Andrés Malamud: "Si alguien le hiciera al presidente lo que él le hizo a la vice ya estarían todos los trolls gritando golpismo"
Javier Milei y Victoria Villarruel sumaron un nuevo episodio de tensión en la extensa saga de desencuentros entre los integrantes de la exitosa fórmula de La Libertad Avanza. En una entrevista con LN+, el jefe de Estado consideró a la vicepresidente cercana a "la casta" y el "círculo rojo" y afirmó que no tiene "ninguna injerencia" en las principales decisiones del Gobierno.
Tras la nueva embestida presidencial, el vocero Manuel Adorni redobló las críticas y mencionó la cercanía de la dirigente con el círculo rojo como el principal motivo de su distancia con el núcleo duro del Gobierno.
"Lamentablemente comparte mucho tiempo de su vida en sus labores como vicepresidenta con la casta y eso está a la vista", instó Adorni. Claro que el vínculo con los senadores es el atributo que distingue a la figura del vicepresidente en la Constitución Nacional.
Pese a las diferencias con la Vicepresidenta, Adorni descartó de plano la posibilidad de que Villarruel deje el Gobierno. Ante la pregunta de un eventual pedido de renuncia, el vocero fue tajante: "¿Estás loco? ¿Cómo le vamos a pedir la renuncia?", reaccionó frente al cuestionamiento realizado durante la rueda de prensa.
Lo cierto es que "Villarruel es la única funcionaria a la que no pueden purgar porque su cargo está protegido por la Constitución", señaló Andrés Malamud en el podcast de El Economista.
Los quiebres en su relación comenzaron en agosto, cuando los senadores votaron a favor de aumentar sus dietas. Villarruel intentó despegarse de la decisión del cuerpo, no obstante, Milei lo reprochó de todas formas. La mala relación con Karina Milei, con la que Villarruel pretendió igualarse al señalar que ambas colocaban al Presidente en el lugar del "jamoncito", la alejó completamente de la esfera gubernamental.
A partir de entonces, las diferencias políticas continuaron y se hicieron notar. La última surgió por la visita que la vicepresidenta le hizo a María Estela Martínez de Perón en España, que siguió con la colocación de un busto de la ex mandataria en el Senado.
Fue un hecho que no tuvo beneficios para nadie y molestó a un amplio segmento del electorado, en particular al que apoyó a Milei en la segunda vuelta. El Presidente se despegó inmediatamente de ese hecho en un reportaje televisivo. Tampoco acercó a Villarruel al peronismo, dado que Isabelita no es una figura reivindicada por el espacio, además de tener una muy mala imagen en la memoria colectiva.
Hablar de una crisis es exagerado, pero la distancia existe. Milei le perdió confianza a Villarruel. Y tanto en el Ejecutivo como en el Senado reconocen hace tiempo que la relación es nula y se sostiene exclusivamente en el marco institucional.
Esto la deja fuera de las negociaciones por las listas de cara a 2025. Por eso, desde el entorno de Villarruel explican que desde hace meses se aboca a su agenda basada en recorridas por el interior, encuentros con gobernadores y productores. De esa manera, la vicepresidente construye un perfil político propio que la distinga de otras figuras del oficialismo, resaltando su nacionalismo e institucionalismo.
La pregunta de fondo es cómo afecta esto a la agenda del Gobierno en el Senado, cuya promoción es la tarea del vicepresidente. El consultor político Julio Burdman planteó que la tensión "no afecta las bases del Gobierno, porque su principal sostén es el Presidente". En esa línea, agregó que no se trata de una coalición que pueda sufrir una suerte de división, sino más bien del partido del primer mandatario.
Pero destacó que, "a medida que Villarruel se fortalece como candidata, figura y personalidad, y a medida que se distancia del Gobierno, aparece un liderazgo nuevo". Esto podría absorber los esfuerzos y el tiempo del Gobierno.
"Si alguien le hiciera al presidente lo que él le hizo a la vice ya estarían todos los trolls gritando golpismo", concluyó Malamud. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar