IA: todos apuestan por ella, pero pocos saben para qué
La inteligencia artificial está revolucionando el mundo en el que vivimos y prueba de ello es que la mayoría de las empresas que cotizan en bolsa en Estados Unidos no dejan de apostar por ella. Pero, más allá del "miedo a perderse algo", pocas parecen capaces de describir cómo esta tecnología mejora sus negocios.
Según un análisis del Financial Times, gigantes tecnológicos como Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta han alabado regularmente los beneficios de la IA, comprometiéndose a invertir US$ 300.000 millones solo este año para desarrollar la infraestructura en torno a los grandes modelos lingüísticos.
Incluso grandes empresas alejadas de Silicon Valley, como Coca-Cola o el fabricante de ropa deportiva Lululemon, también están hablando cada vez más de la IA en sus documentos regulatorios.
El gran problema es que casi todas proyectan un panorama sobrio de la utilidad de la tecnología, expresando su preocupación por la ciberseguridad, los riesgos legales y la posibilidad de que falle.
Por ahora, a las empresas de atención al cliente y las que manejan grandes volúmenes de datos son a las que les resulta más fácil explicar el uso útil de la tecnología. Por ejemplo, Paycom, un proveedor de servicios de nóminas, informó en sus documentos que la IA era un "diferenciador importante" para atraer y retener clientes.
Por su parte, Huntington Ingalls, un proveedor militar, está aplicando la IA "para tomar decisiones en el campo de batalla"; mientras que el grupo de salud animal Zoetis lo hace para acelerar las pruebas médicas de los caballos.
La mayoría apuesta por la IA
Según el estudio del Financial Times, 374 de las empresas del S&P 500 mencionaron la IA en las conferencias sobre resultados de los últimos 12 meses, y el 87 % de las conferencias se registraron como totalmente positivas sobre la tecnología, sin que se expresaran preocupaciones.
Pero, aunque las empresas no tecnológicas se muestran optimistas con respecto a este tema, sus documentos sugieren que sus ventajas no están tan claras.
En el caso de Coca-Cola, se mostró entusiasmada con la tecnología, a pesar de que su uso principal era la producción de anuncios de televisión.
Hasta ahora, las empresas prevén poder optimizar los flujos de trabajo mediante la automatización y esperan lograr una diferenciación en el mercado mediante el uso de la IA. Además, algunas esperan poder utilizarla para mejorar la personalización de sus productos.
Pero los documentos analizados revelan que, entre las empresas capaces de ofrecer claras ventajas en materia de IA, se encuentran aquellas que prestan servicios al creciente auge de los centros de datos.
Freeport-McMoran, que cuenta con reservas de cobre, afirmó que "los centros de datos y los avances en inteligencia artificial" respaldarían el precio del metal. La empresa también señaló que la tecnología puede ayudar en la caracterización de materiales y la extracción de minerales.
Por su parte, el fabricante de equipos Caterpillar informó que su negocio energético se estaba beneficiando del apoyo al "crecimiento de los centros de datos relacionados con la computación en la nube y la inteligencia artificial generativa".
Los riesgos son más claros
Si bien ha aumentado el número de empresas que hablan de la IA, también son menos las que expresan opiniones positivas sobre esta tecnología que en 2022.
La preocupación más citada fue la ciberseguridad, que más de la mitad de las empresas del S&P 500 mencionaron como un riesgo en 2024.
Según Match, "se sabe que el uso de la IA ha provocado, y puede provocar en el futuro, incidentes de ciberseguridad que afectan a los datos personales de los usuarios finales de los servicios mejorados con IA".
Por su parte, Microsoft adoptó un tono dramático al afirmar que "las prácticas ineficaces o inadecuadas de desarrollo o implementación de la IA por parte de Microsoft u otros podrían dar lugar a incidentes que perjudicaran la aceptación de las soluciones de IA, causaran daños a las personas, los clientes o la sociedad, o provocaran que nuestros productos y servicios no funcionaran según lo previsto".
La segunda mayor preocupación de las empresas estadounidenses es el temor a que sus esfuerzos por introducir la tecnología no tengan éxito.
Una investigación reciente dirigida por Aditya Challapally en el MIT Media Lab reveló que el 95 % de los proyectos piloto de IA generativa en el lugar de trabajo fracasaron.
Otra preocupación común es el aumento de las inquietudes normativas y legales sobre la implementación de la IA.
Meta, que ha gastado miles de millones de dólares en contratar a un equipo de investigadores dedicados a crear "superinteligencia", fue una de las grandes empresas tecnológicas que advirtió acerca de que podría incurrir en cuantiosas indemnizaciones legales por las acusaciones de "haber utilizado diversos libros y materiales protegidos por derechos de autor para entrenar nuestros modelos de inteligencia artificial".
En este sentido, PepsiCo sostuvo que "nuestro uso de la inteligencia artificial puede dar lugar a un aumento de las reclamaciones por infracción u otras reclamaciones, incluidas las basadas en el uso no autorizado de tecnología o contenidos de terceros".
"No se puede garantizar que el uso de la IA mejore nuestros productos o servicios o sea beneficioso para nuestro negocio, incluida nuestra eficiencia o rentabilidad", escribió Meta en su formulario 10-K el año pasado.
"Es posible que nuestras iniciativas de inteligencia artificial no tengan éxito, lo que podría afectar negativamente a nuestro negocio, nuestra reputación o nuestros resultados financieros", sentenció. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar