En Argentina muere una persona cada 15 minutos, es decir 45.000 por año, por fallas cardíacas no atendidas a tiempo. Son personas que sufren paros cardíacos y no reciben RCP ni atención con desfibriladores. Personas que no son asistidas dentro de los 3 minutos cruciales en los que se debaten entre la vida y la muerte.
El uso de desfibrilador es clave para prevenir estas muertes. Además su tenencia es obligatoria por ley en lugares de acceso público. Sin embargo, la norma no siempre se cumple. Todos los gimnasios, clubes, barrios privados, restaurantes deberían tener al menos uno.
Los desfibriladores (DEA) pueden evitar el 80% de las muertes por paros cardíacos. Su costo es inferior al de un celular de la marca de la manzanita, pero la falta de información sobre paros cardiorrespiratorios y la importancia de los mecanismos de asistencia hace que se desconozca su uso y su costo.
El médico cardiólogo Mario Fitz Maurice (MN 83671), Director Médico del INADEA, asegura: "Las personas que reciben RCP y asistencia con desfibrilador dentro de los primeros 3 minutos tienen 80% de posibilidades de llegar vivos a un hospital. Por eso debemos exigir que haya desfibriladores. Tenemos derecho a tener esa chance de vida".
Muchos no cardioprotegen sus espacios con desfibriladores por prejuicios, por creer que son costosos, cuando su valor es inferior al de un iPhone.
Otros creen que solo un médico los puede utilizar, cuando el DEA es de simple uso: basta abrir la tapa para que el mismo aparato indique oralmente cómo proceder.