Lenguaje, territorio y crisis

"Los Tres Piqueteros": la democracia herida y el conflicto abierto

En "Los Tres Piqueteros", el 2001 no aparece como mito cerrado sino como conflicto abierto.
A 25 años del 2001: la herida que sigue abierta
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Este año se cumplen 25 años del estallido social del 2001. Aquel año tuvo a los piqueteros como los protagonistas de la caída de un presidente electo democráticamente. A su vez, ese año no fue un episodio excepcional, sino el inicio de una forma de vivir, narrar y hacer política que todavía nos atraviesa.

En ese marco, y dialogando con el pasado, es que decidí escribir "Los Tres Piqueteros"  de Ediciones Diotima publicado en 2025. Busqué proponer una pieza literaria de ficción que novele y no idealice el 2001 ni lo convierta en mito cerrado, ya concluido. Al contrario, la idea fue presentarlo como un conflicto abierto, como una herida a la democracia que sigue actuando en el presente. En ese sentido, Los Tres Piqueteros no recuerda el 2001: lo reactiva.

Esta novela ofrece una narrativa punzante como un cuchillo que se mueve desde el interior de Corrientes hasta los rincones más recónditos del Área Metropolitana de Buenos Aires. El título —eco explícito de Los tres mosqueteros— no funciona solo como guiño irónico, sino como una estrategia de lectura: la novela busca desplazar la épica clásica de Dumas al territorio del conflicto social argentino. De esta forma, el libro resignifica el heroísmo, reemplazando la espada por el corte de calles, y pone en tensión la idea misma de aventura cuando se la traslada a la intemperie de la crisis.

Con respecto a los personajes, es necesario destacar que los protagonistas, como D´Alessandro y Wilson de Laferrere, no son héroes individuales tradicionales, sino figuras atravesadas por la precariedad, la militancia y la contradicción.  En este libro, los "tres piqueteros" (Bernabé, Zarri y García) operan más como un cuerpo político que como identidades cerradas, lo que refuerza la lectura del piquete como experiencia comunitaria antes que como simple acción de protesta.

Otra cuestión que merece ser revalorizada de esta novela es el minucioso trabajo del lenguaje. "Los Tres Piqueteros" ofrece una escritura que recoge registros populares, consignas, silencios y ritmos del habla militante. El territorio —la ruta, el barrio de Once, el conurbano— no es un decorado, sino un actor más, que condiciona las decisiones, el conflicto y la percepción del tiempo. Por momentos los personajes parecen dialogar con su entorno y viceversa. 

Así, en coincidencia con lo que marcaron otros reseñadores y lectores, se puede considerar que el libro es profundamente político sin caer en el discurso doctrinario o en un mero panfleto de unas 150 páginas. La política aparece encarnada en los cuerpos cansados, en la espera, en la negociación, en el miedo a la represión y en la fragilidad de los vínculos. No hay tesis cerradas, sino preguntas incómodas sobre el futuro, la organización, la lealtad, el sentido de la lucha popular y el bienestar social.

Otra cuestión a remarcar es que el texto captura una temporalidad suspendida: el tiempo del corte, de la olla popular, de la promesa que no llega. Esa dilatación del tiempo quizás narra mejor la crisis que cualquier descripción macroeconómica de los gurúes de la política y los panelistas televisivos. La novela se mueve, así, entre las urgencias de los piqueteros y los tiempos dilatados de las decisiones gubernamentales. 

Además, podría pensarse que esta primera novela se enmarca dentro de una tradición de literatura social argentina que dialoga con la crónica, la novela política y la narrativa del margen, pero con una impronta propia: menos testimonial y más literaria, más preocupada por el lenguaje y la forma que por la denuncia explícita. De alguna forma, eso convierte a este libro en una propuesta más auténtica y original en el marco de lo que podría pensarse como una corriente literaria que refleje el conflicto social.

Por último, cabe resaltar que Los Tres Piqueteros no es solo un simple libro sobre el piquete, sino más bien es una novela que reconstruye el recorrido de los movimientos sociales desde el 2001 hasta el presente, y reflexiona sobre el heroísmo, la pobreza y la solidaridad en un país atravesado por constantes y recurrentes crisis políticas, sociales y económicas.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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