Moda

El modelo argentino que conquistó a Madonna y tocó fondo con las drogas

De brillar junto a Kate Moss y Madonna a hundirse en la cocaína. Hoy, Daniel Rossi busca redimirse ayudando a quienes luchan como él.

Daniel Rossi: de las pasarelas con Gaultier al abismo de las adicciones y la búsqueda de reconstrucción
Daniel Rossi: de las pasarelas con Gaultier al abismo de las adicciones y la búsqueda de reconstrucción
16 junio de 2025

Durante los años noventa, Daniel Rossi fue uno de los modelos argentinos con mayor proyección internacional. Su irrupción en el mundo de la moda fue tan inesperada como fulminante: llegó a trabajar con Jean Paul Gaultier, protagonizó campañas de alta costura y compartió sesiones con Kate Moss. En una reciente entrevista con Para Ti, Rossi repasa esa trayectoria, pero también se detiene en los momentos más oscuros de su vida: su vínculo con las adicciones, su relación con Madonna y su actual proceso de recuperación.

El camino al modelaje comenzó casi por azar, mientras vivía en Miami. Rossi trabajaba en un boliche nocturno y, ocasionalmente, ofrecía fotografías con una víbora de más de dos metros en la playa. Una tarde, la fotógrafa Ellen Von Unwerth se interesó por la escena y terminó llevándolo a una agencia de modelos. "Tenía solo dos o tres fotos hechas por un amigo en Buenos Aires. Las mandaron a Nueva York, París, Milán... y ahí empezó todo", contó.

Su carrera lo llevó a codearse con figuras emblemáticas de la industria. En Nueva York, tuvo un encuentro fortuito con Kate Moss, por entonces una adolescente que recién comenzaba. "Me ayudó mucho. Me acompañaba, salíamos a comer, incluso me llevó a probar comida callejera en Chinatown", recordó. También desarrolló una relación cercana con Jean Paul Gaultier, quien lo convocaba repetidamente para sus colecciones. "Era muy cálido, muy humano. Me regalaba remeras, ropa de pasarela. Tenía una generosidad enorme".



Uno de los episodios más conocidos de su carrera fue su participación en el videoclip "Rain" de Madonna, dirigido por Mark Romanek. Aunque en un inicio había sido convocado para otro clip, terminó siendo parte del elenco principal. La relación con la cantante, sin embargo, fue más allá de lo profesional. "Me gustó como mujer. Yo tenía 20 años y ella 32. A mí me importó más la relación que el trabajo", explicó. Con el tiempo, advirtió que el vínculo también implicaba tensiones. "Empezó a cancelarme trabajos. Solo para que yo no viaje y esté con ella".

Daniel Rossi en una sesión de fotos para la Revista Para Ti. Crédito: Raúl de Chapeaorouge.

A la par del éxito y la exposición, comenzaron a asomar las adicciones. Rossi consumía cocaína desde los 17 años y esa dependencia se profundizó durante su carrera internacional. "Le decía a mi mamá que quería morirme tomando. Que no me molestara más", confesó. En un momento de crisis, fue internado en la Fundación Eira. Allí encontró un punto de quiebre. "No fui yo quien pidió ayuda esa vez. Me ayudaron. Y eso fue el primer paso".



Durante su internación, comenzó a colaborar con la fundación desde un lugar práctico: se ofreció a encargarse del servicio de lavandería para los pacientes. "No acepté que me pagaran. Sentía que ya me habían ayudado demasiado. Quería devolver algo", explicó. Esa rutina diaria, aparentemente menor, se transformó en una estructura que le devolvió sentido y dirección. "Encontré mi propósito sin buscarlo".

En su presente, Rossi se enfoca en sostener una vida más estable, en contacto con su hija y con un entorno libre de consumo. Asegura que aún hay sufrimiento, pero que ya no es el mismo. "Sigo sufriendo, pero ya no convivo con el diablo", dice, retomando el título de una entrevista que dio hace más de dos décadas y que aún resuena en su historia personal.

Actualmente trabaja junto al escritor Alex Margulis en un libro autobiográfico. "No soy escritor, pero que la gente del mundo literario confíe en mí es lo mejor que me pudo haber pasado. Por fin no me miran como un adicto en recuperación, sino como una persona resiliente", afirmó. La publicación busca combinar el testimonio con una propuesta cultural más amplia, que incluya contenido social, artístico y terapéutico.



Rossi proyecta sumar talleres, registros visuales y recorridos por barrios y provincias para acercar su experiencia a otros. Dice que le interesa hablar desde el cuerpo a cuerpo, mostrar lo que ocurre con las adicciones en la calle, sin maquillaje. "Un país sin cultura ni educación no tiene futuro. Y como siempre digo: el país es de la gente para la gente".

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