Netflix revive la cacería humana más grande en la historia de Nueva York
En Nueva York, mientras las pantallas de los cines exhibían Taxi Driver, por las calles un feroz asesino baleaba parejas en el interior de sus autos.
Este documental en 3 episodios tiene como protagonista a David Berkowitz, alias "El hijo de Sam", quien entre 1975 y 1977 asesinó a seis mujeres y dejó heridas a otras once, a las que seleccionaba como objetivo por razones que él mismo atribuía a su traumática infancia: fue abandonado por su madre biológica al nacer y le era imposible trabar una relación romántica con otro ser humano. El retratado se muestra aquí como un sujeto sorprendentemente autocrítico, algo que el espectador puede constatar de primera mano, ya que Berkowitz habla extensamente frente a cámara. Esto no sorprende a quienes conocen la franquicia Conversaciones con un asesino, que ya había dedicado entregas a Ted Bundy, Jeffrey Dahmer y John Wayne Gacy, y que se caracteriza por incluir declaraciones directas de los criminales.
La miniserie combina entrevistas antiguas y recientes —Berkowitz sigue vivo y cumple condena— con testimonios de otras personas y material de archivo de la época. Aun así, el objetivo no es solo delinear el perfil del asesino, sino también elaborar un documento histórico: ¿cómo era Nueva York en los años setenta?, ¿cómo vivió la ciudad esta ola de crímenes?, ¿qué hizo la policía? En este último punto, la serie se muestra crítica, destacando que entonces los distintos distritos policiales apenas colaboraban entre sí, funcionando casi como ciudades independientes, según reconoce un entrevistado.
Lejos de centrarse en un alegato contra las fuerzas de seguridad, el guion opta por una investigación rigurosa cuyo fin principal es informar. El veterano director Joe Berlinger (¿Quién mató a JonBenét Ramsey?, Las cintas de Jeffrey Dahmer, Hitler y los nazis, Madoff: el monstruo de Wall Street) confía en que el relato por sí mismo tenga la fuerza necesaria, sin recurrir a golpes emocionales forzados.
Berkowitz sentía un impulso irresistible por matar, pero no asociaba el crimen con rituales extraños: evitaba incluso el uso de cuchillos por ser demasiado personal, prefiriendo armas de fuego que le permitieran mantener distancia. Lo más inquietante de su figura es, quizá, lo común y anodino que uno pueda imaginar. La serie muestra esa banalidad del mal que, sin embargo, provocó en su momento la mayor cacería humana en la historia de Nueva York. Berlinger no aporta revelaciones inéditas, pero para quienes desconocen el caso, ofrece un resumen sólido y bien narrado.
Muy recomendada.
Dónde ver Conversaciones con asesinos: Las cintas del Hijo de Sam
La miniserie Conversaciones con asesinos: Las cintas del Hijo de Sam ya está disponible para ver en Netflix.