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¿Quo Vadis? (Parte II): la economía argentina frente al contexto internacional

01 noviembre de 2019

Por Gustavo Frangini Licenciado en Administración de Empresas, Master en Economía y Relaciones Económicas Internacionales, Miembro de Circulo POLITEIA

Hablar de economía en estos tiempos se transforma en un trabajo intenso.

Arrancando de dónde venimos, definimos a donde vamos en un contexto internacional, y ahí el título de esta columna. Este análisis consistirá en estudiar que pasa en el contexto externo.

Seis son las características que presentan los escenarios mundiales de hoy:

Globalidad, como desarrollo de la globalización;

Disrupción tecnológica constante, como paradigma de los cambios permanentes que genera la desaparición de la tecnología utilizada hasta ese momento;

Intangibilización de la economía, que se mueve dentro de la sociedad del conocimiento, favorecida por el impacto de las tecnologías de información;

Avance de la inteligencia digital como factor generador de conocimiento e información, como globalizador de cambios en las demandas;

Internacionalización sistémica y compleja en escenarios inciertos, ambiguos y cambiantes de manera permanente;

Finalmente, la economía ambiental como nuevo desafío de generar empresas cuyos mercados y márgenes de ganancias estén en concordancia con el medio ambiente.

Frente a estas características, el contexto mundial presenta distintos escenarios de conflictos internacionales que mantienen en alerta a los mercados financieros como a los de bienes y servicios.

Teniendo en cuenta estos enfoques y, hablando de las 3 principales economías del mundo, nos encontramos que hay una guerra comercial entre Estados Unidos y China. La Unión Europea (UE) se ve amenazada con el Brexit de Gran Bretaña. Mientras tenemos una Alemania que fue fuerte, sufriendo una desaceleración de su crecimiento industrial.

Todo esto se da en un mundo donde sus economías individuales no crecen, exceptuando Brasil que es la economía de Latinoamérica que presenta crecimiento.

Hay disponibilidad de divisas en el mundo, con un dólar sobrevaluado, y una inflación en franca reducción en todos los países desarrollados, exceptuando a China.

Cada vez hay más divisas destinadas a la inversión que a la especulación, y esta ecuación solo se igualaría si siguiera la tendencia a la baja de las tasas de interés, actualmente la tasa de interés en el mercado americano es de 1,76% anual y los bonos alemanes tienen una tasa del -0,42% anual, depreciando así el valor del dólar. Pero al depreciar el valor de dólar, tenemos como consecuencia, un aumento en los precios de los commodities en todo el mundo.

Estados Unidos viene bajando la tasa de interés con el objetivo de que el dólar se aprecie, pero las economías de los países emergentes, y en especial los países latinoamericanos, no se verán favorecidas por la reducción de los precios de los commodities.

Si nos referimos a la situación de los países emergentes y su inserción en el mundo, estará dada por la capacidad que tendrán de llegar a mercados no tradicionales, agregar valor a las exportaciones de commodities, o buscar la asociación de integración comercial con alguno de los bloques económicos más importante como política de estado.

El acuerdo UE-Mercosur permite bajar el 91% de los aranceles de importación de bienes y servicios, y la UE permite bajar el 92% de los aranceles de importación de bienes y servicios provenientes del Mercosur.

Habrá cuotas progresivas de hasta 10 años para la disminución de aranceles en productos críticos.

Entre otras cosas, se regularon licencias, dumpings, salvaguardas, medidas no arancelarias, y derechos a la importación que pusieran en riesgo el incremento del libre comercio entre ambos bloques.

Además, presentó otros aspectos importantes originales dentro de un tratado bilateral entre bloques económicos ya que lo definiríamos como un acuerdo de posibilidades para las economías de Brasil y Argentina, que son las economías más cerradas del bloque.

Es decir que, a modo de conclusión del contexto internacional, estamos en un mundo con disponibilidad de dinero, listo para la inversión productiva.

Pero esas divisas serán de difícil disponibilidad para créditos blandos para los países emergentes y en vías de desarrollo. El crédito en el mundo estará cada vez más atado a las calificaciones de riesgo de esos países, y su implicancia estará dada en los valores internacionales de cotización de los bonos soberanos.

Los países industrializados del mundo, a falta de nuevos mercados internacionales, van a proteger más sus industrias tratando de no aumentar la desocupación.

El aspecto tecnológico cambia el paradigma tradicional de las necesidades de mano de obra, a mano de obra calificada y especializada, con un alto nivel de educación y capacitación.

El mundo y cada país debe crecer a través de los intercambios económicos, financieros, y comerciales; en base a una nueva justicia, a una equitatividad en los procesos de intercambio, a la solidaridad y al respeto por la libertad.

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