El viaje de Chihiro vuelve al cine en Argentina: arranca un ciclo con los mejores clásicos de Studio Ghibli.
Cuando a Borges le preguntaron cuál es la tarea del arte, el escritor argentino respondió: "La tarea del arte es transformar lo que nos sucede continuamente, transformar todas estas cosas en símbolos, en música, en algo que pueda durar en la memoria del hombre". El viaje de Chihiro, una película de animación japonesa cuya relevancia no se ha desgastado con el paso del tiempo, parece confirmar aquello que pensaba el escritor: el arte, cuya finalidad siempre es la belleza, sucede.
La película es la primera de un ciclo de (re)estrenos cinematográficos en Argentina, una nación que ha sabido recibir con los brazos abiertos al animé desde la década de 1990 en adelante. Desde el 7 de agosto de 2025 hasta diciembre se van a proyectar en pantalla grande algunos de los mejores clásicos de la historia del cine: El Delivery de Kiki, La Princesa Mononoke, y Se Levanta el Viento son algunos de los títulos dirigidos por Hayao Miyazaki, apodado el "Walt Disney japonés", que forman parte del ciclo.
Como probó este año la oleada de imágenes "estilo Ghibli", generadas por inteligencia artificial, Miyazaki supo desarrollar junto a su equipo creativo un estilo artístico reconocible. En una época donde la mayoría de las producciones cinematográficas parecen hechas con el mismo molde, que algunas destaquen por sus estilo las hace todavía más valiosas. A diferencia de lo que puede suceder con algunas películas animadas por computadora, que con el correr de los años ya no se ven tan bien, las películas de Studio Ghibli mantienen su belleza intacta.
¿Por qué El Viaje de Chihiro es tan importante?
Algunos podrían argumentar, no sin razones, que es la obra maestra de Miyazaki. Empecemos con los datos más ordinarios pero no por eso menos importantes: la película fue, durante mucho tiempo, la más taquillera de la historia en Japón, donde llevó más gente a los cines que Titanic, desde que se estrenó en 2001. Fue la primera que logró trascender fronteras cuando llegó a los cines de todo el mundo.
En los primeros años de este siglo el mundo era otro. En Argentina, el animé crecía de la mano de Dragon Ball Z, Pokémon, Digimon, Sailor Moon y otras series animadas que empezaban a acompañar a los más jóvenes. Pronto se convirtió en una subcultura: la de los otakus, aquellos que se especializaban en la cultura y animación nipona. One Piece, Naruto, y otros más recientes, como Demon Slayer y Attack On Titan, fueron otros títulos también sumaron adeptos a través de la televisión.
Sin desmerecer las virtudes de ninguna de esas series para televisión, adaptaciones de mangas que ya contaban esas historias, las películas de Miyazaki son cuentos originales concebidos para el cine. El realizador nunca negó que, aunque representen el folclore japonés, sus películas se nutren de ciertos relatos occidentales. En el caso de Chihiro es obvia la influencia de Alicia en el País de las Maravillas. Ambas son historias sobre chicas perdidas en mundos fantásticos y desconocidos. Pero no solo importa qué se cuenta, importa cómo se cuenta cada una.
Historias sin héroes ni villanos
Las películas de Miyazaki pueden ser sencillas solo en apariencia, o más complejas y crípticas de lo que suelen ser la mayoría de las películas animadas. Miyazaki hizo que la protagonista de esta película fuera una niña de diez años. La película comienza con una mudanza: la joven está ensimismada, invadida por la melancolía de quien despide a algo más que a un lugar. El viaje de Chihiro (cuyo título original japonés podría traducirse literalmente como "La misteriosa desaparición espiritual de Sen y Chihiro") es una experiencia antes que un relato tradicional donde predominan las moralejas, los héroes y villanos.
Miyazaki quiso trasladar a la pantalla la extrañeza con la que se percibe el mundo desde ese lugar no menos raro que es el paso de las niñez a la adultez. En sus propias palabras, hizo esta película para contar algo más que los romances que ofrecían las típicas historias praa chicas. Desde la primera escena de la película, donde vemos que es una niña vulnerable, acompañamos el crecimiento de una persona que decide enfrentar, en el mejor sentido de la palabra, al mundo.
La película está habitada por personajes excéntricos, coloridos y memorables. Desde el valiente Haku, que la ayuda y protege, hasta la bruja Yubaba, lo más cercano a una antagonista clásica. Pero en el cine de Miyazaki no suele haber una división evidente entre buenos y malos, como sucede en gran parte del cine occidental. El espíritu "Sin rostro", que es una figura fantasmal en blanco y negro que ha ganado tanta popularidad como la protagonista, tampoco es un enemigo de Chihiro. Ningún personaje es unidimensional.
El poder simbólico del relato ofrece distintas lecturas e interpretaciones sobre los hechos narrados. Algunas teorías cinéfilas creen que el viaje que realiza Sen en el mundo fantasmagórico representa el trabajo en un burdel: es ella que la que debe trabajar, con una compañera, para satisfacer las demandas de distintos clientes. Algunos son más desagradables que otros, como el espíritu apestoso que atenta contra el olfato de todos.
"La mejor película del siglo" y el cineasta que se negó a buscar su Oscar
Sin embargo, como sucede con las grandes películas, no hay una interpretación correcta sobre El Viaje de Chihiro, de la misma manera que no se puede condicionar la visión sobre ninguna gran obra de arte. El cine de Miyazaki, como el de Stanley Kubrick, David Lynch o Andrei Tarkovsky, entre otros, resiste lecturas que condicionen las imágenes.
Miyazaki hizo historia dos veces con El Viaje de Chihiro. Primero, cuando ganó el premio mayor en el festival de cine de Berlín: la primera (y única, por ahora) película animada en conseguirlo. Luego consiguió una hazaña mayor, cuando recibió el Oscar a la mejor película animada: la única película animé en recibir la estatuilla dorada, y una de las pocas que no es de Disney en ganarlo. Pero el cineasta no se presentó a la ceremonia: "Mi productor me obligó a no decirlo, pero la razón por la que no viajé para recibir el premio es porque me negaba a visitar un país que bombardeaba Irak".
Como los grandes nombres que acompañaron la historia del cine, Miyazaki trabajó codo a codo con Joe Hisaishi, uno de los compositores más exquisitos que salido de Japón. La música de estas películas no es menos espectacular que el nivel de animación tradicional. Sus contribuciones artísticas son más apreciadas conforme pasan los años: El viaje de Chihiro fue elegida en la última encuesta de Sight & Sound como una de las mejores películas de la historia. Y en la más reciente encuesta de The New York Times, algunos cineastas (como Sofia Coppola) la votaron como una de las diez mejores películas de este siglo.
Además de El Viaje de Chihiro, el ciclo de reestrenos incluye títulos como El Cuento de la Princesa Kaguya y Recuerdos del Ayer. Los reestrenos continuarán a lo largo de todo 2025 y 2026, con películas como El Increíble Castillo Vagabundo, El Castillo en el Cielo, Mi Vecino Totoro y Se Levanta el Viento. Algunas de estas películas se estrenarán por primera vez en cines de Argentina. Aunque no son parte del ciclo de Ghibli, películas animadas como Demon Slayer: El Castillo Infinito y La Tortuga Roja, también llegarán a la pantalla grande este año para probar que el animé está lejos de ser una moda pasajera.
En palabras de los expertos, ¿por qué gusta tanto el animé en Argentina?
Según el influencer Akira Kaneto, la popularidad del animé en Argentina se debe a la distribución de los canales de televisión como Magic Kids y Cartoon Network. "El público luego fue a Locomotion y otros medios, como la revista Lazer, luego internet y las descargas piratas o la compra de DVD truchos en Parque Rivadavia. Nunca se detuvo el consumo de animé. Hoy es con las plataformas de streaming. Luego hay animés como Kimetsu No Yaiba (Demon Slayer) que atraen a nuevas generaciones."
Para Coni Toon, streamer e influencer de animé, el éxito en nuestro país se debe a lo pasionales que somos los argentinos: "Vivimos todo con intensidad, y eso se nota: las bandas internacionales aman venir porque sienten esa energía. Con el anime pasa algo similar: lo adoptamos, lo sentimos propio, lo compartimos con orgullo y generamos comunidad. Además, en un país tan inestable como el nuestro, lleno de quilombos diarios, el anime funciona como una vía de escape, una forma de desconectarnos un rato del caos y sumergirnos en mundos con otras lógicas."
"El caso particular de Ghibli, si bien era muy conocido en Japón, el antes y después de popularidad a nivel mundial lo genera El Viaje de Chihiro cuando gana el Oscar", acota Akira. Gracias a la distribución de Disney y John Lasseter de las películas de Studio Ghibli. Muchas veces la gente me dice que no le gusta el animé pero sí las películas de Hayao Miyazaki".
"Ghibli tiene algo mágico", según Coni Toon. "Sus personajes no son completamente buenos ni completamente malos, sino que tienen matices, contradicciones y un desarrollo emocional muy humano. También que podés verla de chico y disfrutar la aventura, y volver a verla de grande y llorar con lo que antes no habías entendido".
Las imperdibles según Akira Kaneto: El Cuento de la Princesa Kaguya. "Es una obra maestra basada en un cuento de folclore japonés. No la dirigió Miyazaki, pero siento que es la infravalorada de Studio Ghibli".
Las imperdibles según Coni Toon: El Viaje de Chihiro, El Increíble Castillo Vagabundo y La Princesa Mononoke.
Fechas de estrenos de Mundo Ghibli en Argentina
- El Viaje de Chihiro: 7 de agosto
- El Cuento de la Princesa Kaguya: 28 de agosto
- La Colina de las Amapolas: 28 de agosto
- Recuerdos del Ayer. 28 de agosto
- Pompoko: La Guerra de los Mapaches: 28 de agosto
- La Princesa Mononoke: 16 de octubre
- Porco Rosso: 6 de noviembre
- Se Levanta el Viento: 6 de noviembre
- El Regreso del Gato: 6 de noviembre
- El Delivery de Kiki: 4 de diciembre