¿Quién le teme a la eliminación de las PASO?
El gobierno se apresta a enviar al Congreso una reforma electoral que entre otros aspectos incluiría la eliminación del sistema de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. De acuerdo a la nota que publicó David Cayón en Infobae el viernes 10 de abril el proyecto sería enviado esta mismas semana. En 2025 las PASO fueron suspendidas, pero no derogadas, por una ley del Congreso. El oficialismo busca ahora poner fin al sistema vigente desde 2010.
El gobierno probablemente justifique la eliminación de las PASO en base a: 1) su costo económico; 2) su escasa utilización por parte de los partidos (un argumento bastante discutible); 3) el desinterés de la ciudadanía.
Las motivaciones reales son sin embargo otras: 1) quitarle a la oposición una herramienta que facilita la formación de alianzas; 2) promover una mayor fragmentación opositora y 3) eliminar un evento que afecta tanto las expectativas del electorado como del mercado.
Remover las PASO precisa del voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara. Eso implica que el oficialismo necesitará del apoyo de los bloques aliados (PRO, parte de la UCR) y de los partidos provinciales, o alternativamente de una parte de Unión por la Patria. Para los aliados y dialoguistas, apoyar la eliminación de las PASO es un suicidio político tal como está explicado más abajo. Ello plantea dudas acerca de la capacidad del gobierno de lograr la aprobación de esta iniciativa.
La salida de escena de las primarias modificaría sustancialmente el calendario electoral. Con PASO la fecha límite para la inscripción de alianzas y presentación de listas de precandidatos sería 5 y 22 de junio respectivamente. Las PASO tendrían lugar el 1 de agosto. En ausencia de estas, los partidos tendrían hasta el 5 de agosto y 25 de agosto para registrar alianzas y presentar candidatos.
Las verdaderas motivaciones del gobierno
Las razones para eliminar las PASO no radican ni en su costo económico ni en su escasa utilización, aunque el gobierno tiene ciertamente un punto en el desinterés de la ciudadanía. Las razones son más bien de otro orden.
1. Complicar la formación de coaliciones opositoras: aunque para la nominación de la fórmula presidencial y de las candidaturas a senador nacional las PASO en su versión actual suponen un juego de suma cero, para la conformación de listas de Diputados la ley da a los partidos y alianzas electorales libertad para decidir las reglas para el reparto de lugares. Ello atenúa el carácter de juego de suma cero que tiene la nominación de la fórmula presidencial.
Las PASO facilitan la conformación de alianzas al establecer una instancia para dirimir candidaturas y a la vez reglas para ello. Sin las actuales primarias, los partidos que quisieran conformar una alianza no solo deberían definir toda una serie de reglas, sino que tendrían a su cargo la logística de la elección.
2. Promover una mayor fragmentación electoral: las PASO no solo facilitan la conformación de alianzas, sino que reducen la oferta electoral al establecer la necesidad de superar la valla del 1.5% de los votos válidos (cifra que incluye los votos en blanco) para poder competir en los comicios generales.
3. Evitar un evento potencialmente disruptivo: el resultado de las elecciones generales no es necesariamente un calco del resultado de las PASO. Pero éstas generan expectativas tanto en electorado como en el mercado financiero. Se trata de un evento con un impacto potencial alto sobre el tipo de cambio, el nivel de riesgo país y el precio de activos financieros. La dolarización de carteras es usual en años electorales en la Argentina, donde el electorado asocia la volatilidad cambiaria con crisis. Un desempeño pobre del gobierno en las PASO, tendría un impacto similar al que tuvo la elección bonaerense del 7 de septiembre del año pasado.
Dicho esto, incluso sin primarias, ese evento previo a la elección general podría no desaparecer si la provincia de Buenos Aires, que da cuenta del 37% del padrón a nivel nacional, opta por desdoblar la elección provincial, algo que es objeto de discusión entre el gobernador Kicillof (que prefiere no desdoblar) y los intendentes peronistas, partidarios de separar la fecha de ambas elecciones.
¿Quién gana y quien pierde si desaparecen las PASO?
El principal beneficiario es sin dudas el oficialismo dado que como argumenté más arriba:
- Se vuelve más costoso para los partidos de oposición la formación de alianzas. Con las PASO, si no hay arreglo entre dos facciones partidarias o dos integrantes de una coalición a la hora de definir candidaturas, queda la opción de ir a la interna. Sin las PASO esa opción no está disponible y una negociación tensa tiene altas chances de derivar en una fractura.
- Sin una elección nacional organizada desde el estado quienes quieran decidir sus candidatos a través de una primaria (abierta o cerrada), deberán encargarse de financiarla y organizarla. La experiencia previa a las PASO en materia de internas, especialmente para la definición de fórmulas presidenciales es mixta. Conviven casos relativamente felices, como la interna del PJ de 1988 o la de la Alianza en 1998, con otras experiencias no tan felices, como la de la UCR en 2003 o la del FrePaSo en 1994.
- Al no existir el filtro del 1.5% de los votos válidos, salvo que se implemente algún mecanismo que haga caer la personería política de los numerosos "sellos partidarios de alquiler" disponibles en cada elección, podríamos ver una proliferación de candidaturas. La adopción de las PASO implicó una caída sustancial en la cantidad de fórmulas presidenciales.
Los partidos opositores, cercanos o no al gobierno son los principales perjudicados por la derogación de las primarias. Los partidos cercanos al oficialismo, con las PASO tienen un instrumento que bien utilizado les permitiría amenazar con formar una coalición alternativa y con eso mejorar su poder de negociación frente a los libertarios. Es decir, si LLA no ofrece nada atractivo, el PRO y las facciones de la UCR próximas al gobierno, podría intentar reeditar Cambiemos. Incluso sabiendo de antemano que no serán competitivos, habría un vehículo para los votantes "ñoños republicanos" disponible en las PASO y en la primera vuelta, pudiendo optar por los libertarios en un eventual ballotage. Para el peronismo, aquejado de una prolongada crisis de liderazgo y de disputas sucesorias, la PASO le permitiría minimizar el riesgo de fractura.
Esto no necesariamente implica que no haya beneficiarios de la ausencia de las PASO en la oposición. Cualquiera sea el partido, quienes tienen la lapicera para decidir candidaturas podrían ver con simpatía algo que podría favorecer al gobierno en su intento de aprobar la derogación de las primarias en el Congreso.
Otros beneficiarios potenciales serían los partidos pequeños y los candidatos provenientes de fuera de la política dado que 1) no deberían superar la valla del 1.5% de los votos en agosto, para poder competir en octubre; 2) la ausencia de PASO y la Boleta Única reducen significativamente las barreras de entrada para poder competir en las elecciones nacionales.
¿Están los votos para eliminar las PASO?
Éste es un punto crucial. Terminar con las PASO requiere del voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara, dado que la Constitución establece esta mayoría agravada cuando se tratan leyes electorales. Por lo tanto, los libertarios precisarán de la ayuda de sus aliados habituales (PRO, una facción del radicalismo, bloques provinciales) algunos de los cuales tienen mucho para perder.
El gobierno, de acuerdo a lo que señala la prensa, planteará la derogación de las primarias en el marco de una reforma más amplia, que incluiría también cuestiones relativas al financiamiento de las campañas y una modificación en la Boleta Única Papel, particularmente, la posibilidad de que haya un casillero para marcar el voto por un partido para todas las categorías en juego. La remoción de esta posibilidad fue clave para que los partidos provinciales apoyaran la Boleta Única. El peronismo podría apoyarla para potenciar el efecto arrastre y minimizar la fuga de votos hacia partidos provinciales que no presenten candidatos presidenciales.
¿Apoyarán los principales perjudicados por el fin de las PASO, hoy aliados del gobierno apoyarán, una ley que implica un suicidio político? Como alternativa de mínima siempre queda la posibilidad de convertir las PASO en PAS, haciéndolas optativas tanto para los partidos que no cuenten con una interna competitiva, como para los votantes. Ello atenuaría el carácter de "censo de las preferencias de los votantes" que tienen hoy las PASO y su potencial impacto sobre el mercado.
El deterioro de la imagen del gobierno registrado en las encuestas, el impacto del caso Adorni y el perjuicio que el fin de las PASO suponer para las diversas fuerzas de oposición puede complicar la aprobación de esta iniciativa.
La nota fue publicada en el Substack de Ignacio Labaqui Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar