¿Qué hora es, ChatGPT? La respuesta que desconcierta a todos
Los chatbots como ChatGPT se presentan como asistentes capaces de casi todo, pero fallan en algo sorprendentemente simple: no pueden decir la hora con consistencia. Cuando se le pregunta, las respuestas del modelo son impredecibles.
- A veces admite que no sabe; otras, ofrece un horario aproximado o supeditado al reloj del usuario; y, en ocasiones, acierta... solo para equivocarse minutos después.
- El problema, lejos de ser anecdótico, se repite en foros de usuarios y en redes, donde muchos piden a OpenAI que solucione una falla que consideran "vergonzosa" para una IA tan avanzada.
La razón es estructural. Los modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini o Claude no están diseñados para consultar el reloj del dispositivo ni recibir información en tiempo real. Solo generan respuestas basadas en su entrenamiento, explicó a The Verge el experto en robótica de IA Yervant Kulbashian.
- Operan como "náufragos en una isla con miles de libros pero sin un reloj": pueden razonar sobre el tiempo, pero no acceder directamente a él. Por eso, salvo que se active una herramienta externa —como la búsqueda web—, el modelo no sabe qué hora es.
¿Por qué no darle simplemente acceso al reloj del sistema? Según Pasquale Minervini, investigador de la Universidad de Edimburgo, sí es posible, y de hecho su propia aplicación de escritorio de ChatGPT le mostró la hora correcta cuando probó la función. El punto es que esto requiere habilitar permisos específicos o herramientas que integren datos del dispositivo. OpenAI lo confirma: los modelos no tienen acceso nativo a la hora, por lo que deben recurrir a búsquedas o a información contextual para responder.
Pero hay otra razón más técnica detrás de la decisión. Cada vez que ChatGPT recibe un dato —incluida la hora—, ese dato ocupa espacio en la ventana de contexto, la "memoria inmediata" del modelo. Actualizar la hora constantemente generaría ruido y confusión: como si, en medio de una conversación, alguien interrumpiera cada minuto diciendo la hora exacta. En cambio, incluir la fecha, más estable, es simple y no satura el sistema.
El problema, sin embargo, no se limita al reloj. Minervini afirma que los modelos de IA todavía fallan en tareas básicas relacionadas con el tiempo: no leen bien relojes analógicos, interpretan mal calendarios y suelen ofrecer respuestas que suenan convincentes pero no necesariamente correctas.
El verdadero punto débil, advierte, es que el chatbot no puede explicar de manera confiable sus propias limitaciones. Los humanos pueden admitir que no saben la hora; una IA que alterna entre admitirlo y "acertarla" por azar genera desconfianza. OpenAI asegura que trabaja en mejorar la consistencia, pero por ahora, el tiempo sigue siendo uno de los misterios que ChatGPT aún no consigue descifrar. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar