El nuevo round en la Ciudad
El próximo 18 de mayo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elegirá a los 30 legisladores porteños. Se trata de la mitad del recinto y la que definirá el futuro político de la Ciudad, aunque de seguro impacto a nivel nacional: por un lado, medirá la resiliencia del peronismo-kirchnerista en el electorado y, por el otro, determinará la fortaleza del PRO en su principal bastión frente a la arremetida de La Libertad Avanza como su principal competidor.
Aunque falta poco, el clima está cargado de escepticismo y cautela, tanto desde el oficialismo como de los diversos espacios opositores que se presentarán. El adelantamiento de los comicios que impulsó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, aceleró los tiempos políticos. Se trata de las primeras elecciones desdobladas que la Ciudad tiene en una década.
A diferencia de otros comicios, el de esta ocasión se presenta como uno en el que el PRO tiene rivales altamente competitivos y una dispersión del voto mucho más amplia.
Desde Uspallata son más cautos sobre su rendimiento electoral. Los primeros estudios de opinión pública que emergen de la oposición aluden a que hay un desgaste de la marca PRO. Razón de eso es que exdirigentes amarillos (como el exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta) o exaliados (como Paula Oliveto de la Coalición Cívica) se animan a presentarse en listas separadas.
Eso mismo genera que Jorge Macri y los alfiles de su primo Mauricio debían encontrar el issue exacto que sirva para ensalzar la marca partidaria y la gestión porteña justo en momentos donde las mismas se encuentran desgastadas. Ejemplo de esto es que, si las crisis de fugas partidarias no existieran, es un hecho que el exministro de Seguridad, Waldo Wolff, hubiera sido una de las figuras elegidas para encabezar la campaña.
Sin la revelación de los candidatos ni las alianzas electorales, sondeos optimistas de la Jefatura de Gobierno porteño indican que podría haber un triple empate entre el PRO, Unión por la Patria y La Libertad Avanza.
En tanto, los laderos y consultores vinculados al asesor presidencial Santiago Caputo creen que la marca libertaria podrá posicionarse en primer o segundo lugar. Desde ese partido dependen a que haya alguna candidatura testimonial o un outsider político que tenga un conocido relacionamiento con los libertarios.
Desde este sector todavía no dan pistas de quién puede llegar a liderar la boleta. Niegan rotundamente que pueda haber dirigentes (o funcionarios) que se candidateen. De existir una postulación de esas características, el principal apuntado es el vocero presidencial Manuel Adorni; también está presente en los sondeos la ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich. Aunque lo descartan tajantemente, sería interesante una incursión de Soledad Acuña, la exministra de Educación de Larreta y esposa de Diego Kravetz, número dos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). También tiene una experiencia como legislador porteño el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
Quienes decidirán esa cuestión son los hermanos Javier y Karina Milei -la responsable del partido nacional de La Libertad Avanza- así como el mismo Santiago Caputo, que tiene en Reconquista 40 la nueva base de campaña junto a sus consultores amigos con los que hace las mediciones electorales y teje las estrategias políticas en los 24 distritos subnacionales del país.
Volviendo hacia atrás, el vocero presidencial ha manifestado que en una eventual elección le gustaría ser candidato a senador nacional, aunque en los últimos meses desactivó su pretensión electoralista. "Sería faltar a mi palabra si me presento", les dice a los suyos, quienes dicen que su puesto sería muy difícil de reemplazar. Aun así, afirma estar dispuesto a lo que dicte el presidente.
Es esperable que en la lista libertaria estén varios de los legisladores que al día de hoy integran el bloque de LLA, que pone en juego seis de sus ocho bancas: Rebeca Fleitas, Lucía Montenegro, Leonardo Saifert, Juan Pablo Arenaza, Marilú González Estevarena y Marina Kienast. Los primeros tres vienen de LLA, los otros dos del bullrichismo y la última de Republicanos Unidos. A pesar de que la base libertaria de nicho los conoce, ninguno de ellos son lo suficientemente experimentados como para encabezar una campaña electoral.
Según estiman desde el oficialismo nacional, el principal candidato que les puede comer votos es el legislador porteño Ramiro Marra, que se lanzará bajo un frente liberal-libertario con espacios como la UCEDE u otros. Esto podría afectar a LLA siempre y cuando no se presente una figura de alto peso que lo pueda contrarrestar. En la Casa Rosada tampoco descartaban alguien de la sociedad civil algo conocido y con buen portafolio. Igualmente, los estrategas de la Rosada repiten: "Ningún candidato mide más que el sello. Lógicamente siempre es mejor tener un candidato fuerte"
Eso sí, aparece como un denominador común el buen posicionamiento que tendría Leandro Santoro como candidato de Unión por la Patria. "Viene sólido Santoro. Nos vemos primero nosotros [LLA] o ellos [UxP] y tercero el PRO. No veo el escenario de triple empate porque no hay un 70% de electorado que pueda votar al PRO y a La Libertad Avanza", afirma un consultor libertario.
"Santoro tiene la ventaja de que en la centroderecha y la derecha nos vamos a estar puteando todos contra todos. Él va a hablar más de policies [políticas públicas] y nosotros vamos a estar sacándonos el cuero", dice alguien que va a formar parte de las listas de estos espacios. En los espacios no-peronistas reconocen que esta va a ser una campaña virulenta. En el PRO hay mucho enojo con el karinismo, sector al que acusan de "pegar por debajo del cinturón".
A pesar de que ambas fuerzas están en vías de pactar para las elecciones en la provincia de Buenos Aires, el resultado porteño podría afectar en la cantidad de lugares en las listas en cargos nacionales como provinciales o municipales que se puedan otorgar. La moneda ya está en el aire. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar