Kicillof frente al mercado: el giro pragmático indispensable para soñar con la Casa Rosada
En su reciente columna para Le Monde Diplomatique, el analista José Natanson disecciona la encrucijada de Axel Kicillof. El gobernador bonaerense transita una situación paradójica. Sufre con especial dureza los efectos del modelo económico de Javier Milei, producto de la caída del consumo, la desindustrialización y un drástico recorte de transferencias nacionales que redujo su presupuesto en un tercio. Sin embargo, su posición política luce auspiciosa frente al escenario electoral futuro.
Natanson repasa la trayectoria de Kicillof, quien logró consolidar su poder en La Plata al margen de las disputas internas del extinto Frente de Todos. Su reelección en 2023, en un contexto de derrota para otros caudillos peronistas, marcó un punto de inflexión.
A partir de allí, el mandatario provincial construyó espacios de autonomía frente a Cristina Kirchner: se negó a ser candidato presidencial en 2023, desdobló comicios y evitó respaldar a la ex presidenta en la interna del Partido Justicialista.
De cara a una eventual postulación nacional, el texto identifica claras ventajas, como su peso político propio y su perfil de antagonista natural del modelo libertario. No obstante, el camino presenta escollos severos. El primero es la histórica "maldición" de la gobernación bonaerense, un cargo desde el cual nadie logró saltar con éxito a la Casa Rosada. El segundo es la resolución del vínculo con el kirchnerismo: requiere un pacto con su espacio de origen, pero debe trascenderlo imperiosamente. El tercero radica en la hostilidad electoral de la zona núcleo agropecuaria, con distritos clave como Córdoba, Santa Fe y Mendoza que rechazan su figura.
Aquí se encuentra la tesis principal del artículo, de especial interés para el círculo económico y financiero. El mayor riesgo para Kicillof no es la arquitectura coalicional, sino el temor social al desorden macroeconómico. La fallida gestión de Alberto Fernández dejó al peronismo asociado a la inflación, la inestabilidad cambiaria y el cepo. Para contrarrestar la amenaza de un "lunes negro", Axel Kicillof necesita construir un "vector de confianza".
Esto implica formular una promesa explícita de previsibilidad, similar a la Carta al Pueblo Brasileño de Lula da Silva en 2002. Según el director de Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur, Kicillof deberá dar señales contundentes a los mercados y a la sociedad: aceptar herramientas como el RIGI para fomentar inversiones o anunciar de forma anticipada a un ministro de Economía que garantice tranquilidad. Aunque el entorno del gobernador descarta alteraciones drásticas de estilo y resalta su historial de cuentas ordenadas, el análisis advierte sobre el peligro de subestimar la profunda frustración social heredada de la gestión de Alberto Fernández.
La renovación del peronismo exige un compromiso ineludible con el equilibrio fiscal, paso necesario para neutralizar la carta del miedo y lograr reinstalar la agenda productiva.