La NBA anunció el regreso de uno de sus socios más emblemáticos: The Coca-Cola Company, que vuelve a posicionar a Sprite como gaseosa oficial de la liga a través de un nuevo acuerdo global y multianual. Aunque no se revelaron cifras ni duración exacta, el movimiento marca una renovación estratégica de una relación histórica iniciada en 1986, que durante casi tres décadas ayudó a moldear el vínculo entre el básquet y la cultura joven a nivel mundial.
El regreso de Sprite se produce 11 años después de su salida en 2015 y también implica un cambio relevante en el tablero comercial: la NBA dejó atrás su vínculo con PepsiCo, cuya marca Starry ocupaba ese lugar desde 2023.
La relación entre Coca-Cola y la NBA tiene un fuerte componente cultural. Desde campañas icónicas como "Obey Your Thirst" hasta el patrocinio del concurso de volcadas del All-Star entre 2003 y 2016, Sprite logró instalarse como una marca asociada a la creatividad, la autenticidad y el juego callejero. Ese legado, construido a lo largo de generaciones, es uno de los activos que la compañía busca reactivar en esta nueva etapa, con foco en la conexión con la Generación Z, conformada por quienes llegaron al mundo entre 1997 y 2012, y Alpha, nacida desde 2013 hasta 2024.
"Sprite siempre ha sido una marca que celebra la individualidad y la autoexpresión, valores que conectan profundamente con los fanáticos del básquet en todo el mundo", destacó Kerry Tatlock desde la NBA. En la misma línea, Manolo Arroyo, vicepresidente ejecutivo y director global de marketing de The Coca-Cola Company, remarcó que "el básquet es parte esencial de la identidad de Sprite" y que este acuerdo apunta a crear de forma conjunta el futuro de la experiencia deportiva, explorando nuevos formatos y generando momentos culturales.
En términos concretos, Sprite tendrá presencia destacada en los principales eventos de la liga, incluidos los NBA Global Games y los hitos más relevantes de la temporada. La estrategia incluye experiencias inmersivas para fanáticos, contenido digital personalizado, campañas integradas en plataformas sociales y promociones exclusivas. Además, se lanzarán latas de edición limitada con branding de 17 franquicias, reforzando el vínculo local en distintos mercados.
La alianza también se apoya en una base ya existente: Sprite mantiene acuerdos con 17 equipos de la NBA, lo que refuerza la profundidad y el alcance de la alianza. A esto se suma el rol central de Anthony Edwards, figura de los Minnesota Timberwolves y MVP del All-Star Game 2026, quien será el embajador principal de la marca en esta nueva etapa. Su perfil, talento deportivo con fuerte impacto cultural, encaja con la estrategia de Coca-Cola de asociarse a figuras que trascienden el juego.
El acuerdo llega en un contexto de fuerte crecimiento comercial de la NBA: según GlobalData, compañía líder en analítica de datos, la liga estadounidense generó más de 1,15 billones de euros en ingresos por patrocinios en la temporada 2024-2025, consolidándose como una de las propiedades deportivas más atractivas del mundo para las marcas. En ese escenario, el regreso de Coca-Cola no solo recupera una alianza histórica, sino que reafirma el peso del básquet como motor cultural global y como plataforma clave para las grandes compañías de consumo.





