La reorganización del centro político

Graciela Ocaña: "El país no son números, son personas"

La legisladora Graciela Ocaña recorre su historia y disecciona el presente porteño y el futuro de la ciudad. Exige mayor cercanía y respuesta con los vecinos, y también analiza el rumbo económico nacional, respalda la industria nacional y reclama ejemplaridad al oficialismo. Una conversación íntima y política sobre la tenacidad ciudadana.
La dirigente Graciela Ocaña encuentra en las calles de San Telmo un refugio barrial
Ramiro Gamboa 27-03-2026
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Había una vez, en el pulso cotidiano de San Justo, en La Matanza, un universo regido por los vapores y los aromas a limpio. Allí, los padres de Graciela Ocaña trabajaban en una tintorería, propiedad de japoneses, dedicados con tesón al rubro. Asimilaron el oficio de aquellos dueños, quienes habían hecho de la pulcritud una forma de negocio, pero también de arte. Con esa experiencia, tiempo después, abrieron su propio local en Villa Luzuriaga. 

Era una vida de sencillez, atravesada por el trabajo constante y la seguridad del hogar. Graciela habitaba ese mundo con la inocencia de quien cree que la calidez conocida durará para siempre. 

Aunque la vida, como suele hacerlo en las narraciones más profundas, quebró esa armonía un 16 de marzo de 1966, cuando gobernaba aún Arturo Umberto Illia. Su madre falleció durante el parto de su hermano. Él nació vivo; ella partió. Graciela tenía cinco años y medio y ese día, el vapor de la tintorería se disipó para dar paso a un frío tan crudo como repentino. Su padre no podía comprender la magnitud de esa tristeza. No pudo seguir sosteniendo la tintorería, ni tampoco la relación con ellos.

Graciela perdió, de un golpe, a su madre (fallecida), a su padre (alejado), su casa (por la mudanza) y hasta sus juguetes (perdidos en el camino). Sus abuelos maternos fueron los encargados de criarla; a su hermano lo crió una tía. Quizás ahí, en ese primer contacto de cuidado que le brindaron los abuelos, se cifró para Ocaña una misión después en la política: velar por la tercera edad. Es capaz de ver en los adultos mayores algo de sus propios abuelos

Esa niña nacida en San Justo transitó la escuela primaria en el colegio privado y religioso Santa Rosa de Lima. Pasar a la educación pública en el Normal de San Justo representó un cambio en el secundario. Resultó también una etapa fructífera, con amistades conservadas hasta el día de hoy, incluso con mensajes frecuentes por WhatsApp a casi cincuenta años de la graduación. Una época de contrastes, atravesada por la complejidad de la adolescencia en plena dictadura militar.

Su abuelo con mucho esfuerzo le traía las revistas "Anteojito" y "Billiken", un hábito clave para alimentar una avidez por la lectura. Fue una adolescente dedicada a cuidar a quienes le brindaron resguardo y a devorar libros: desde el descubrimiento de Ernesto Sábato hasta la fascinación por las intrigas de la película "El Padrino" o las ficciones como las clásicas novelas románticas de Corín Tellado.

La muerte volvió a golpear a sus veinte años; sus abuelos fallecieron; nuevamente la vida la enfrentó a grandes cambios. A los veintisiete años, tras mucho tiempo de terapia, Graciela volvió a ver a su padre. Estaba enfermo, había sufrido un ACV. Fue la única y última vez que se encontraron. 

Él se fue al sur, a Chubut, y allí pasó sus últimos días sin nuevo contacto. Pero ese encuentro resultó decisivo. Le permitió cerrar un capítulo. Pudo dimensionar la vida de su padre: perdió a su mujer, a su familia, su sueño de tener otro hijo. "Es la vida", dice ella, con la sensatez de quien ha tenido rodaje y ha podido sortear grandes obstáculos. Pudo aplicar la frase de Sartre en su propia vida: somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros.

Para esa época, la Licenciada en Ciencias Políticas ya se abría camino, con empleo y estudios en marcha. Al recibirse, en medio de la transformación ideológica global propia de los años noventa, sintió la llamada de la política real. Le atraía Chacho Álvarez, por entonces una figura innovadora surgida en el contexto del diario Página 12. Sin dudarlo, le escribió una carta

La respuesta fue un llamado telefónico del propio Chacho quien la sorprendió. Ilusionada, fue a verlo con la determinación de quien ya se había hecho un lugar en el mundo. Con esfuerzo trabajando en una empresa de comercio exterior Graciela tenía casa y auto propio. Su interés no era pecuniario, era sincero deseo por la cosa pública. Chacho Álvarez le dio su primera oportunidad. 

Chacho Álvarez le dio a Graciela Ocaña su primera oportunidad. 

Allí aprendió la política más allá de las aulas: la importancia de la comunicación y, sobre todo, los valores de la honestidad y la institucionalidad. Su primera tarea fue ordenar el archivo del dirigente, un caos de recortes de diarios extranjeros. Ella, pionera en el uso de computadoras a principios de los noventa gracias a su profesor Gustavo Ferrari Wolfenson, sistematizó esos papeles en una base de datos. Ese rigor investigativo germinó en proyectos cruciales, como la ley de financiamiento de los partidos políticos.

Esta trayectoria llevó a Ocaña a lugares de altísima responsabilidad. Se ganó el apodo de "La hormiguita" por su labor meticulosa. Entre los años 2004 y 2007 asumió como Directora Ejecutiva del PAMI. Fue capaz de aplicar la rigurosidad de su experiencia privada para sanear cuentas.

—¿Qué le dirías a Milei sobre todo en una dimensión humana? —le pregunta El Economista a Ocaña. 

—Considero que debería intentar ser más humano, empatizar más, observar con mayor detenimiento la realidad ajena. El país no se reduce solamente a números; son personas. Individuos con sufrimientos en muchos casos, imposibilitados de comprar un medicamento por falta de dinero, o sin acceso a una prestación médica, o personas con discapacidad. Resulta imperativo ponerse en el lugar del otro y escucharlo; es la única manera. 

Durante su etapa en el PAMI creó un fondo anticíclico para garantizar prestaciones durante seis meses sin ingresos, una medida inspirada en el modelo noruego del petróleo que ella desearía aplicar hoy a Vaca Muerta. 

Luego Ocaña se desempeñó como Ministra de Salud de la Nación entre 2007 y 2009, y ocupó una banca como Diputada Nacional desde 2021 hasta 2023. En el año 2017 plasmó su recorrido en el libro "Contra la Corrupción" editado por Planeta.

En la actualidad, Graciela Ocaña es legisladora por la Ciudad de Buenos Aires y presidenta del Partido Confianza Pública, un espacio creado en 2013 con la misma vocación original: dar representación al vecino dispuesto a cambiar su barrio. Es fanática de San Lorenzo por herencia de su tío Jorge, cinéfila empedernida, amante del asado y de la música de Sui Generis.

Su biografía es la de quien contradice su propio punto de partida. La idea de que el destino no responde al nacimiento se encarna en su figura. Perdió su mundo fundacional en la niñez, conoció la intemperie, aunque en lugar de resignarse, fue para adelante. 

Hoy, al caminar por San Telmo, el barrio bohemio e histórico que ama, lo hace en compañía de Nina, su caniche mimada. Los vecinos se acercan para hablar de la ciudad o simplemente para saludar a la mascota. Ella responde con la misma serenidad. 

Desde el despacho del cuarto piso de la Legislatura en la calle Perú, rodeada de los retratos, los recuerdos y también los aromas que han marcado su vida, Ocaña abre como nunca las puertas de su palabra en diálogo con El Economista. 

Su biografía es la de quien contradice su propio punto de partida. La idea de que el destino no responde al nacimiento se encarna en su figura

—¿Qué evaluación hacés de la gestión de Jorge Macri en la ciudad? 

—La gestión de Jorge presenta problemas evidentes para todos los vecinos como la suciedad. La ciudad, aunque mejoró su limpieza tras las elecciones, hoy se vuelve a ver sucia como antes.

Esto se relaciona con el abandono de diversas políticas previas; por ejemplo, en materia de reciclaje. Se cerraron múltiples centros verdes y falta una directriz fuerte al respecto.

Más allá de la situación social observable en la actualidad, que por supuesto no es responsabilidad del gobierno local sino de la política económica nacional, la ciudad ha vuelto a estar sucia. Como señala Horacio, con olor a pis. 

 

"La ciudad ha vuelto a estar sucia. Como señala Horacio, con olor a pis"

—Dado que en la actualidad comparten el mismo bloque legislativo, ¿cuál es la perspectiva sobre el rol de Horacio Rodríguez Larreta tras el anuncio de su candidatura a jefe de gobierno?

—Ya resultaba sabido el regreso de Horacio al decidir presentarse como legislador de la ciudad, cargo que ocupa hoy. Desde ese momento quedó claro su deseo de volver a gobernar. 

Horacio posee una trayectoria con muchos aspectos positivos.

Al caminar junto a él o conversar con los porteños, los ciudadanos le reconocen algo claro: la urbe experimentó un cambio.

Más allá de la continuidad de las políticas de Mauricio Macri, hubo mejoras y transformaciones concretas durante los ocho años de Horacio como jefe de gobierno. Se concretaron grandes obras, como el Paseo del Bajo, junto con una gestión muy cercana al vecino.

También son destacables los temas de seguridad y la creación de la Policía de la Ciudad a partir del traspaso realizado durante la presidencia de Mauricio Macri.

Los porteños reconocen en Horacio a un hacedor; ese es su gran activo. El problema del gobierno de Jorge Macri radica en el abandono posterior de gran parte de la gestión de Horacio.

El PRO pagó caro este retroceso. Las elecciones de mayo demostraron la percepción ciudadana sobre la pérdida de aquella continuidad: las plazas lindas, la limpieza y la seguridad se desvanecieron.

Ocaña: "Los porteños reconocen en Horacio a un hacedor"

—¿Qué acciones se evalúan para conformar un frente en la Ciudad de Buenos Aires capaz de ofrecer una alternativa ante el abandono de ciertas políticas y el avance del mileísmo en la Ciudad?

—Resulta necesario construir un proyecto enfocado no solo en los logros previos, sino fundamentalmente en la ciudad deseada por la mayoría de los vecinos de Buenos Aires.

Una urbe moderna y accesible para sus habitantes, donde los trámites se resuelvan con facilidad. Esto debe aplicar tanto para el usuario de una aplicación como para una persona mayor poco familiarizada con la tecnología. Un espacio con acceso sencillo a los bienes públicos.

Horacio presentó algunas propuestas al respecto, y desde el bloque "Confianza y desarrollo" existen proyectos de ley orientados a generar un impacto positivo en la vida cotidiana. 

En mi caso, el trabajo se enfoca en las personas mayores. Una metrópolis donde uno de cada cuatro vecinos supera los sesenta años debe estar pensada ineludiblemente para esa demografía.

Resulta imperativo debatir sobre modelos aplicados a nivel global desde hace tiempo; por ejemplo, el cohousing. Se requiere una legislación capaz de promover la creación de unidades habitacionales donde las personas mayores dispongan de los servicios necesarios: asistencia kinesiológica, médica y cognitiva. De este modo, podrán residir en espacios reducidos, en sintonía con las tendencias mundiales.

El primero de marzo, durante su discurso, el jefe de gobierno Jorge Macri casi soslayó la cuestión de las personas mayores.

También queremos una ciudad donde quienes tenemos mascotas podamos acceder al transporte público sin restricciones, como ocurre en otras ciudades del mundo, y disfrutar de los paseos públicos, siempre con respeto por el espacio ajeno. 

En la actualidad tengo una caniche, Nina, que a veces me acompaña al trabajo. Además, al participar en reuniones virtuales desde casa, ella siempre aparece en pantalla.

Hace poco surgió una controversia con la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio, quien afirmó en una publicación que los animales constituían un peligro, ya que hoy en día hay más mascotas que niños en la ciudad. 

Se debe contar con la absoluta libertad para decidir el propio proyecto de vida. Y, además un animal de compañía brinda vitalidad a una persona mayor, puesto que la necesidad de salir a pasear suele representar su único ejercicio diario. Considerar a las mascotas como un peligro urbano resulta un despropósito.

Frente a esos dichos, la decisión fue asistir a la Legislatura con Nina para dar una respuesta. La publicación generó muchísima repercusión, algo lógico en una de las ciudades con mayor cantidad de mascotas.

"Considerar a las mascotas como un peligro urbano resulta un despropósito", señala Ocaña. 

—En relación con el espacio de centro en la Ciudad y el panorama electoral, ¿cuál será la estrategia? ¿Se proyecta una interna? 

—Considero que hoy no es el tiempo electoral. La gente está preocupada porque el dinero no alcanza y por la falta de ventas en los comercios. Allí debe radicar el esfuerzo: en buscar la manera de generar políticas públicas para bajar impuestos.

Es necesario enfocar la mente en la resolución de los problemas cotidianos de los vecinos, más allá de los acuerdos electorales y demás aspectos. Resulta fundamental construir un espacio basado en propuestas; hoy el ciudadano busca respuestas políticas a sus realidades y rechaza la mirada interna enfocada en el beneficio propio, como el caso de Adorni, que en rigor resulta escandaloso. 

—¿Qué análisis hacés de las denuncias contra Manuel Adorni por su viaje en avión privado a Punta del Este, entre otras controversias?

—Primero, es una cuestión moral. El 3 de marzo se dictó una resolución para limitar la cantidad de acompañantes en los viajes oficiales al exterior, aunque luego Adorni subió a su esposa. Más allá de quién haya extendido la invitación, mínimamente resulta una falta de ética.

También después surgió lo de un viaje a Uruguay, sin ninguna explicación sobre la factura o quién asumió el gasto. Y ahora aparece otro tema sobre propiedades no declaradas. 

Adorni debe explicarlo; si puede hacerlo, debe actuar de inmediato, sin comprometer al gobierno nacionalTodo esto genera una situación donde, para la sociedad, todos resultan iguales: Cristina es chorra y Milei también lo es.

Se entra así en la lógica del kirchnerismo: "Yo robé, pero el otro robó más". Esa no debe ser la justificación de Adorni. La política tiene que dedicarse a trabajar para la gente con mayores dificultades, para quienes hacen un esfuerzo inmenso para evitar el regreso del pasado; no se desean alternativas o propuestas basadas en más de lo mismo.

Adorni no ayuda al gobierno con su reacción. Cuando se es funcionario y se recibe una acusación, lo necesario es brindar una explicación. Es como el accionar de Cristina: brinda todo un alegato político y omite decir algo básico: "Soy inocente y acá están las pruebas que demuestran mi inocencia".

Resulta mejor ser más sencillo y expresar: "La casa la compré de este modo, en tal fecha, mi patrimonio es tanto, tengo esto". Adorni tiene que clarificar las dudas que hay sobre su patrimonio. Es una cuenta sencilla; él es contador y sabe hacerla. 

También debe exponer los detalles de la factura del avión privado a Uruguay. Adorni debería decir "Sí, miren, la pagué y acá está el comprobante, a mi nombre o al de mi familia". Y detallar cuánto costó, cómo lo abonó. Tiene que dejar de dar vueltas. 

Esto le hace mucho daño a Milei porque al haber hablado siempre de la casta, puede llegar a afectarlo. La sociedad empieza a notar que el ataque a la casta no era tan real. Parece que el ajuste recayó sobre los jubilados, sobre quienes hoy tienen mayores dificultades, sobre los discapacitados.

—¿Cómo considerás el panorama respecto a Kicillof y al peronismo?

—Más de lo mismo. Al escuchar al peronismo, la primera medida planteada por el ministro de Justicia del gobernador Kicillof es un indulto para Cristina.

—¿Resulta posible construir una alternativa al mileísmo y al kirchnerismo? 

—Considero que sí, aunque no es el camino más fácil. Es el rumbo a construir con propuestas e ideas. Hay que transmitir a la ciudadanía la posibilidad de ser distintos; no todos roban ni tampoco hacen falta los gritos. Desde mi espacio se trabaja para aportar propuestas orientadas a lograr una ciudad mejor en 2027.

—En 2025 has sido parte de Ciudadanos Unidos y has sido candidata a senadora nacional por ese espacio. ¿Qué análisis hacés de esa experiencia?

—Participamos en un frente porteño junto al radicalismo, un aliado de mil batallas, y con el socialismo. A nivel nacional apoyamos a Provincias Unidas y si bien no integramos formalmente el espacio, intentamos lograr representación para el Senado y para la Cámara de Diputados. 

En la Cámara Alta no fue posible, aunque sí en la de Diputados, donde Martín Lousteau ingresó como legislador nacional por este sector.

Descreo de los caminos del medio desde hace tiempo. Resulta indispensable construir una alternativa real basada en propuestas; explicarle a la gente las acciones y los plazos para obtener resultados. Por ejemplo, en mi gestión en el PAMI, recorté una gran cantidad de ñoquis; lo concreté, no se trata de una simple promesa a futuro.

Lo ejecuté y sé cómo llevarlo a cabo. Bajé el costo de todas las licitaciones gracias a la transparencia y la competencia. Muchas personas sin participación previa en esos procesos lograron sumarse y nadie exigió dinero.

Garanticé esos resultados y puedo exhibirlos. Considero la existencia de otros dirigentes, como varios gobernadores jóvenes, con capacidad para demostrar compromiso y eficacia administrativa. El camino requiere personas con trayectoria comprobable para liderar el cambio.

Ocaña: "En mi gestión en el PAMI, recorté una gran cantidad de ñoquis; lo concreté, no se trata de una simple promesa a futuro"

—¿Cómo fue tu experiencia a cargo del PAMI?

—Durante mi gestión en el PAMI, el organismo registró superávit sin utilizar fondos públicos; sin Aportes del Tesoro Nacional (ATN) ni asistencias similares. Se sostuvo exclusivamente con la recaudación propia. Aunque eso no ocurre en la actualidad, ya que hoy el PAMI recibe ATN.

Aunque no está mal esa asistencia financiera, porque de lo contrario resultaría imposible su funcionamiento. Soy muy estricta; me gusta la claridad en los números, busco el superávit y mantengo la convicción, desde hace años, sobre la imposibilidad de gastar más de los ingresos disponibles, tanto en el hogar como en las instituciones públicas.

Resulta necesario contar con ahorros para los momentos de crisis, como fondos anticíclicos que garantizan la fortaleza institucional ante cualquier eventualidad.

En el PAMI, una de mis creaciones fue un fondo anticíclico porque el organismo se encuentra ligado al crecimiento económico. A mayor cantidad de empleo formal, mayores son los ingresos, al financiarse con los aportes de los trabajadores activos y pasivos.

Una vez equilibradas las cuentas a los pocos meses, la decisión consistió en guardar un porcentaje. La idea era evitar el gasto continuo, una práctica habitual del kirchnerismo y de muchos otros gobiernos. El objetivo radicaba en reservar parte de esos recursos para situaciones de caída en la recaudación.

De ese modo se lograba hacer frente a la contingencia con el fondo. Se resguardó capital hasta otorgarle al PAMI una autonomía de seis meses de prestaciones; era posible abonar la totalidad de las obligaciones durante medio año sin el ingreso de un solo peso. Esos fondos anticíclicos otorgan fortaleza, sobre todo al momento de negociar. Ocurrió algo inusual en la historia del organismo: había garantías de pago.

El fondo del PAMI se creó en 2004. Es similar al fondo de la industria petrolera en Noruega. 

—¿Argentina podría hacer lo mismo para el petróleo?

—Con Vaca Muerta debería hacerse exactamente eso que se hizo en Noruega. Además, en el caso de Vaca Muerta, a diferencia del PAMI, existe un activo perteneciente a varias generaciones, no solo a una. Por lo tanto, resulta posible tomar la parte correspondiente a una generación, tal como hicieron los noruegos. 

Posteriormente, la siguiente generación podrá utilizar su porcentaje en caso de necesidad, y así sucesivamente. Constituye una forma de garantizar la llegada de un bien común a las futuras generaciones.

—En 2013 existía para los porteños "el voto ético", una categoría donde figuraban nombres como los de Carrió, Michetti y el tuyo. ¿Qué transformaciones experimentó la sociedad desde aquel momento? 

—La corrupción siempre representa un tema de preocupación para los vecinos de la ciudad porque no se trata de un problema exclusivamente moral o ético, sino económico. Al sustraer fondos del Estado, ese dinero deja de llegar a la sociedad. Se trata de impuestos pagados por los contribuyentes sin retorno en servicios públicos.

Resulta un asunto del presente. Al observar las encuestas de opinión de los últimos años, entre los cinco principales problemas señalados por la ciudadanía, siempre figura la corrupción. A veces adopta diversas formas, aunque el fondo de la cuestión se mantiene inalterable. Importa al electorado; por eso, no se debe abandonar esta agenda.

La transparencia equivale a una buena administración. La capacidad de explicar el propio patrimonio conforma una gestión eficiente.

—Ante el aumento del desempleo y la caída salarial, ¿resulta posible un ascenso de la corrupción en las encuestas debido a una mayor exigencia ciudadana?

—Considero que sí. Así como en el último año del gobierno de Alberto Fernández existía una preocupación generalizada por la inflación, al adquirir un producto sin certezas sobre la posibilidad de volver a comprarlo al día siguiente.

Hoy, los bajos ingresos representan el problema central. Existen millones de personas mayores con haberes de $400.000 y familias sumamente preocupadas porque no les alcanza el dinero; muchas personas poseen empleos formales, aunque se encuentran al límite de la pobreza. Eso nunca había ocurrido en la Argentina.

Históricamente, un trabajador formal se ubicaba muy por encima de la canasta básica de alimentos; hoy eso ya no sucede. En Mendoza, por ejemplo, el salario promedio ronda $1.400.000 y la canasta básica alcanza $1.368.000. Por ende, una gran cantidad de mendocinos vive por debajo de esos indicadores y se encuentra en la pobreza.

El panorama nacional resulta alarmante si se suman los evidentes despidos y su impacto en el índice de desocupación; ya se han experimentado estas crisis donde la inflación desciende, aunque en paralelo se destruye el empleo

El gobierno no logra presentar un programa de acción para crear empleo y mejorar los ingresos; por el contrario, reacciona con enojo ante los señalamientos del empresariado.

Es imperativo defender la producción nacional, más allá de mi histórica oposición a los empresarios prebendarios, abundantes en el país. El problema no se resuelve con acusaciones e insultos públicos. Resulta preferible contar con una agencia de control para garantizar una verdadera competencia.

—¿Qué reflexiona sobre el comentario del ministro Luis Caputo respecto al precio de la ropa y su preferencia por comprar en Europa?

—Cae mal. Más allá del conocimiento generalizado sobre el alto costo de la indumentaria en Argentina entre quienes tuvieron la oportunidad de viajar, la situación obedece a múltiples razones. Uno de los motivos radica en el peso del Estado y los impuestos; salvo para los grandes inversores, el IVA no se redujo ni existe propuesta alguna en ese sentido.

Resulta muy fácil hacer esas declaraciones sin haber administrado otra cosa más allá de las finanzas, como es el caso de Caputo; se desconoce si alguna vez pagó una quincena.

Se requiere trabajar para fomentar la competencia en la Argentina, aunque sin destruir la industria nacional.

Esto ya ocurrió antes. Durante mi infancia, en la dictadura, recuerdo una publicidad llena de sillas. El mensaje afirmaba la obsolescencia de la industria nacional: productos antiguos, de modelo único y frágiles. A la par, ingresaban múltiples sillas con distintas tecnologías, más atractivas y baratas.

Sin embargo, la consecuencia económica posterior de esa apertura indiscriminada se tradujo en la ruina del sector productivo, una crisis financiera enorme y la caída en la pobreza de millones de argentinos.

—¿Cómo se desarrolla el bloque Confianza y Desarrollo en la Legislatura? 

—Bien, lo conformamos con Horacio. También Emmanuel Ferrario, Guadalupe Tagliaferri, Edgardo Néstor Alifraco, Sebastián Nagata y yo.

El panorama es muy positivo. Hoy hubo una reunión conjunta; se trabaja bien con todos. Hay buena onda. Se organizan encuentros, se discute todo, lo cual resulta favorable. De allí surgen ideas y existe un intento constante por fortalecer el espacio.

Ahora la Legislatura tendrá que definir las comisiones; existe la expectativa de una resolución durante esta semana. A partir de allí ya hay una agenda común de proyectos con interés de ser impulsados por cada integrante.

Se trabajará para lograr la aprobación de esas iniciativas. Tal como se logró la sanción de varios proyectos durante el año pasado. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar