Dime quién es tu GOAT y te diré si sos conservador o progresista: Messi y Ronaldo dividen al mundo por su ideología política
El fútbol global ya no solo mueve pasiones y millones en los mercados financieros, ahora también es un espejo de la polarización social. Un ambicioso estudio internacional publicado recientemente en la plataforma académica SSRN.com revela que la mítica rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo funciona como un predictor de la ideología política de los ciudadanos.
La investigación, coliderada por el profesor Saifuddin Ahmed de la Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur), aporta evidencia empírica de cómo la identidad política moldea nuestros gustos culturales y hábitos de consumo mucho más allá del ámbito gubernamental.
La conclusión central es clara: los ciudadanos de tendencia liberal prefieren a Messi, mientras que los de inclinación conservadora eligen a Ronaldo.
El fenómeno del Identity Sorting: el estilo de vida como declaración política
En los últimos años, la ciencia política ha analizado el concepto de identity sorting (ordenamiento de la identidad). Este fenómeno describe cómo una sola etiqueta política (ser de izquierdas o de derechas, liberal o conservador) ahora empaqueta y agrupa múltiples elementos de la vida de una persona: desde sus creencias religiosas y valores culturales hasta sus decisiones de compra.
Tradicionalmente, esta profunda división se había estudiado casi exclusivamente en entornos bipartidistas altamente polarizados, como el de Estados Unidos.
Sin embargo, los autores de este informe quisieron comprobar si este comportamiento se repite a escala global utilizando un estímulo cultural idéntico en todo el planeta: el debate sobre quién es el mejor futbolista de la historia moderna.
"Lo que queríamos saber era si la política se filtra en dominios que se sienten completamente apolíticos, y si lo hace a través de sociedades muy diferentes, no solo en EE.UU.", explicó Saifuddin Ahmed.
Dos arquetipos para dos visiones del mundo
Con trofeos deportivos y logros extraordinarios casi simétricos (el “casi”, obviamente, no incluye un detalle menor: que Messi es campeón del mundo, pero Cristiano no), la elección de un aficionado entre ambos astros revela más sobre sus propios valores personales que sobre las habilidades técnicas de los jugadores.
El estudio determinó que los medios de comunicación proyectan dos imágenes públicas radicalmente opuestas que encajan con la psicología de las corrientes políticas:
- Lionel Messi (El modelo comunitario). Percibido como un perfil bajo, reservado, enfocado en la estructura familiar y profundamente orientado al trabajo en equipo. Esta proyección conecta de forma natural con los valores comunitarios y colectivos que suelen defender los sectores liberales o progresistas.
- Cristiano Ronaldo (El modelo de dominancia). Visto como un competidor individualmente dominante, altamente autopromocional y vocal respecto a su propia excelencia. Su marca personal se alinea con los valores de dominancia, jerarquía y autoafirmación, históricamente vinculados a las sensibilidades de corte conservador.
Radiografía global: datos clave del estudio
El estudio de campo, desarrollado entre abril y mayo de 2026, recopiló datos masivos a nivel global. A continuación, se detallan las métricas clave de la investigación:
De las 26 naciones analizadas, 19 mostraron diferencias estadísticamente significativas en la preferencia de sus ciudadanos. Mientras que mercados occidentales como España, el Reino Unido, Canadá y Finlandia se inclinaron estadísticamente hacia Messi, economías emergentes como India, México, China y Turquía mostraron una clara predilección por Cristiano Ronaldo.
Más allá del voto: agoritmos, vídeos cortos y autoritarismo
Los modelos estadísticos jerárquicos revelaron que la ideología política es el predictor individual más robusto de todos los analizados, superando a variables tradicionales como la edad, los ingresos o el nivel educativo. No obstante, el estudio identificó otros factores psicológicos y de consumo mediático que juegan un rol independiente:
Consumo de vídeos cortos. Los usuarios intensivos de noticias en formatos de vídeo corto (como TikTok o Instagram Reels) muestran una marcada tendencia a preferir a Cristiano Ronaldo. Los investigadores apuntan a que los algoritmos de estas plataformas suelen empaquetar la identidad cultural y política de forma más estrecha.
Rasgos de personalidad. Una alta autoestima y una mayor aprobación de liderazgos autoritarios (preferencia por líderes fuertes que evadan los controles institucionales) predicen de forma independiente la simpatía por Ronaldo.
Reflexión cognitiva. Los perfiles con mayor puntuación en test de razonamiento analítico mostraron una ligera (aunque débil) inclinación hacia la figura de Messi.
La brecha generacional: un fenómeno del futuro
Uno de los hallazgos más relevantes para el análisis sociopolítico y de marketing es que esta división político-deportiva es mucho más aguda entre las generaciones jóvenes.
El efecto se debilita progresivamente a medida que aumenta la edad de los encuestados, llegando a ser inexistente en las cohortes de mayor edad.
Esto demuestra que los jóvenes, nativos digitales criados en entornos de fuerte polarización algorítmica, absorben de manera inconsciente estos sesgos de identidad cruzada.
Pese a la consistencia del descubrimiento, el profesor Ahmed pide prudencia y rigurosidad económica al interpretar los datos, recordando que la investigación se encuentra en fase de preprint (pendiente de revisión por pares).
En términos absolutos, las variables políticas y psicológicas analizadas explican aproximadamente el 3% de la varianza total en la preferencia de los usuarios. La lealtad a los clubes, el conocimiento técnico del fútbol o los recuerdos de la infancia siguen pesando más en la decisión final de un aficionado.
Sin embargo, que un patrón político subterráneo emerja de manera tan idéntica en democracias consolidadas, sistemas multipartidistas y estados autoritarios es una señal inequívoca de que las marcas y los consumos culturales están dejando de ser, definitivamente, apolíticos. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar