Entre el lunes y la mañana del martes, nuevas lluvias, vientos fuertes y caída de granizo volvieron a castigar a gran parte de la provincia de Buenos Aires, agravando la situación en zonas rurales ya saturadas de agua. Las mayores precipitaciones se registraron en Bolívar y Daireaux, con más de 110 milímetros en pocas horas, y en Urdampilleta, donde el granizo y las ráfagas provocaron destrozos.
- "Los caminos ya eran ríos antes de esto, ahora no se puede pasar ni en tractor", describió Alejandro Tamborenea, secretario de la Sociedad Rural de Bolívar, quien advirtió que el agua acumulada seguirá su curso hacia Nueve de Julio y Saladillo.
Según la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), el área afectada por los excesos hídricos pasó de tres a casi cinco millones de hectáreas desde septiembre. "Antes el problema era hasta Las Flores, pero hoy toda la zona hacia el mar está muy afectada", señaló Pablo Ginestet, vicepresidente de la entidad.
En esa localidad, el productor ganadero Ricardo Orazi contó que gran parte de su campo está bajo agua, lo que reduce la superficie para las vacas y pone en riesgo el ciclo productivo: "A esta altura uno espera que rebrote todo y se puedan hacer reservas, pero la recuperación se acorta demasiado".
El panorama también complica la siembra de soja y maíz por falta de piso y la circulación de insumos y productos por caminos intransitables. En el oeste bonaerense y el este de La Pampa, los campos permanecen cubiertos por grandes espejos de agua que avanzan hacia 9 de Julio y Carlos Casares, donde la situación es crítica. Sin obras de dragado en el río Salado, el escurrimiento es muy lento. Los productores, resignados, confían ahora en que se cumpla el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, que anticipa un trimestre noviembre-enero con lluvias por debajo del promedio y temperaturas más altas.