Resolver un crucigrama, completar un Sudoku o dedicar apenas un par de minutos diarios a juegos de ingenio podría ser mucho más que un simple pasatiempo. Diversas investigaciones sugieren que este tipo de actividades ayuda a mantener la mente activa, fortalecer las conexiones neuronales e incluso retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.
Un estudio liderado por la Universidad de Exeter, que siguió durante años a 19.000 personas mayores de 50 años, encontró que quienes realizaban regularmente crucigramas, Sudoku y otros juegos de ingenio mantenían un rendimiento cognitivo comparable al de personas ocho años más jóvenes. Otros ensayos realizados en Estados Unidos llegaron a conclusiones similares y vincularon este hábito con un retraso en la aparición del deterioro cognitivo.
Un gimnasio para el cerebro
El profesor Matthew Kiernan, director ejecutivo de Neuroscience Research Australia, compara estos ejercicios mentales con entrenar el cuerpo. Así como los estiramientos ayudan a conservar la movilidad física, desafiar al cerebro de forma cotidiana fortalece su funcionamiento. Según explica, ni siquiera hace falta dedicar mucho tiempo: dos minutos al día pueden generar beneficios si la práctica se sostiene durante años.
La explicación está en el funcionamiento de las neuronas. Cada vez que el cerebro enfrenta un desafío intelectual, aumenta la actividad eléctrica entre las células nerviosas y se crean nuevas conexiones. Kiernan recuerda el famoso estudio realizado con aspirantes a taxistas de Londres, cuyo hipocampo —la región vinculada con la memoria— aumentó de tamaño tras memorizar miles de calles y recorridos.
Más conexiones y mayor resistencia al deterioro
Los especialistas sostienen que los juegos de ingenio ayudan a desarrollar la llamada reserva cognitiva, una especie de red alternativa de conexiones cerebrales. Esa reserva permite que, con el paso de los años, el cerebro pueda seguir funcionando aunque algunas vías se deterioren por el envejecimiento o por enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Además, este tipo de actividades obliga al cerebro a utilizar múltiples capacidades al mismo tiempo: memoria de trabajo, atención, razonamiento lógico, detección de patrones y, en el caso de los crucigramas y otros juegos de palabras, también el lenguaje. Por eso los expertos los comparan con los ejercicios compuestos del gimnasio, que entrenan varios grupos musculares en una sola rutina.
- Memoria de trabajo para retener y manipular información.
- Atención sostenida para concentrarse en el desafío.
- Razonamiento lógico para encontrar soluciones.
- Lenguaje y vocabulario para ampliar capacidades cognitivas.
La importancia de los desafíos nuevos
Los científicos destacan que no alcanza con repetir siempre el mismo ejercicio. La novedad es uno de los factores que más estimulan al cerebro, ya que obliga a resolver problemas diferentes y favorece la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con la recompensa y el aprendizaje. Resolver nuevos desafíos fortalece tanto la memoria como la capacidad de adaptación.
Otro beneficio es el enriquecimiento del vocabulario. Estudios recientes indican que estimular las áreas del lenguaje —ya sea aprendiendo nuevas palabras, resolviendo crucigramas o incluso estudiando un idioma— puede contribuir a retrasar el envejecimiento cerebral. De hecho, algunas investigaciones sugieren que aprender una lengua nueva podría ralentizar ese proceso hasta en 13 años.
Nunca es tarde para empezar
Los especialistas coinciden en que cuanto antes se incorpore este hábito, mejor. Sin embargo, también remarcan que empezar en edades avanzadas sigue ofreciendo beneficios. Incluso personas con deterioro cognitivo leve pueden entrenar el cerebro con juegos adaptados a su nivel e ir aumentando progresivamente la dificultad.
La clave, concluyen los expertos, es elegir actividades que resulten entretenidas, porque solo así será posible mantener la constancia a largo plazo y convertir estos dos minutos por día en una rutina realmente valiosa para la salud cerebral.