¿Dólares por delincuentes?

¿Argentina destino de deportados? El polémico acuerdo que negocian Milei y Trump

En una alianza sin precedentes, el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump avanzan en negociaciones para que Argentina reciba inmigrantes expulsados de Estados Unidos.
Trump y Milei EE
30-01-2026
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Las relaciones entre la Casa Rosada y la Casa Blanca parecen haber entrado en una fase de cooperación cada vez mayor. 

Según una investigación publicada por The New York Times, Argentina se encuentra en "conversaciones avanzadas" para convertirse en un tercer país de destino para las deportaciones masivas que impulsa el gobierno de Estados Unidos.

¿En qué consiste el acuerdo de deportación?

El plan busca que Argentina funcione como un puente logístico. Bajo este esquema, Estados Unidos podría enviar al país sudamericano a ciudadanos extranjeros (de otras nacionalidades) que hayan sido detenidos cruzando ilegalmente la frontera norteamericana.

El objetivo: Utilizar a Argentina como base para que, desde allí, los migrantes sean eventualmente devueltos a sus países de origen.

La razón: Facilitar la expulsión de nacionales cuyos países no tienen relaciones diplomáticas fluidas con EE.UU. o presentan dificultades para emitir documentos de viaje.

El viceministro de Relaciones Exteriores interino de la Argentina, Juan Navarro, presentó a principios de este mes una propuesta para avanzar con la firma del acuerdo de "tercer país", según registros del gobierno de Estados Unidos a los que accedió NYT.

De acuerdo con esos documentos, el canciller argentino, Pablo Quirno, ya había asumido un compromiso ante las autoridades estadounidenses para que la Argentina avanzara en la suscripción de ese acuerdo.

Quirno ya asumió un compromiso ante las autoridades estadounidenses para que Argentina avanzara en la suscripción del acuerdo.

El giro de Milei: de la "nación de puertas abiertas" al control estricto

Históricamente, Argentina ha mantenido una política migratoria flexible, considerada un pilar de su identidad nacional. Sin embargo, el presidente Javier Milei viene alineado su discurso con la derecha global, dice el NYT, calificando en ocasiones la inmigración descontrolada como una "invasión" que amenaza la base cultural del país.

  • "Cuando los inmigrantes no se adaptan a la cultura, es una invasión", afirmó Milei recientemente, marcando un quiebre con la tradición argentina de acogida.

Puntos clave de la negociación:

Financiamiento: Argentina enfrenta una situación económica delicada. El NYT menciona que existe preocupación por la carga financiera que supondría alojar y transportar a miles de personas.

Infraestructura: El país carece actualmente de centros de detención o logística de transporte masivo para este volumen de personas.

Precedentes: Países como Panamá, El Salvador y Ecuador ya han explorado o aceptado acuerdos similares bajo la presión o incentivos de Washington.

¿Por qué Argentina aceptaría este trato?

La respuesta parece estar en el fortalecimiento del eje Trump-Milei. En septiembre pasado, Estados Unidos ofreció un respaldo financiero de US$ 20.000 millones a Argentina, un oxígeno vital para la gestión libertaria. Aceptar este acuerdo de deportación sería una muestra de lealtad absoluta a la agenda de seguridad de Donald Trump.

Los riesgos internos

A pesar del entusiasmo oficial, existen obstáculos significativos:

  • Reacción pública: El riesgo de una respuesta social negativa ante la llegada de miles de deportados extranjeros.
  • Contradicción discursiva: El propio gobierno de Milei busca limitar la inmigración hacia Argentina, lo que chocaría con la recepción masiva de personas enviadas desde el norte.
Según NYT, el Gobierno de Javier Milei expresó su preocupación por el riesgo de una reacción negativa de la opinión pública y por sus propios esfuerzos para limitar la migración hacia Argentina.

Mientras la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, celebra cifras récord de expulsiones en suelo argentino (5.000 en los últimos dos meses), este nuevo acuerdo con EE.UU. promete elevar la tensión política a un nuevo nivel regional. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar