La Boleta Única de Papel sería más cara y opaca: ¿y las promesas de ahorro y transparencia?
Cuando faltan apenas dos meses para su primera implementación, especialistas advierten que la Boleta Única de Papel (BUP) podría resultar más costosa y menos transparente que la boleta partidaria tradicional. El principal argumento del oficialismo, tanto durante el debate legislativo como tras la sanción de la ley en 2024, fue el opuesto: "La Boleta Única de Papel aportará más transparencia y menos gasto", sostuvo entonces el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
"Son más caras porque son mucho más grandes. Eso deja muy pocos oferentes para poder hacerlas. Además, son full color: la boleta más grande podría tener más de 50 colores -cuando antes tenían una gama cromática de cuatro-. Esto también eleva el costo", explicó el politólogo Pablo Salinas en diálogo con El Economista. Y agregó: "Esto fue advertido durante el debate de la ley. La reducción de costos era más un argumento discursivo que una realidad".
Según informó Laura Serra en La Nación, el presupuesto para las elecciones nacionales de este año asciende a $395.133 millones. En comparación, las presidenciales de 2023 -que incluyeron primarias, generales y balotaje- costaron $110.000 millones, equivalentes a $422.537 millones a valores actuales.
Sin embargo, ante la consulta de El Economista, desde la Jefatura de Gabinete desmintieron esa comparación: "No serían $422.537 millones los de 2023, serían más de $570.000 millones", respondieron. También sugirieron que el gasto podría ser menor al presupuesto de $395.133 millones, que además "subió por el pedido de capacitar a decenas de miles de presidentes de mesa".
De acuerdo a la información de Serra, el gasto más alto de este año corresponde al contrato de $223.000 millones entre la Vicejefatura de Gabinete del Interior y Correo Argentino. A eso se suma una licitación privada por invitación que fue adjudicada a la empresa española Indra, cuyos términos permanecen reservados. Además, el Correo será responsable de contratar las imprentas encargadas de confeccionar las boletas, con una erogación estimada en $43.000 millones más IVA.
Salinas cuestionó la opacidad de la BUP: "No son transparentes porque el Gobierno decidió delegar en una empresa -y no en el propio Estado- la licitación de todo el proceso". Además, criticó el diseño de la boleta: solo incluirá las fotos de los dos primeros candidatos y los nombres de los primeros cinco. "El resto no aparece en ningún lado. En las viejas boletas estaban hasta los suplentes: se podía buscar uno por uno", remarcó.
En la misma línea, el extitular de la Dirección Nacional Electoral, Marcos Schiavi, advirtió en X: "Las elecciones de este año van a ser mucho más caras. En 2023, el gasto por elector en cada elección fue de $1000. Este año sube a $10.000".
Si los principales argumentos a favor de la BUP eran "más transparencia y menos gasto", ¿qué queda cuando ambas promesas son cuestionadas?
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