El mundo de la Fórmula 1 quedó sacudido tras una revelación que podría alterar por completo el mapa de la categoría: Red Bull no pondría obstáculos si el piloto neerlandés Max Verstappen decide abandonar el equipo a fin de año. Lo más sorprendente es que, según trascendió en las últimas horas, ni siquiera impedirían un posible desembarco del tricampeón en Mercedes, su rival directo en la pista.
La noticia desató una ola de especulaciones en el mundo del automovilismo. La posibilidad de que el tetracampeón del mundo se mude a la escudería alemana no solo reconfiguraría la grilla para 2026 -cuando entrarán en vigor los nuevos reglamentos técnicos-, sino que también marcaría un giro estratégico de alto impacto en la pelea por el dominio de la categoría.
Aunque Verstappen tiene contrato vigente con Red Bull hasta 2028, las tensiones internas y las crecientes diferencias en la cúpula del equipo habrían debilitado los lazos. La puerta abierta por la propia escudería a una eventual salida parece confirmar que el ambiente no es el mismo que en sus años de hegemonía absoluta.
En Mercedes, Toto Wolff tiene la mira puesta en el tetracampeón del mundo, con el objetivo de sumarlo para reemplazar a Lewis Hamilton, quien este año empezó a correr para Ferrari. "Si Verstappen quiere venir, tenemos la puerta abierta", expresó. Para 2025, el jefe del equipo alemán apostó por el joven Kimi Antonelli, pero ahora volvió a la carga por Verstappen.
Los problemas de rendimiento que atraviesa Red Bull en 2025 intensificaron los rumores de salida: figuras clave como Adrian Newey, Rob Marshall y Jonathan Wheatley debilitaron el proyecto técnico de la escudería austríaca y dejaron al equipo dependiente casi exclusivamente del talento de su piloto estrella para intentar darle pelea a los todopoderosos McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri.
Además, Red Bull despidió a su histórico jefe de equipo Christian Horner, lo que se llegó a interpretar como un gesto de buena voluntad tras el tenso enfrentamiento con los Verstappen. Pero ese movimiento no habría sido suficiente, ya que el piloto neerlandés podría activar una cláusula de salida.
Aunque aún no hay confirmación oficial, todo indica que Verstappen analiza seriamente cambiar de escudería a partir de 2026, lo que marcaría el inicio de una nueva etapa en su carrera. Según reveló La Gazzetta dello Sport, Mercedes ya cuenta con el visto bueno de su CEO Ola Källenius para afrontar una megaoperación que rondaría los US$ 100 millones anuales.

El efecto dominó que desataría la salida de Verstappen de Red Bull
Una eventual llegada de Verstappen a Mercedes abriría múltiples escenarios: George Russell, actual piloto de la escudería alemana y rival directo del neerlandés, aún no renovó su contrato y su continuidad es incierta. Si ambos firmaran, Antonelli quedaría sin espacio, aunque tendría lugar en Alpine o Williams, ambos motorizados por el equipo.
Y ahí se abre otra posibilidad: Carlos Sainz podría retornar a Red Bull o, en caso de que Alpine necesite liberar un asiento, Franco Colapinto podría quedarse sin lugar. Aunque esto último, por ahora, es solo una especulación.
En Red Bull ya se preparan para una renovación profunda. Más allá de lo que decida Verstappen, todo indica que Yuki Tsunoda está de salida, incluso pese al respaldo de Honda. El medio alemán Auto Motor und Sport reveló que Isack Hadjar, una de las revelaciones del año, tiene prácticamente asegurado un asiento en el equipo principal.
Si Hadjar sube, Racing Bulls contaría con Liam Lawson, quien le gana la pulseada a Tsunoda por su crecimiento en pista, y con el británico de apenas 17 años Arvid Lindblad, apuntado como el "nuevo Verstappen". Red Bull ya lo hizo participar en entrenamientos libres y lo considera una de las joyas de su cantera.
En paralelo, si Russell queda libre, Aston Martin podría sumarlo para acompañar a Fernando Alonso, en el tramo final de su carrera. Eso dejaría sin lugar a Lance Stroll, el hijo del dueño.
La posible salida de Verstappen no solo modificaría las alineaciones de varios equipos, sino que también reconfiguraría estrategias, jerarquías y desarrollos técnicos a futuro. Sería, sin dudas, el mayor sismo en el mercado de pilotos desde la retirada de Sebastian Vettel o el traspaso de Hamilton a Ferrari. Y todo dependerá, finalmente, de lo que decida "Super Max", quien ya rompió el silencio y se mostró incómodo con el presente de Red Bull, alimentando las dudas sobre su continuidad.





