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Trabajo: adaptarse al cambio

Tenemos que generar la posibilidad de adaptarnos, de cambiar, de crecer. El trabajo es mucho más que la retribución.

Mantener un mercado de trabajo rígido con la idea de proteger al trabajador no es una buena idea.
Mantener un mercado de trabajo rígido con la idea de proteger al trabajador no es una buena idea.
Diana Mondino Diana Mondino 29-04-2022
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Cerca del 1° de mayo es un buen momento para hablar de la importancia del trabajo. Es importantísimo por los valores éticos, morales, psicológicos y muchos más que conlleva, pero me concentraré solo en los efectos económicos y los cambios constantes que implica

El trabajo es todo esfuerzo para lograr un cierto objetivo. Un niño que se esfuerza para aprender a leer, un músico que practica, un obrero que levanta una pared, un científico que investiga, son todas formas de trabajo.  En sí mismo tiene un objetivo: lograr algo.  

Ese logro que vincula la tarea con el esfuerzo está recompensado de diversas maneras y (casi) siempre hay una retribución que puede o no ser en dinero. Para que una economía o una sociedad funcione, es importante que estén vinculados. La vinculación está dada en parte por cuantos hay que puedan llevar a cabo la complejidad de esa tarea y cuanto se la requiera. Como siempre, oferta y demanda. De ahí surgirá la retribución por el trabajo. Si esa retribución es económica deberá alcanzar para la persona y eventualmente a otras que quiera ayudar, como su propia familia. En Argentina sabemos que esa retribución no alcanza y hay gran cantidad de gente en la pobreza o con dificultades. 

En un mundo cambiante, tanto oferta como demanda de trabajo cambian vertiginosamente y es necesario adaptarse. No es el caso argentino, donde hay gran cantidad de personas que mantienen su situación laboral, ya sea muchos años en el mismo trabajo o muchos años fuera del mercado laboral formal. Esta falta de movilidad afecta la calidad de vida de todos. El que tiene trabajo no lo quiere cambiar, el que no lo tiene no lo puede lograr. No hay movilidad, y no sólo por temas laborales. Es un tema de gran complejidad. 

Más importante aún es que algo menos de la mitad de la población urbana tiene o busca trabajo. En el cuarto trimestre de 2021, la EPH de los aglomerados urbanos mostraba que la tasa de actividad (TA) que mide la población económicamente activa (PEA) sobre el total de la población alcanzó 46,9%, la tasa de empleo (TE) que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total se ubicó en 43,6% y la tasa de desocupación (TD)  o personas que no tienen ocupación, están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente, como proporción de la PEA, se ubicó en 7%.

Sorprende que el desempleo sea sólo 7% si permanentemente se otorgan planes, a menos que recordemos que las personas continúan con actividades informales.  Deberíamos analizar si los planes son el complemento o el incentivo de actividades informales: tema de gran complejidad.

De los ocupados urbanos, sólo dos tercios tiene descuentos jubilatorios, aproximadamente 6,1 millones de personas. Dado que la Anses informó que dentro del Sistema Integrado Previsional Argentina (SIPA) había al cierre de junio de 2021 unos 5.618.873 beneficiarios, la relación entre aportantes y jubilados/pensionados es casi igual a uno.  Otro tema de gran complejidad.

Además, debemos considerar que las empresas que contratan pagan salarios y cargas laborales, y además podrían enfrentar contingencias laborales, que pueden ser muy elevadas. Es decir, todo empleado tiene dos retribuciones conocidas (salario e impuestos) y otra desconocida.  Si esa retribución fuera mayor que la productividad, la empresa estará en problemas. Los costos que afectan al salario son otro tema de gran complejidad.

Las retribuciones tienden a igualarse de acuerdo al convenio colectivo, sin considerar las diferencias geográficas o adelantos tecnológicos o de tamaño o de capacitación o de mercado. Los incentivos a destacarse por parte del empleado o de la empresa para capacitar y pagar mejor a su personal se diluyen, lo que contribuye al estancamiento y dificulta el cambio. Otro tema de gran complejidad.

Con estos y muchos otros temas complejos interrelacionados entre sí, hablar de trabajo sólo desde el punto de vista salarial es claramente insuficiente. De una vez por todas deberíamos ver a las personas como las principales interesadas en su propio bienestar, que muchas de ellas pueden y quieren cambiar de actividad y crecer profesional y económicamente. Mantener un mercado de trabajo rígido con la idea de proteger al trabajador no es una buena idea, ya que la rigidez para todos (empresa, empleados formales y mundo informal) no permite la movilidad. 

Vemos día a día que hay grandes cambios sociales y tecnológicos en el mundo. Tenemos que generar la posibilidad de adaptarnos, de cambiar, de crecer. El trabajo es mucho más que la retribución. Pensemos en cómo cambiar. Recordemos lo que Darwin decía: quienes sobreviven son quienes se adaptan al cambio. 

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