Qué es el cooling break, cuánto dura y por qué genera polémica en el Mundial 2026
El Mundial 2026 no solo estrenó un formato inédito con 48 selecciones y 104 partidos, sino que también convirtió al cooling break en una de las novedades más discutidas del torneo. La pausa de hidratación, que durante años fue una herramienta excepcional reservada para jornadas de calor extremo, pasó a formar parte de todos los encuentros y abrió un fuerte debate entre jugadores, entrenadores, dirigentes e hinchas.
El cooling break consiste en una interrupción de tres minutos en cada tiempo para que los futbolistas puedan hidratarse, refrescarse y recibir asistencia médica en caso de ser necesario. Durante ese lapso, los jugadores toman agua o bebidas isotónicas, utilizan toallas frías y aprovechan para recuperarse físicamente antes de reanudar la actividad.
La FIFA justificó la medida por las condiciones climáticas previstas en Estados Unidos, México y Canadá, sedes del Mundial. En varias ciudades las temperaturas superaron los 35 grados y la combinación de calor y humedad elevó considerablemente el riesgo de golpes de calor, deshidratación y disminución del rendimiento físico.
Aunque las pausas de hidratación existen desde hace años y fueron utilizadas por primera vez en una Copa del Mundo durante Brasil 2014 cuando la temperatura superaba los 32 grados, la gran diferencia en esta edición es que la FIFA decidió hacerlas obligatorias en todos los partidos, independientemente de las condiciones meteorológicas o de si el estadio cuenta con techo o climatización.
La regla fue ensayada previamente en distintos torneos internacionales y terminó de consolidarse tras las experiencias recientes en competencias organizadas por la FIFA. Según explicó Manolo Zubiria, director de Torneos de Estados Unidos para el Mundial 2026, la intención es garantizar que los futbolistas puedan competir en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, las autoridades también contemplan excepciones: si existe una lesión o una interrupción prolongada pocos minutos antes del momento previsto para la pausa, el árbitro puede modificar su aplicación.
La decisión no tardó en generar polémica. Muchos entrenadores consideran que el parate altera el desarrollo natural de los partidos y ofrece una especie de "tiempo muerto" encubierto para realizar ajustes tácticos. Otros sostienen que enfría el juego y extiende innecesariamente la duración de los encuentros.
Entre las voces críticas apareció Jurgen Klopp, ex DT de Liverpool, quien cuestionó el componente comercial de la medida y sugirió que detrás de la preocupación sanitaria también existe un interés económico. Una postura similar expresaron futbolistas como Virgil van Dijk, capitán de Países Bajos, quien afirmó que las pausas no le resultan atractivas para quienes siguen los encuentros por televisión. El defensor del Liverpool sostuvo que podrían justificarse en jornadas de calor extremo, pero consideró que deberían analizarse caso por caso y no aplicarse de manera automática.
También se manifestó el entrenador de Colombia, Néstor Lorenzo, quien comentó que la interrupción dejó de estar asociada exclusivamente al cuidado físico de los jugadores y comenzó a convertirse en un espacio utilizado para otros fines.
Precisamente, uno de los puntos más cuestionados es el aspecto comercial. Durante los tres minutos de pausa, muchas transmisiones televisivas realizan cortes publicitarios, mientras que dentro de los estadios se organizan actividades de entretenimiento con música y contenidos para el público. Esto llevó a algunos críticos a señalar que el fútbol se acerca cada vez más a modelos deportivos como el básquet o el fútbol americano, donde los tiempos muertos forman parte del espectáculo y de la estructura comercial del evento.
Desde la FIFA responden que la prioridad sigue siendo la salud de los jugadores. Los estudios médicos utilizados por el organismo indican que las altas temperaturas pueden provocar deshidratación severa, disminución de la capacidad física, problemas cardiovasculares e incluso emergencias médicas. Por ese motivo, la entidad que regula el fútbol mundial considera que las pausas son una herramienta preventiva indispensable en un calendario internacional cada vez más exigente.
Más allá de las críticas y las defensas, el cooling break ya se convirtió en una de las imágenes características del Mundial 2026. Para algunos representa una evolución lógica del deporte frente a los desafíos climáticos actuales; para otros, es un cambio que modifica la esencia del juego y abre la puerta a una mayor comercialización de los partidos. Lo cierto es que, mientras el fútbol sigue adaptándose a nuevas exigencias físicas y económicas, la discusión sobre estas pausas obligatorias parece estar lejos de terminar.