Fue El Samurai de 1967, escrita y dirigida por Jean-Pierre Melville con Alain Delon que introdujo al gran público el concepto de asesino a sueldo amoral, silencioso, ermitaño y detallista.
Jef Costello (Delon) es un asceta que vive en un departamento desamoblado con un pajarito como única compañía y cuyas emociones son mantenidas al mínimo. Costello es el epitome del asesino moderno y la plantilla de todos los que vendrían después, desde John Woo hasta John Wick.
El concepto de asesino se remonta originalmente a todo homicidio con motivaciones políticas ya sea dentro de los gobiernos o cortes o de índole externa, como revoluciones.
La palabra deriva de la secta musulamana Hashashshin, que entre el siglo VIII y el XIV se dedica a matar enemigos políticos utilizando opio y hachís.
De hecho la palabra es una contracción de hashsh ashln, adicto al hachís. Debido a la influencia musulmana en la península ibérica, varios términos como éste fueron adoptados por el idioma español derivando en "asesino".

El asesino con motivaciones políticas es un común de la literatura pero recién en el cine del siglo XX, se convierte en un ser apolítico, solo incentivado por el dinero. El capitalismo post industrial y su división del trabajo también trajo aparejado esta nueva labor: un trabajador especializado con alta demanda gracias a su habilidad.
En inglés se usa el término "contract killer", o sea un asesino bajo contrato, un trabajador que troca su mano de obra por dinero. Ya no es la pasión o la revolución lo que motiva a un asesino, sino solamente el vil metal.
En 1942, época pinaculo del film noir, Alan Ladd personifica a un asesino a sueldo en This Gun for Hire, de Alan Tuttle. Filmado bajo el código Hays que prohibía toda glamorización de los criminales, el sicario de Ladd es un psicopata violento que busca venganza después de ser traicionado por su jefe.
Lo acompaña Veronica Lake, como una maga de un club nocturno. Bajo el halo moralista de la época, el personaje de Ladd no es heroe sino un villano, pero su interpretación lo elevó a categoría de estrella de Hollywood de ahí en adelante.

En 1961, Allen Baron escribió, dirigió y protagonizó Blast of Silence, un neo noir, con voz en off incluida, que trata sobre un asesino a sueldo durante las fiestas en la nevada Nueva York. Esta película, que influyó a Paul Shrader para escribir Taxi Driver de Martin Scorsese, le agrega otra capa al asesino: su ocaso cuando se vuelve emocional.
Mientras el personaje se mantenga distante emocionalmente lleva a cabo su trabajo sin problemas, pero cuando por alguna razón el asesino baja la guardia y deja entrar una emoción, ya sea amor o venganza, es cuando comienza su caída. Y es cuando precisamente la película elige contar eso, porque de lo contrario no habría conflicto sino una serie de secuencias con el asesino ejecutando a sus victimas y nada más.

El asesino que se deja llevar emocionalmente lo convirtió de villano y personaje secundario a protagonista y figura trágica. En Senses of Cinema, el critico Adrian Danks escribe así sobre El Samurai: "Este tipo de rituales estoicos, a menudo tristes y extrañamente sagrados, son para los personajes de Melville una manera de distanciarse del mundo, de mantener una pureza imposible o de simular un profesionalismo riguroso. Es en el momento en que este ritual, profesionalismo o pureza se rompe cuando se prefigura o marca la desaparición de los personajes. En El Samurai, por ejemplo, es cuando el protagonista rompe con su rutina y se desvía ligeramente hacia algún tipo de compromiso personal, cuando su destino está sellado. A pesar de la amoralidad vacía y el antihumanismo explícito de sus acciones asesinas, es la "pureza" de su existencia y su trabajo lo que permite que su personaje sobreviva".
El Samurai influyó a una miridia de películas posteriores, como El Killer de John Woo, que ya hablamos aca; Ghost Dog de Jim Jarmush con Forest Whitaker como un samurai moderno y urbano; y El Profesional de Luc Besson, con Jean Reno, Natalie Portman y Gary Oldman.
Hay una fascinación del público para con este arquetipo de personaje. Quizás debido a que vive en los margenes de la sociedad, con sus propias reglas y por qué no, con mucho dinero. El asesino es un emprendedor exitoso que gana cientos o millones de dólares por cada trabajo. Además es independiente y no paga impuestos. Salvo por el detalle de matar gente, es el trabajo ideal.
En Los Tres Días del Condor (1975), Joubert (Max von Sydow) es un asesino persiguiendo a un agente de inteligencia interpretado por Robert Redford.
Cuando lo tiene acorralado le dice: "No me interesa el porqué. Pienso más a menudo en términos de cuándo, a veces dónde, siempre cuánto. Lo que hago no es una mala ocupación. Siempre hay alguien dispuesto a pagar. Es casi pacífico. No hay necesidad de creer en ninguno de los dos lados ni en ninguno. No hay causa. Sólo existís vos mismo. La creencia está en tu propia precisión".
Ese individualismo neoliberal, tan en boga ahora, es su mantra. El asesino cambia vínculos sociales por ser el mejor en su profesión. En esa escena, Joubert no lo mata a Redford porque no le pagaron para hacerlo ese día en particular, pero le deja una advertencia espeluznante: "Sucederá de esta manera. Puede que estés caminando. Tal vez sea el primer día soleado de la primavera, y un coche se detenga a tu lado, y la puerta se abra, y alguien a quien conoces, tal vez incluso en quien confías, saldrá del coche. Y sonreirá, con una sonrisa que te hará sentir bien. Pero dejará abierta la puerta del coche y se ofrecerá a llevarte".
El Día del Chacal
La película de Fred Zinnemann es un thriller político en cuanto a la historia: un asesino, llamado Chacal, es contratado para matar a Charles de Gaulle. Pero el director, elige contar la historia claramente influenciado por El Samurai. No es casualidad que convertir a un personaje secundario y villanesco en protagonista haya sido impulsado en Europa, alejado de la moral del código Hays e influenciado más por el psicoanálisis.
Edward Fox, es el Chacal, un hombre de mundo con diversos identidades falsas cuya meticulosidad en preparar el asesinato es contado detalladamente por el director como si fuera un documental. Además introduce otra nueva arista a este tipo de personajes: el fetichismo por las armas.

Antes lo que usaba un asesino era irrelevante. Desde El Día del Chacal, y por qué no influenciado por el personaje de Q, el proveedor de chirimbolos de James Bond, el neo asesino es también un sommelier armamentístico, llegando a tener su propio rifle hecho para él o construirselo él mismo. Esta característica se puede ver también en The Killer de David Fincher con Michael Fassbender.
El asesino moderno, también puede llegar a tener otra característica no excluyente: fue francotirador de algún ejercito, ganó medallas por ser el mejor y desapareció para dedicarse a la actividad privada. Otra capa que se suma al asesino a sueldo en los últimos años.
Ese fetichismo por las armas está presente en El Chacal de 1997. Basada libremente en el libro de Forsyth, la película lo tiene a Bruce Willis como el asesino, con pasaporte argentino incluido, cuyo aparato para cometer el asesinato es una máquina precisa a control remoto.
Como dato chismoso, el film no se llama El Día del Chacal porque Zinnemann y Forsyth prohibieron el uso del nombre al sentir esta nueva versión no tenía nada que ver con la original.


Hablando de James Bond, la nueva serie El Chacal, tiene en su secuencia de títulos inicial una suerte de homenaje a las películas de 007.
Con un tema jazzístico de la cantante Celeste, una gráfica cubista y tomas aéreas de locaciones espectaculares europeas, la serie revierte el género de espías centrándolo no en un agente sino en su nemesis, el villano.
- Eddie Redmayne, es El Chacal, un sofisticado asesino maestro de disfraces cuyo campo de batalla es Europa. Expandiendo su personaje, el Chacal tiene una familia, esposa (Úrsula Corberó) y un bebé, viviendo una una mansión en Cádiz, ajenos a la verdadera profesión del hombre.

Como la serie es una producción europea (Sky junto a Peacock), los malvados son norteamericanos, más precisamente un empresario en un rascacielos de Nueva York que contrata al Chacal para que asesine a uno de los hombres más ricos del mundo, un emprendedor tech libanés que va a lanzar gratis y desinteresadamente un nuevo software que transparentará todas las transacciones bancarias en el mundo.
El Chacal, disponible en Disney+, es una expansión y actualización de la novela original y mantiene su espíritu al también relatar de forma preciocista el modus operandi del asesino, de origen inglés y cómo no, ex militar y francotirador en Medio Oriente.

Con esta nueva versión, el género y su arquetipo sigue sumando y fascinando y lo seguirá haciendo por seguramente muchos años más.
Desde la versión local, con el libro Últimos Días de la Víctima, de José Pablo Feinmann, sus versiones cinematográficas, pasando por aproximaciones más dramáticas o directamente de acción, el asesino seguirá suelto mirandonos por la ventana y esperando el momento adecuado para apretar el gatillo.