Tierra de mafia

Helen Mirren desata el caos: la serie de Guy Ritchie que nadie esperaba

Helen Mirren brilla como matriarca despiadada en una saga mafiosa donde Guy Ritchie abandona el humor para sumergirse en una tragedia feroz y elegante.
Pierce Brosnan, Tom Hardy y Mirren en guerra: la serie que impacta en Paramount Plus
Oscar Mainieri 27-06-2025
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Producida por Guy Ritchie y dirigida en parte por él mismo, la serie marca un giro notable respecto al tono juguetón y descarado que lo consagró en títulos como Snatch: cerdos y diamantesJuegos, trampas y dos armas humeantes. En lugar de repetir fórmulas, Ritchie apuesta por una narrativa sombría, anclada en el drama psicológico y las fracturas familiares, en sintonía con los grandes relatos mafiosos como El PadrinoLos Soprano. El resultado es una obra ambiciosa, contundente y, por momentos, devastadora, que fusiona la lógica brutal del crimen organizado con una tragedia íntima que arrastra a cada uno de sus personajes hacia el abismo.

El eje de la historia es la familia Harrigan, una organización mafiosa de origen irlandés asentada en Londres, cuya cohesión comienza a resquebrajarse tras un crimen impulsivo cometido por Eddie, nieto del patriarca Conrad (Pierce Brosnan). Lo que empieza como una noche desbordada termina con el asesinato del hijo de un mafioso rival, desatando una cadena de venganzas y represalias que sacudirá los cimientos del clan. En el corazón de este engranaje está Harry (Tom Hardy), hombre de confianza, frío y metódico, encargado de limpiar los rastros más peligrosos. Hardy da vida a Harry con una mezcla de contención y amenaza latente: es un ejecutor que jamás alza la voz, pero cuyo silencio impone terror.

Sin embargo, la figura más perturbadora y magnética de la serie es Maeve Harrigan, interpretada por una Helen Mirren afilada y explosiva. Matriarca desequilibrada y manipuladora, de presencia vulgar pero nunca caricaturesca, Maeve actúa como catalizadora del caos. Su parentesco con Lady Macbeth es evidente: no comete crímenes con sus propias manos, pero los anhela, los sugiere, los precipita. Como aquella, se mueve entre la ambición desmesurada y un deseo casi clínico de control, llegando incluso a decidir quién debe vivir o morir entre los suyos. La actuación de Mirren es extraordinaria: cada mirada es una amenaza encriptada, cada palabra un puñal. Maeve no solo impone respeto: infunde miedo.

Conrad Harrigan, interpretado por Pierce Brosnan, inicia la serie como un líder desplazado, erosionado por los cambios de época y las nuevas reglas del juego familiar. Brosnan se toma su tiempo para asentarse en el rol, pero termina entregando una de las interpretaciones más sutiles y complejas de su carrera: la de un monarca envejecido, consciente de tener en peligro el control de su reino y de sus herederos. Al igual que en El Padrino, el legado familiar no es solo un símbolo de poder, sino una maldición que se transmite de generación en generación, teñida de sangre, traiciones y desconfianza.

Las resonancias con Los Soprano también son claras, especialmente en la forma en que la serie aborda la fricción entre la actividad criminal y la vida doméstica. Las escenas entre Harry y su esposa revelan las grietas que aparecen cuando el mundo del crimen irrumpe en el espacio íntimo. Ella le exige explicaciones y hace terapia, pero al mismo tiempo admite que nunca quiso saber en qué consistía realmente su trabajo. Esa contradicción encierra una verdad brutal: todos saben más de lo que dicen, pero nadie está dispuesto a cargar con los resultados.

La narrativa se desarrolla con ritmo firme, desde el asesinato inicial hasta un funeral y un velorio donde se quiebra el frágil equilibrio entre clanes, siempre al borde del estallido. Guy Ritchie sorprende con una dirección más sobria que de costumbre, sin renunciar del todo a su sello de agilidad y tensión sostenida. Esta vez, los juegos de cámara y montaje —marca registrada de sus primeras películas— se ven atenuados, cediendo el protagonismo a un guion filoso, cargado de diálogos intensos, referencias cruzadas y capas de subtexto. La complejidad de los lazos familiares también es fuente de conflictos: Conrad ha dejado descendencia en varios frentes, incluida una hija de ascendencia india, lo que añade tensión y diversidad a la estructura del clan.

Tierra de mafia se revela como una de las propuestas criminales más sólidas del año. Es un thriller mafioso con corazón de tragedia familiar, donde la violencia se manifiesta tanto en actos físicos como en heridas emocionales y símbolos que cargan décadas de peso. Como en El Padrino, la sangre arrastra a los personajes hacia decisiones imposibles. Como en Los Soprano, el humor negro y la introspección psicológica importan tanto como las armas. Y como en Shakespeare, la ambición desmedida se cobra un precio alto y cruel.

Con seis episodios emitidos de un total de diez, la primera temporada deja la vara altísima. Resta ver si los Harrigan lograrán mantenerse en pie entre las ruinas y los cadáveres que ellos mismos siembran.

Imperdible.

Dónde ver Tierra de mafia

La serie Tierra de Mafia ya está disponible para ver en Paramount Plus.
 

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