¡Pura garra!

Argentina se despedía del Mundial, pero dio vuelta un partido inolvidable ante Inglaterra y ¡está otra vez en la final!

El equipo de Scaloni perdía y se quedaba afuera, pero nunca bajó los brazos. Dio vuelta un partido histórico ante los ingleses y demostró la vigencia de un campeón que va por otra corona.
Argentina jugará la séptima final de su historia en el Mundial 2026. (@Argentina)
Julián Castro 15-07-2026
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Argentina está en la final del Mundial 2026. Se lo dio vuelta a Inglaterra en Atlanta, ganó 2-1 un partido inolvidable y volvió a demostrar que esta Selección siempre tiene algo más para dar. Cuando parecía contra las cuerdas, cuando el reloj avanzaba y el rival se refugiaba cada vez más cerca de su arco, apareció ese carácter que distingue al campeón del mundo. Enzo Fernández empató con un golazo y Lautaro Martínez, tras un centro de Lionel Messi, desató la locura. Otra remontada. Otra tarde para la historia. Otra final.

Lionel Scaloni sorprendió desde la formación inicial. Hizo una sola modificación respecto del partido anterior, pero fue una de las decisiones más fuertes de todo su ciclo: Giuliano Simeone fue titular y Rodrigo De Paul comenzó en el banco de suplentes. El "Motorcito", durante años una pieza prácticamente inamovible y uno de los principales socios de Messi dentro del campo, cedió su lugar ante la apuesta por la energía, la intensidad y la profundidad del extremo del Atlético de Madrid.

Argentina salió con un 4-4-2 pensado especialmente para neutralizar a Inglaterra. Los tres mediocampistas, Enzo, Alexis Mac Allister y Leandro Paredes, jugaron más cerrados, Simeone se ubicó por la derecha para contener las subidas de Djed Spence y Julián Álvarez arrancó por izquierda, colaborando también en la recuperación. La intención era emparejar la batalla del mediocampo y evitar que los ingleses pudieran imponer su superioridad física.

La presencia de Giuliano, además, dejó una estadística histórica: los Simeone se convirtieron en la tercera pareja de padre e hijo en ser titular contra la misma selección en una eliminatoria mundialista. Diego enfrentó a Inglaterra en los octavos de final de Francia 1998 y Giuliano lo hizo 28 años después, en las semifinales de 2026. Antes lo habían conseguido los brasileños Domingos y Ademir da Guia frente a Polonia, y los mexicanos José y José Raimundo Vantolrá ante Italia.

Thomas Tuchel, por su parte, presentó un 4-2-3-1 con tres modificaciones. Reece James regresó tras superar una lesión muscular, John Stones volvió a la zaga y Spence ocupó el lateral izquierdo en lugar de Nico O'Reilly. La gran sorpresa fue Morgan Rogers, elegido por encima de Bukayo Saka pese a que este último ya se encontraba recuperado de sus problemas físicos.

Inglaterra comenzó mejor, con posesión, presión alta tras pérdida y más de medio equipo instalado en campo rival. Argentina, sin embargo, no se dejó intimidar. Paredes fue directamente a buscar a Jude Bellingham para marcarle la cancha y no habían pasado tres minutos cuando el partido ya estaba caliente. Una falta no sancionada provocó los primeros cruces y, poco después, se produjo una trifulca entre varios jugadores.

Fue un comienzo áspero, friccionado y con muy poca continuidad. Argentina intentó contrarrestar la potencia física inglesa con intensidad, faltas tácticas y duelos individuales. No había secuencias largas de pases ni espacios para pensar. Era una semifinal jugada al límite, cargada de tensión y decidida en cada choque.

A los 32 minutos llegó la primera aproximación peligrosa de Inglaterra: Declan Rice lanzó un centro y Stones cabeceó desviado en el segundo palo. Dos minutos más tarde, Emiliano "Dibu" Martínez debió intervenir para despejar un envío de James.

Argentina respondió a los 37 con la oportunidad más clara de la primera mitad. Enzo Fernández sacó un potente remate desde afuera del área que pasó muy cerca del ángulo derecho de Jordan Pickford. El volante del Chelsea estuvo a centímetros de abrir el marcador.

El 0-0 del descanso reflejó la enorme paridad. Inglaterra había cometido siete faltas y Argentina, 12. Simeone fue responsable de cinco de ellas, la mayor cantidad para un futbolista argentino en un partido del Mundial 2026. El equipo de Scaloni tuvo algunos pasajes de posesión, pero le costó desordenar a un rival compacto. Fue una batalla de mitad de cancha, un partido bravo y de detalles.

El árbitro estadounidense Ismail Elfath había sido muy permisivo durante buena parte de los primeros 45 minutos. Recién a los 39 mostró la primera tarjeta amarilla, para Elliot Anderson, y segundos después amonestó correctamente a Lisandro Martínez por cortar un contragolpe. Argentina empezaba a quedar condicionada.

Messi, con 39 años y 21 días, se convirtió en el jugador de campo más veterano en disputar una semifinal mundialista. (@Argentina)

Scaloni hizo un ajuste clave para el complemento: Julián Álvarez dejó la banda izquierda y pasó a jugar como delantero. El efecto fue inmediato. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando la "Araña" sacó un remate que obligó a Pickford a una gran atajada y, en el rebote, volvió a disparar, aunque la pelota se desvió en un defensor y terminó en el córner.

A los cinco minutos, Cristian Romero también recibió la amarilla por frenar a Bellingham en la mitad de la cancha. Con el "Cuti" y Lisandro amonestados, toda la zaga central argentina quedó condicionada.

Y cuando la Selección parecía haber arrancado mejor, llegó el golpe inglés. Cerca de los diez minutos del segundo tiempo, Harry Kane retrocedió para iniciar la jugada y lanzó un pelotazo hacia Rogers. Tagliafico anticipó, pero el rebote quedó en poder de Rice, quien volvió a abrir para Rogers. El volante lanzó el centro y Anthony Gordon le ganó la espalda a Nahuel Molina para aparecer en el segundo palo y marcar el 1-0.

Gordon se convirtió así en apenas el quinto goleador de Inglaterra en una semifinal mundialista, después de Bobby Charlton en 1966, Gary Lineker en 1990 y Kieran Trippier en 2018. Su tanto, además, dejó otra curiosidad: fue apenas el cuarto gol en la historia de las semifinales de un Mundial en el que goleador y arquero actuaban en una misma liga, después de Schnellinger ante Albertosi en 1970, Caniggia contra Zenga en 1990 y Sneijder frente a Muslera en 2010.

Poco después, Simeone quedó mano a mano con Pickford, pero demoró demasiado la definición y  Spence logró anticiparlo. Fue su última gran oportunidad antes de salir.

El gol de Inglaterra cambió completamente el partido. Argentina tomó el control y el rival comenzó a retroceder. Scaloni sacó a Paredes y mandó a la cancha a Nicolás González para ganar profundidad. Mac Allister se cerró junto a Enzo y Messi empezó a tomar cada vez más contacto con la pelota, especialmente sobre el sector izquierdo.

A los 68 minutos, el capitán puso un centro preciso al punto del penal y González conectó un cabezazo a quemarropa. Pickford se estiró sobre su palo derecho y protagonizó una atajada espectacular. Argentina ya empujaba y el arquero inglés empezaba a convertirse en figura.

A los 72, Scaloni realizó una triple modificación: Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel y De Paul ingresaron por Lisandro Martínez, Molina y Simeone. Tuchel respondió retirando a Gordon, el autor del gol, y colocando a Ezri Konsa para reforzar la defensa y contener especialmente las apariciones de Nico González.

Tres minutos después, Argentina volvió a quedar a centímetros del empate. De Paul envió un centro y Mac Allister cabeceó contra el palo ante un Pickford que había quedado completamente inmóvil. En la continuidad de la acción, el arquero inglés volvió a intervenir para mantener la ventaja.

Apenas dos minutos más tarde llegó otra oportunidad. Messi metió un pase perfecto a la espalda de la defensa, Nico González apareció por sorpresa y su cabezazo se perdió muy cerca del palo izquierdo. Inglaterra sufría y se refugiaba cada vez más atrás.

A los 80 minutos llegó la última apuesta: Lautaro Martínez reemplazó a Tagliafico. Argentina fue definitivamente por todo. Inglaterra armó una línea de cinco defensores y se aferró al 1-0.

Pero el campeón seguía empujando. A los 84, Enzo Fernández probó desde afuera del área y Pickford alcanzó a desviar la pelota al córner. Y tras ese tiro de esquina llegó el desahogo. Messi recibió, encontró a Enzo y el volante acomodó la pelota con la zurda antes de sacar un derechazo cruzado, con el borde interno, imposible para el arquero inglés.

Golazo. 1-1. Explosión argentina en Atlanta. Enzo corrió hacia la tribuna, festejó con el "Topo Gigio" y después hizo el gesto de que siguieran hablando. El equipo de Scaloni había vuelto a levantarse.

Desde el gol de Inglaterra, el partido había sido prácticamente todo de Argentina. Scaloni acumuló futbolistas ofensivos, mientras Tuchel eligió defensores. El campeón no estaba jugando su mejor partido desde lo colectivo, pero volvió a sacar a relucir aquello que tantas veces lo sostuvo: coraje, corazón, alma, jerarquía y una voluntad inagotable para seguir buscando incluso cuando todo parece escaparse.

Y todavía faltaba el golpe definitivo. Con 39 años, Messi apareció por la derecha y levantó un centro perfecto con su pierna derecha. En el segundo palo estaba Lautaro Martínez. El "Toro" apareció para marcar el 2-1, completar una remontada extraordinaria y mandar a la Argentina a otra final del mundo.

Con las dos asistencias frente a Inglaterra, Messi llegó a 12 participaciones directas de gol (ocho tantos y cuatro asistencias), uno de los registros más altos de toda la historia de una misma Copa del Mundo. Solo lo superan Just Fontaine en 1958 (15), Sándor Kocsis en 1954 (13) y Gerd Müller en 1970 (13).

El estadio explotó. Los jugadores corrieron desaforados. Argentina lo había hecho otra vez. Había estado abajo como con Egipto, había sufrido, había chocado contra Pickford y contra el palo, pero jamás dejó de creer. Cuando parecía que no iba a haber nada, volvió a haberlo. Esta Selección siempre encuentra algo más.

Argentina dio vuelta una semifinal inolvidable y volvió a exhibir esa personalidad que construyó durante años. No alcanzó solamente con el temperamento ni con la chapa de campeón: también hubo fútbol, cambios ofensivos, jerarquía individual y un Messi que, a los 39 años, volvió a ser decisivo cuando la historia lo reclamaba.

Más allá de la épica de la remontada, los números también explican por qué Argentina terminó clasificando. Después del gol de Inglaterra, el equipo de Scaloni monopolizó el juego: durante el tramo comprendido entre el 1-0 y el empate de Enzo Fernández tuvo el 88% de la posesión, con 266 pases contra apenas 38 del conjunto inglés.

En el balance general del encuentro, la superioridad argentina también fue contundente. El equipo de Scaloni terminó con 64% de posesión, 537 pases completados contra 273 de Inglaterra, 15 remates contra siete, cinco disparos al arco.

Las estadísticas terminaron reflejando exactamente lo que se vio en Atlanta: después de quedar en desventaja, Argentina tomó el control absoluto del partido, empujó a Inglaterra contra su arco y encontró una remontada que ya quedó grabada entre las grandes noches de la historia de la Selección.

Argentina-Inglaterra nunca es un partido más. Desde México 1986, con la "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo" de Diego Maradona apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, cada cruce entre ambos países adquirió un peso simbólico que excede al fútbol. Para millones de argentinos, el enfrentamiento mezcla memoria, identidad nacional y una rivalidad deportiva que atraviesa generaciones.

En Atlanta volvió a respirarse ese clima especial. El Mercedes-Benz Stadium, con 68.239 espectadores, fue copado por miles de argentinos que hicieron retumbar el clásico "el que no salta es un inglés" durante el himno británico. Cuando sonó el himno argentino, los silbidos quedaron tapados por el canto de los jugadores y de las tribunas. Y cada vez que Inglaterra intentó hostigar a Messi, la respuesta fue inmediata: un ensordecedor "Meeeeessi, Meeeeeeessi" bajó desde todos los sectores del estadio.

Cada avance argentino fue vivido como una final anticipada y, tras el pitazo final, el festejo tuvo un significado mucho más profundo que una simple clasificación.

El abrazo eterno entre Lautaro Martínez y Messi tras sellar la remontada ante Inglaterra. (@Argentina)

Inglaterra inventó el fútbol, pero Argentina lo actualizó. En Atlanta, el campeón del mundo volvió a mostrar su versión más emocional, rebelde e indestructible. Perdía 1-0, lo empató Enzo, lo ganó Lautaro y se metió en otra final. Una noche inolvidable. Una remontada para la historia. Argentina, otra vez, va por el mundo.

Ahora espera España, que viene de dejar en el camino a Francia. Será la primera vez que los campeones vigentes de Europa y Sudamérica se enfrenten por el título mundial, y apenas la segunda definición entre dos selecciones hispanohablantes, después de Uruguay-Argentina en 1930. La "Scaloneta" buscará defender el título conseguido en Qatar 2022 y convertirse en el primer bicampeón del mundo en 62 años, algo que nadie logra desde Brasil (1958 y 1962).

Pero antes de pensar en la definición del Mundial, Argentina volvió a escribir otro capítulo en una de las rivalidades más grandes de la historia del fútbol. Como en México 1986, Francia 1998 o Qatar 2022, un cruce ante Inglaterra volvió a quedar grabado en la memoria colectiva. Esta vez fue con una remontada épica, un Messi eterno y un Lautaro Martínez que selló el pasaje a otra final del mundo.

 Scaloni igualó a Carlos Bilardo como el DT de la Argentina con más partidos dirigidos en Mundiales. (@Argentina)
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