¡Ay, te equivocaste! Esa exclamación, tan común en las canchas, resume la presión con la que conviven los árbitros cada fin de semana. Cuando un error grave sucede, se vuelve inolvidable. Esa equivocación que para cualquier jugador puede ser una anécdota, en un árbitro queda grabada y muchas veces lo marca para siempre.
Por eso, en esta fecha tan especial, distintos referees argentinos se animaron a contar, en primera persona, cuáles son los peores errores que puede cometer un árbitro y cómo se enfrentan a esa presión en cada deporte.
Esta fecha adquiere una resonancia especial, ya que reconoce el difícil trabajo de aquellas mujeres y hombres que, con un silbato en la mano y tarjetas de colores en los bolsillos, intentan impartir justicia en un campo de juego.
Estos profesionales deben soportar una presión constante, tanto por parte de los jugadores como de los entrenadores y de los hinchas. Además, deben estar dispuestos a sacrificar gran parte de su tiempo libre (o de su vida personal) para poder cumplir con sus funciones.
La victoria invisible del arbitraje
De forma antagónica a lo que le pasa a un jugador, el mejor partido de los referees implica que nadie hable de ellos. Una muy buena performance arbitral significa pasar desapercibidos. Sin reconocimiento positivo, posteo o historia en alguna red social. Sin que familiares, amigos u otras personas les envíen un video de un error o que les pregunten por qué se equivocaron en una jugada.
Podría decirse que su objetivo es ser invisibles, totalmente opuesto a lo contemporáneo de este mundo virtual y una sociedad exhibicionista de los logros personales. No ganan, pierden o empatan. Su VICTORIA es que nadie se acuerde que fueron los referees de ese partido.
Y es justamente en el error donde se visibiliza el costado más humano del arbitraje: decisiones que pesan, que se cuestionan y que muchas veces quedan en la memoria colectiva más que los aciertos.
¿Cuál es el peor error que un referee puede cometer? 7 árbitros referentes de cada deporte lo revelan
Handball
Julián López Grillo, árbitro internacional de handball desde hace 20 años con amplia trayectoria en torneos mundiales, opinó:
"El principal error de un árbitro es engancharse en una equivocación de la cual nos damos cuenta que cometimos y no poder salir de ahí.
Como árbitros, como personas, tenemos equivocaciones. Es normal, habitual, más aún cuando se toman muchas decisiones. No hay mala intención: debemos aprender a convivir con ellas. Cuando somos quienes juzgamos otras acciones, estamos "en la mira", en una evaluación constante, y eso no es fácil de llevar.
El 'no poder salir de allí' hace que exponenciemos esa equivocación. A veces buscaremos defendernos; otras, equiparar, otras hacer como que no pasó; y entonces, la bola de nieve del error se agiganta.
Crecer como árbitros (y como personas) es aprender a convivir con las equivocaciones. Garantizar a capa y espada que no tenemos intención de cometerlas, pero saber con certeza que las cometeremos.
Madurar arbitralmente es convivir con ellas, sin engancharnos, para que no influyan en las futuras decisiones. Es un proceso muy difícil de lograr y que excede la función del árbitro, requiriendo un trabajo interno muy fuerte. Comenzar a pensar en ello y ser conscientes, es el primer gran paso en este proceso de aprendizaje."
Boxeo
Mario Héctor González, árbitro de boxeo desde hace 24 años y referee internacional desde 2013, representa a la Federación Argentina de Boxeo (FAB) en el ámbito nacional y a la Federación Internacional de Boxeo (IBF) en el plano internacional. Con más de 50 peleas mundialistas dirigidas en su carrera, señaló cuál considera el mayor error que puede cometer un árbitro:
"El peor error que podemos cometer los árbitros es querer ser más protagonistas que los verdaderos protagonistas, que son los boxeadores y boxeadoras. Uno de los fallos más groseros es dejar pegar en demasía y que, por culpa de eso, un boxeador termine en el hospital. Puede suceder que con un solo piñazo alguien termine internado, pero lo grave es cuando el daño se produce por acumulación de golpes."
Beach Handball
Mery Díaz, árbitra internacional de beach handball desde 2018, posee una destacada trayectoria habiendo arbitrado la final del Global Tour, un mundial y los juegos olímpicos de la juventud. Sobre su experiencia, expresó:
"El error principal es no volverlo a intentar. No sobreponerse. No perseverar.
Ser árbitro para mí es una filosofía de vida. Es comprender y aceptar que el andar va a estar trazado con errores, pero la superación y el aprendizaje de ellos son los que realmente forjan el camino y, sobre todo, el carácter.
Ser árbitro te mantiene íntegro dentro y fuera de la cancha. Esta profesión te lleva a ser disciplinado y siempre te alienta a buscar una mejor versión de vos mismo.
Conjugar los principios del juego limpio con la vida cotidiana te mantiene humilde y al servicio, porque esa es la premisa.
La anticipación, la preparación y la disciplina son los pilares fundamentales para sostener este rol con profesionalismo.
Soy agradecida de todo lo que me regala dentro y fuera de la cancha esta profesión. La elijo una y mil veces más."
Rugby
Tomás Bertazza, árbitro internacional de rugby que dirigió la final de la URBA 2023 y la final del Super Rugby Américas 2025, además de estar presente en el Mundial Sub 20, el Seis Naciones Sub 20 y el Rugby Championship Sub 20, destacó:
"Para mí, el peor error de un referee es caer en la vorágine del partido. Cuando entrás en el griterío del público o en la temperatura del juego, empezás a perder claridad y podés tomar malas decisiones. Nosotros trabajamos con psicólogos deportivos para aprender a bajar las pulsaciones, usamos técnicas de respiración e incluso hacemos entrenamientos imaginarios para simular esas situaciones. Mantener la calma es clave: cuando el árbitro transmite tranquilidad, los jugadores confían en sus decisiones y el partido fluye. Si el referee se pone nervioso, la tensión se multiplica."
Softbol
María Laura Aren, ex jugadora de la Selección Argentina y árbitra internacional de softbol desde 2018, reflexionó:
"Los árbitros erramos al pensar que las decisiones que tomamos en el juego van a ser aceptadas por los jugadores y el público. Muchas veces permitimos que el reclamo nos afecte.
Somos parte del juego: nos preparamos, estudiamos y estamos concentrados en todo momento. Nadie quiere errar, y los primeros en saberlo cuando sucede somos nosotros mismos. Pero debemos mantener la concentración para que no vuelva a ocurrir.
El hecho de tener al público, jugadores o entrenadores remarcando el error o la mala decisión no ayuda a mantenernos enfocados. También hay que aceptar y naturalizar que los árbitros somos parte del juego y que todos estamos comprometidos con el deporte."
Básquet
Fabricio Vito, elegido 8 años de forma consecutiva como el mejor árbitro de la Liga Nacional de Básquet e instructor FIBA expresó:
"Desde mi punto de vista, el error más importante que cometemos los árbitros es pitar por "suponer". Si tenemos una mala posición en el campo de juego y no contamos con una buena ubicación, podemos perder una jugada y, muchas veces, por "olfato" o experiencia terminamos pitando algo que suponemos que sucedió, sin la certeza de haberlo visto. En definitiva, terminamos tirando una moneda al aire con un 50% de posibilidades de acertar."
Goalball
Nanci Pérez, profesora de personas ciegas y con baja visión, árbitra nacional de goalball desde hace siete años, manifestó:
"Un error grave en nuestro deporte sería cobrar un gol que no fue o convalidarlo cuando la pelota no entró y por ende una decisión equivocada puede cambiar por completo el desarrollo del juego. En esas situaciones suelen aparecer los hinchas y te gritan cosas como ¿quién es el ciego acá?".
En la misma línea, Julia Simoni, profesora nacional de Educación Física y árbitra internacional de Goalbal, señaló:
"El peor error que un árbitro puede cometer es dar como válido un gol que en realidad no lo era. Es muy grave porque el resultado puede ser definitorio para un equipo, ya sea en la victoria de un partido o en una clasificación importante."
Pitido o saludo final
Los árbitros son seres humanos que cometen errores, pero también son profesionales que se esfuerzan al máximo por hacer bien su trabajo. El error es inevitable, pero lo que distingue a un gran árbitro es cómo lo asume, aprende de él y lo transforma en experiencia para sostener la justicia del juego. Es hora de dejar de lado los prejuicios y las descalificaciones, y de reconocer el valor de su labor.
Detrás de cada decisión, incluso de cada error, hay dedicación, preparación y la vocación de sostener los valores que hacen grande al deporte. Por esto, los árbitros merecen un día para ser recordados de forma "no negativa", porque... antes de ser referees, son personas. Así que si conocés a un familiar, amigo o compañero de trabajo que es árbitro, deseale un FELIZ DÍA DEL ÁRBITRO A LOS QUE SE ESFUERZAN POR HACER UN DEPORTE JUSTO.