No sé si queda alguien que no esté al tanto: resulta que la herencia de la escritora, periodista y ensayista Beatriz Sarlo está en el ojo de la tormenta. Hace pocos días, el portero de su edificio presentó un reclamo ante la Justicia, con dos manuscritos, pidiendo heredar el departamento de Sarlo.
Supuestamente, los documentos son de puño y letra de la escritora y dejan en claro su intención de dejar su departamento para esta persona, que aparentemente, cuidaba la gata de la escritora. No es un testamento legal elaborado por abogados o firmado ante testigos o un escribano público, no: son dos papeles escritos a mano con fechas recientes.

Ahora, la Justicia está evaluando si esos documentos son reales, para luego expedirse sobre sus efectos jurídicos. A tales fines, se pidió una pericia caligráfica que permitirá determinar su veracidad. Este es el contexto y, a partir de eso, recibí muchas consultas sobre mi opinión al respecto. Así que decidí compartir con ustedes algunos conceptos sobre lo que se sabe hasta ahora. Obviamente, puede haber más información en el expediente a la que no tenemos acceso y puede existir documentación adicional no presentada aún.
Dada la relación de artistas e intelectuales con el dinero, sus desprolijidades habituales, y las características del caso, supongo que la saga continuará y nos seguirá dando qué hablar. Estaremos por lo tanto atentos a los acontecimientos.
Planificar, una vez más, planificar
La planificación patrimonial es clave para garantizar que nuestros bienes se distribuyan según nuestra voluntad, evitando conflictos, litigios y el desgaste emocional y económico que esto puede generar. No es la primera vez que lo digo, pero el comentario no pierde vigencia y, como dicen, el público se renueva.
¿Herramientas? Muchas y diversas. Lo importante es contar con un buen asesoramiento profesional para utilizar la más adecuada para cada caso. Entre los instrumentos más conocidos y utilizados, existe el testamento ológrafo, simple en su forma, pero que debe cumplir requisitos para ser válido y evitar cuestionamientos. Es un testamento escrito a mano por el propio testador, como los que habría escrito Sarlo.
Para que sea válido, este tipo especial de testamento debe: estar escrito íntegramente a mano, contener la fecha completa (día, mes y año) y estar firmado al final. La falta de alguno de estos elementos puede invalidarlo. En ese caso, la distribución se rige por la ley en lugar de hacerse según la voluntad del testador.
Aunque no requiere testigos, el testamento ológrafo debe ser protocolizado tras la muerte de la persona mediante una pericia caligráfica que verifique su autenticidad.
La jurisprudencia argentina, específicamente, interpreta estas formalidades de manera restrictiva, priorizando siempre la voluntad del testador. La omisión en la fecha completa, por ejemplo, algo que precisamente se da en el ejemplo bajo análisis, no siempre invalida si se demuestra claramente la intención de testar y la capacidad del testador.
En conclusión, lo recomendable siempre es planificar con anticipación, asesorarse con profesionales especializados, redactar testamentos claros y completos, y asegurar la capacidad del testador en el momento de otorgarlo. La procrastinación en la planificación puede generar procesos largos y costosos, y poner en riesgo la voluntad del testador y la tranquilidad de sus seres queridos.
Realizar una planificación con tiempo y atención a los requisitos formales garantiza que los bienes se distribuyan según los deseos, aportando paz y seguridad a todos los involucrados. El famoso "cierre", que muchas veces tanto nos cuesta cuando perdemos un ser querido.
Eso es lo que se puede comentar hasta el momento, pero seguramente tengamos novedades en breve. Un caso más que deja en evidencia la falta de planificación patrimonial entre artistas y personalidades famosas. Parece mentira, pero sigue pasando.
Si yo fuera el juez, y a falta de elementos probatorios contundentes en contrario, rechazaría el pedido del encargado porque el texto de las notas es poco claro. Dejar a alguien "a cargo" de algo suena más a una obligación que a una liberalidad. Por otro lado, aun cuando se acepte la validez del documento, habrá que ver si el valor del inmueble no excede la porción de la legítima de la cual podía disponer Sarlo libremente.

