Crudo relato

Adriano abrió su corazón y reveló fuertes detalles de su vida actual: "Lo único que busco es paz"

El ex delantero era comparado con Ronaldo Nazário, pero la muerte de su padre lo sumió en una profunda depresión que nunca le permitió volver a su mejor nivel

Adriano se había convertido en una pesadilla para la Argentina al anotarle un gol en la final de la Copa América 2004
Adriano se había convertido en una pesadilla para la Argentina al anotarle un gol en la final de la Copa América 2004
13 noviembre de 2024

El brasileño Adriano Leite Ribeiro estaba destinado a convertirse en uno de los mejores delanteros en la historia del fútbol. Su potencia y su calidad eran un combo letal y la comparación con Ronaldo Nazário era inevitable, incluso se había convertido en una pesadilla para la Selección Argentina al anotarle un gol en la final de la Copa América 2004 en el último minuto de la final que llevó el partido a los penales, donde se impuso la "Verdeamarela".

Pero todo se vino abajo con la muerte de su padre, a finales de 2004, situación de la que nunca se pudo recuperar tanto en lo emocional como en lo futbolístico. Así fue como, poco a poco, se fue apagando una de las estrellas nacientes en el mundo del fútbol, que surgió en Flamengo y tuvo pasos por Inter de Milán, donde rápidamente se ganó el apodo de "Emperador", Fiorentina, Parma, Roma, San Pablo, Corinthians, Atlético Paranaense y Miami United hasta su retiro en 2016.



Con 42 años, alejado de las canchas y viviendo en Vila Cruzeiro, una favela ubicada en Río de Janeiro, Adriano escribió una emotiva carta para el portal The Players Tribune titulada "Una carta a mi Favela", en la que tocó varios temas interesantes como ser una promesa, el alcohol, la inseguridad y mucho más.

Adriano
Adriano vive en el medio de una favela en Brasil. (The Tribune Player)

"Sé lo que se siente ser una promesa, incluyendo una promesa incumplida. El mayor desperdicio del fútbol: yo. Me gusta esa palabra porque estoy obsesionado con desperdiciar mi vida. Estoy bien así, es un desperdicio frenético. Disfruto de este estigma", comenzó Adriano en su relato.



Por otra parte, aseguró que no toma drogas "como intentan demostrar" y que no le gusta el crimen "aunque podría haberlo hecho". Y se refirió al consumo de alcohol: "No voy a discotecas. Siempre voy al mismo lugar de mi barrio. Bebo cada dos días, sí. Y los otros días también. Bebo porque no es fácil ser una promesa que sigue en deuda".

Y se refirió a su apodo: "Me llaman Emperador. Un tipo que dejó la favela para recibir el apodo de Emperador en Europa. ¿Cómo se explica? No lo entendí hasta hoy".

Con respecto a la vida en la favela, detalló: "Lo único que busco en Vila Cruzeiro es paz. Aquí camino descalzo y sin camiseta, sólo con pantalones cortos. Juego al dominó, me siento en el cordón de la calle, recuerdo mi infancia, escucho música, bailo con mis amigos y duermo en el suelo. Sólo quiero estar en paz y recordar mi esencia".



Por último, reveló que "veo a mi padre en cada uno de estos callejones. Por eso sigo volviendo aquí. Aquí me respetan verdaderamente. Aquí está mi historia. Vila Cruzeiro no es el mejor lugar del mundo. Es mi lugar".

Adriano
Adriano regresó a Vila Cruzeiro, el lugar donde se crio y en el que siente una pertenencia social. (The Tribune Player)

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