hubo fines de semana en los que no estábamos al nivel de McLaren. Ganamos carreras que quizás no deberíamos haber ganado, como hoy, por decisiones perfectas del equipo. Y después depende de mí ejecutarlas".
La suya es una misión imposible, digna de Ethan Hunt, teniendo en cuenta que McLaren tiene uno de los mejores autos de la temporada. Para mantener viva la ilusión de conquistar un nuevo título mundial, "Super Max" será campeón si gana y Norris termina cuarto o peor; o si es segundo y Norris octavo o más abajo y Piastri no triunfa; o si es tercero y Norris noveno o peor y Piastri no gana.
A su vez, si Max es cuarto y Norris no suma, empatan en 408, pero Norris tiene más segundos puestos (ocho contra cinco), por lo que el británico sería campeón. Si Verstappen queda quinto o peor, no tiene ninguna posibilidad.
Cada Gran Premio regular entrega un máximo de 25 puntos al ganador, y 18 al segundo, 15 al tercero y así sucesivamente hasta el décimo. Con los tres pilotos empatados en siete victorias, un triunfo en Abu Dhabi valdría doble: puntos y desempate.
Aun así, subestimar a Verstappen es peligroso. Su capacidad para procesar información en tiempo real, su enfoque casi científico y su precisión quirúrgica lo convirtieron en uno de los pilotos más completos de la historia reciente. Con cuatro títulos, ya comparte el club de tetracampeones junto a Alain Prost y Sebastian Vettel, por detrás de Fangio (5) y los legendarios Schumacher y Lewis Hamilton (7).
Hoy, con el RB21 revitalizado tras las actualizaciones introducidas en Monza, Red Bull encontró vida. Tras el parate por vacaciones, Max ganó en Italia, Bakú, Austin Las Vegas y Qatar, fue segundo en Marina Bay, tercero en México y Brasil, y volvió a instalarse en la pelea. "Para ser campeón hay que ganar todo", declaró el neerlandés hace cuatro carreras. Y cuando Verstappen huele sangre, el campeonato tiembla.
La guerra interna en McLaren
En McLaren, el panorama se vive con una mezcla de euforia y tensión. La escudería con base en Woking celebró en Singapur su décimo título mundial de constructores, asegurado seis fechas antes del final. Pero ese éxito tiene un lado oscuro: el campeonato de pilotos se transformó en una guerra interna.
Norris conserva una gran ventaja sobre Piastri, quien había liderado el campeonato durante 15 fechas consecutivas, desde que lo tomó en Arabia Saudita. Si el británico sube al podio en el circuito de Yas Marina, será campeón, sin importar qué hagan sus rivales. Verstappen solo puede ser campeón si llega al podio, y su mejor chance es ganar. El australiano necesita un milagro: ganar y rezar por errores ajenos.
El ambiente en McLaren, sin embargo, se tensó más que nunca luego del Gran Premio de Singapur. En la largada, Norris tocó a Piastri al intentar adelantarlo, dañando su alerón delantero y generando un reclamo inmediato del australiano por radio. "Eso no fue muy de equipo", se quejó el líder del campeonato, aunque los comisarios no intervinieron. Encima, una parada lenta de sus mecánicos alimentó la sospecha de favoritismos.
A una fecha para que termine la temporada, McLaren es el campeón indiscutible de constructores, pero enfrenta el riesgo de autodestruirse desde adentro. Y en la sombra, acecha Verstappen. La brecha que parecía insalvable cayó de 104 a 12 puntos en apenas siete carreras, y el neerlandés se siente nuevamente predador.
El Campeonato Mundial de Pilotos sigue abierto, pero cada vez más se parece a una película de suspenso con final escrito: los McLaren mirándose de reojo... y un Red Bull al acecho, esperando el error fatal. La definición será el domingo 7 de diciembre a las 10:00 (hora argentina) en Abu Dhabi. El cierre de una de las temporadas más apretadas y dramáticas de los últimos años. Tres pilotos, un título, un circuito de 55 vueltas. Y una sola certeza: la Fórmula 1 vuelve a ser impredecible.
Así está la pelea por consagrarse en la Fórmula 1 2025
- Lando Norris (McLaren): 408 puntos (siete triunfos y 17 podios)
- Max Verstappen (Red Bull): 396 puntos (siete triunfos y 14 podios)
- Oscar Piastri (McLaren): 392 puntos (siete triunfos y 15 podios)