BYD, Geely y otras dos chinas se quieren quedar con la planta de Nissan
La planta COMPAS (Cooperation Manufacturing Plant Aguascalientes), fábrica conjunta entre Nissan y Mercedes-Benz ubicada en el centro de México, acapara gran parte de la actual escena de la industria automotriz debido a que detrás hay una fuerte competencia por su adquisición.
Con su cierre programado para mayo próximo, varios fabricantes chinos se posicionan como los principales interesados en tomar el control de esta instalación con capacidad para producir hasta 230.000 vehículos al año.
BYD, Geely, Chery y Great Wall Motor han avanzado como postores destacados en la fase final del proceso, según fuentes especializadas como Sina Tech News y Reuters, pero no son los únicos; a ellos se suma el interés de la vietnamita VinFast, una empresa joven enfocada en la electromovilidad y que apuesta a su expansión a través de acuerdos con el transporte (de buses y autos de pasajeros), mediante alianzas.
De un total de nueve empresas que expresaron interés inicial, estos cinco nombres son los que más fuerza cobraron en las negociaciones e incluso algunos rumores indican que BYD, Geely y sopresivamente VinFast serían los finalistas en la compulsa.
La planta COMPAS, inaugurada en 2017 como una joint venture de US$ 1.000 millones, ensamblaba modelos premium como los Infiniti QX50 y QX55 (Nissan) y el Mercedes-Benz GLB.
Su cierre responde a cambios en la dinámica del mercado global, la reestructuración de Nissan, así como la decisión de Mercedes-Benz de trasladar producción a otros países como Hungría para optimizar costos arancelarios hacia EE.UU.
¿Por qué tanto interés chino?
Esta puja entre BYD, Geely, Chery y Great Wall Motor refleja un giro estratégico clave de los fabricantes chinos en su expansión hacia América del Norte y América Latina. Ante las políticas arancelarias estadounidenses que han impactado las exportaciones desde México, adquirir una planta ya operativa supone una vía más ágil que construir una nueva desde cero.
Proyectos anteriores de empresas como BYD en México se vieron retrasados por trámites regulatorios y burocráticos, y comprar COMPAS permitiría sortear esos obstáculos y comenzar la producción local (o al menos el ensamblaje) de forma más rápida.
El sector automotor mexicano, históricamente orientado a la exportación hacia EE.UU., enfrenta actualmente una desaceleración por los aranceles impuestos por la gestión de Donald Trump, que busca fomentar la instalación de fábricas en su país.
El cierre de COMPAS generó preocupación por la pérdida de empleos (cerca de 800 directos en la planta) y abrió el debate sobre cómo atraer nuevas inversiones que compensen este impacto, y las marcas chinas cuentan con billetera para aprovechar este contexto.
En México, la participación de las marcas de origen chino pasó de niveles marginales en 2020 a cerca del 10% en 2025, impulsada por modelos competitivos en precio y tecnología, especialmente en el segmento híbrido y 100% eléctrico.
¿Qué implicaría que BYD o Geely, que aparecen como los más fuertes según varias fuentes, se quedan con esta planta? Marcaría un hito ya que establecería por primera vez una presencia fabril directa de un importante fabricante chino en un hub automotor clave fuera de Asia.
Fortalecería su cadena de suministro en América del Norte y potenciaría aún más su penetración en América Latina.
De momento el proceso de licitación avanza y se espera que la decisión final se concrete en los próximos meses, antes del cierre definitivo; el desenlace no sólo definirá el futuro de las instalaciones de Aguascalientes, sino que podría reconfigurar parte del mapa competitivo del sector en la región en un momento de profundas y constantes transformaciones globales.
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