Ecclestone vende su gran colección de Fórmula 1 que incluye una Ferrari corrida por Reutemann
Decir Bernie Ecclestone es casi lo mismo a decir Fórmula 1, su nombre está íntimamente ligado a pesar de que hace años que no ejerce un rol activo en la categoría que lo tuvo como su mandamás.
A lo largo de su carrera, el empresario británico destinó parte de su fortuna a armar una colección de autos que puede ser considerada la más importante del mundo, conformada por 69 monopostos que no sólo corrieron sino que muchos de ellos ganaron carreras y campeonatos.
A sus 94 años, Ecclestone decidió empezar a "soltar" y la espectacular "Ecclestone Grand Prix Collection" sale a subasta a través de la casa Tom Hartley Junior.
"He estado juntando estos autos durante más de 50 años, y sólo he comprado el mejor de cualquier ejemplo", dijo Ecclestone.
"Me encantan todos mis autos, pero ha llegado el momento de empezar a pensar en lo que les pasará si ya no estoy aquí, y por eso he decidido venderlos", agregó como justificando semejante decisión.
"Después de coleccionarlos y ser dueño de ellos durante tanto tiempo, me gustaría saber adónde han ido, y no dejarlos para que mi esposa se ocupe de ellos si no estoy", agregó en referencia a Fabiana Flosi.
La abogada brasileña -48 años menor que él- está ligada al mundillo de la Fórmula 1, trabaja junto al actual presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, como Vicepresidenta de la entidad para Sudamérica.
Pero volvamos a la colección, ¿qué ejemplares la conforman?
Hay de todo tipo, época y hasta una pieza que ojalá quede en manos de algún empresario argentino (¡atenta la familia Pérez Companc!) para que llegue a nuestras tierras.
Entre los autos destacados está la Ferrari 375 F1 que, al mando de Alberto Ascari, venció en el Gran Premio de Italia y logró batir a los Alfa Romeo.
También está el primer la Ferrari 312 F1, un ejemplar ganador de múltiples Grandes Premios y considerado por la casa italiana como el superviviente más original de esa época.
Una de las gemas es la 246 F1 que increíblemente la Scudería la usó durante tres temporadas, con la cual corrieron todos los grandes pilotos de fábrica de la época, y que fue el último auto con motor delantero en lograr un podio.
Más acá en el tiempo hay autos que corrieron y con los que ganaron Niki Lauda y Michael Schumacher, pero el que más expectativa genera entre los argentinos es la 312T2 con el que Carlos Alberto Reutemann ganó el Gran Premio de Brasil de 1977.
Otras piezas destacadas son un ex-Works Maserati 250F, el monstruoso Mark II BRM de 16 cilindros y el famoso Vanwall VW10, que en manos de Stirling Moss logró múltiples victorias en Grandes Premios en la temporada 1958, consiguió el primer Campeonato de Constructores para Vanwall, y fue el primer auto británico en ganar una carrera de F1.
Los Brabham son consideras piezas muy raras porque no se las volvió a ver nunca, y entre ellos hay ganadores del campeonato con Nelson Piquet, y uno de los cuales se utilizó para realizar pruebas con Ayrton Senna al final de la temporada 1983.
También está el famoso BT46B "fan car" en el que Lauda ganó el Gran Premio de Suecia por más de medio minuto y que el propio Ecclestone retiró posteriormente de la competición tras la conclusión de la carrera, ya que fue dueño de ese equipo entre 1972 y 1987.
"Nunca se ha puesto a la venta una colección como ésta, y nadie en el mundo tiene una colección de autos de carreras que se acerque a la de Bernie. Esta es una gran oportunidad para que un coleccionista exigente adquiera autos que nunca antes se han puesto a la venta, y sería fantástico verlos nuevamente en las pistas", declaró Tom Hartley Jr.
No es la primera vez que Ecclestone se separa de parte de su colección de autos. En 2007 ofreció 50 autos a la venta mediante subasta a través de RM Sotheby's, incluyendo un Mercedes SSK roadster de 1928 y un Lancia Astura cabrio de 1939 que habían sido de Benito Mussolini.
En 2017, Ecclestone dio un paso al costado en sus funciones al venderle a Liberty Media los derechos de la máxima categoría del automovilismo mundial, por los que la compañía estadounidense pagó US$ 8.500 millones.
El año pasado se declaró culpable de fraude fiscal, acusado de la omisión de declarar al fisco la suma de 400 millones de libras (unos US$ 490 millones) en activos ubicados en Singapur en el periodo 2013-2016, y de mentirle a la Hacienda británica cuando ésta le cuestionó sobre el tema en 2015.
Acordó pagar US$ 652 millones, más gastos de procesamiento y así evitó una pena de prisión de 17 meses. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar