Este miércoles se definirá el Grupo C del Mundial de Clubes 2025. Boca enfrentará al Auckland City de Nueva Zelanda, manteniendo viva la ilusión de una goleada histórica para clasificar a los octavos de final, mientras espera por una victoria del Bayern Múnich ante Benfica.
Auckland City, que accedió al certamen por salir campeón de la Liga de Campeones 2024 de la Confederación de Fútbol de Oceanía, perdió por goleada sus primeros dos partidos del Mundial de Clubes ante Bayern Múnich (10-0) y Benfica (6-0), y todavía no marcaron goles en lo que va del torneo, por lo que es el rival más débil que enfrentará Boca.
Y es que, si bien son una potencia en el fútbol neozelandés y suelen ser habituales participantes de esta competencia lo cierto es que, a diferencia de los demás equipos, Auckland City es el único semi-profesional. Lejos de los salarios millonarios y las dedicaciones exclusivas al fútbol, la mayoría del plantel está compuesto por jugadores que prácticamente viven una doble vida.
"Todos los jugadores tienen otros trabajos además de sus compromisos futbolísticos", dijo el entrenador interino Paul Posa al diario inglés The Sun antes del debut en el Mundial de Clubes 2025. "Tienen una dedicación extraordinaria al fútbol fuera de sus horas de trabajo", agregó el DT, que además se desempeña como dentista en Nueva Zelanda.

La lista de trabajos de los futbolistas del Auckland City es tan diversa como intrigante. Haciendo un repaso por cada jugador de los campeones de Oceanía, hay seis de ellos que tienen una rutina ligada al club en el que juegan.
Gerard Garriga da clases de fútbol en colegios con los que tienen distintos acuerdos, además de academias, mientras que Alfie Rogers, Jackson Manuel, Michael Den Heijer, Haris Zeb y David Yoo también se desempeñan como entrenadores.
A su vez, existen jugadores de Auckland City que tienen otros trabajos alejados del fútbol. Conor Tracey, el arquero que padeció los 10 goles del Bayern Múnich, trabaja en una tienda de artículos para la construcción con las herramientas. Para el encuentro ante Benfica fue reemplazado por Nathan Garrow, un estudiante universitario.
Pasando a los defensores, Adam Mitchell es agente inmobiliario, Adam Mitchell es agente inmobiliario, Christian Gray es empresario, Nikko Boxall es agente de seguros, mientras que Regont Murati es empleado de logística en Kotahi Logistics Ltd. En el mediocampo, Joseph Lee trabaja en el departamento de atención al cliente de Samsung; Nathan Lobo estudia en la Universidad de Auckland; y Dylan Manickum, que viene de jugar el Mundial de Futsal para Nueva Zelanda, es asistente de ingeniero de obra para Vuksich & Borich. Ya en la delantera, Ryan De Vries ejerce como limpiador de autos, Jerson Lagos es peluquero, Angus Kilkolly es empleado de una empresa de fabricación de herramientas eléctricas, y Myer Bevan estudia entrenamiento personal, al mismo tiempo que es entrenador comunitario.
"Llego a la oficina a las 7:30, trabajo, entreno tres o cuatro veces por semana, llego a casa a las 21, me acuesto y otra vez desde el principio", expresó Kilkolly, quien promedia un gol cada dos partidos en sus más de 120 apariciones con Auckland City. Para poder acompañar a su club durante casi un mes en Estados Unidos por el Mundial de Clubes, se vio obligado a pedir vacaciones sin goce de sueldo: "No es fácil, son cuatro semanas. Pero como no tengo cuatro semanas de vacaciones anuales, me tomo unas sin sueldo".
Por su parte, el capitán de Auckland City, Mario Ilich, trabaja en el departamento de ventas de Coca-Cola y le confesó al medio The Guardian: "He tomado todas mis vacaciones anuales para este viaje, así que no iré de vacaciones con mi pareja este año, eso es seguro".
Otro de los datos contundentes que contrastan las equivalencias entre el humilde Auckland City y Bayern Múnich, Benfica y Boca, el resto de sus rivales del Grupo C, es que los jugadores del conjunto oceánico no perciben salario alguno por su labor futbolística. La legislación de Nueva Zelanda pone un tope de poco más de US$ 90 para gastos básicos, como la membresía del gimnasio.


