El quiebre que lo cambió todo
El 2020 no solo fue un año; fue una fractura. Una interrupción brutal del orden conocido. Desde ese punto, el mundo entró en lo que Sergio Roitberg llama "la era del unknown": un tiempo donde la incertidumbre ya no es la excepción, sino la norma.
En Somos Otros, el CEO de Newlink —ex periodista, estratega y comunicador— repasa cómo la pandemia redefinió nuestra manera de pensar, trabajar y relacionarnos. Lo hace desde una mirada humana, casi antropológica, que atraviesa la tecnología, la neurociencia y el liderazgo. "Nada estaba escrito en piedra", escribe. "Sin saberlo, fundamos una nueva época: la era del unknown".
Del shock a la resiliencia
Roitberg parte de una idea potente: la pandemia nos obligó a mirarnos al espejo. "Nos quitó el control y nos enfrentó a nosotros mismos", dice en el prólogo.
Esa experiencia global —compartida, simultánea, imposible de evadir— reveló una capacidad colectiva que no sabíamos que teníamos: la resiliencia.

Entrevistas con neurocientíficos como Facundo Manes y María Roca le dan sustento científico a esa intuición. Ambos coinciden en que el trauma fue también una fuente de energía. "Descubrimos una nueva fuerza y una confianza interna", le dice Manes.
Esa energía se tradujo en flexibilidad, empatía y una nueva conciencia del otro: la certeza de que solos no podemos sobrevivir.
La comunicación como respirador artificial
El autor reconoce en la comunicación el hilo vital de la supervivencia. Durante el confinamiento —escribe— la tecnología se convirtió en nuestro "respirador artificial". Fue la red que mantuvo unidos a individuos, equipos y comunidades.
"Si la pandemia nos encerró, la comunicación nos tiró un salvavidas", afirma Roitberg. No solo permitió sostener los vínculos; también democratizó la voz. La sociedad dejó de ser espectadora y se convirtió en narradora. Cada persona, cada organización, cada marca tuvo que construir su propio relato en tiempo real.
De ahí se desprende una enseñanza clave para el liderazgo pospandemia: comunicar no es informar, es conectar. En la era del unknown, el liderazgo es menos jerárquico y más narrativo; menos control, más propósito compartido.
El liderazgo pospandemia
Roitberg sostiene que el management tradicional —basado en la planificación y el control— entró en crisis junto con el viejo mundo.
"Ya nunca será igual manejar una empresa o dirigir una organización", advierte.
El nuevo liderazgo, dice, requiere de una combinación incómoda pero inevitable: velocidad y empatía.
La velocidad porque el entorno cambió su ritmo: las organizaciones que no se adaptan quedan fuera de juego.
La empatía porque el trauma colectivo dejó una huella emocional profunda.
El líder eficaz no es el que predice, sino el que contiene y traduce la incertidumbre.

Reinventar el sentido
Hacia el final del libro, Roitberg recupera la noción del "gran reinicio" del Foro Económico Mundial, pero le da un giro humano.
El verdadero reset, sugiere, no es económico sino existencial. No se trata de volver al punto anterior, sino de entender qué nos dejó el colapso.
La pandemia aceleró lo inevitable: la digitalización, el trabajo híbrido, la inteligencia artificial. Pero también trajo preguntas esenciales:
¿Dónde ponemos el propósito? ¿Qué significa el éxito cuando todo puede cambiar de un día para otro?
En ese punto, Somos Otros no ofrece respuestas cerradas, sino un mapa para navegar la complejidad. "El futuro ya no se espera", escribe Roitberg. "Se construye desde la incertidumbre".
Una brújula para el siglo XXI
Somos Otros es, al mismo tiempo, testimonio y manual de adaptación.
Su valor no está solo en la crónica de lo vivido, sino en la propuesta que plantea: vivir y liderar en la intemperie.
Aceptar el vértigo, convivir con lo desconocido, transformar la fragilidad en estrategia.
En palabras del propio Roitberg, "la pandemia nos hizo otros: más conscientes, más vulnerables, pero también más capaces de reinventarnos".
Y entender eso —dice— es el punto de partida del nuevo liderazgo.