Trump, Bastiat y la Doctrina Drago
El reciente 2 de abril asistimos al inicio de uno de los períodos más turbulentos de la historia financiera moderna. Como todo período, el mismo se inició con un hecho paradigmático, en este caso, con el autoproclamado "Liberation Day", día en el cual Donald Trump anunció la implementación de una amplia batería de aranceles contra prácticamente todas las jurisdicciones del globo.
Si bien el nombre elegido -Liberation Day- hace alusión a un acto de "liberación" o de "independencia" en rigor de verdad se trata más bien de un acto "coercitivo" o de "represalia", y es por ello mismo que la Doctrina Drago entra en juego en este razonamiento.
Muy sintéticamente, la Doctrina Drago es una doctrina que surge luego del bloqueo y posterior bombardeo naval impuesto a finales de 1902 por Reino Unido, Alemania e Italia a Venezuela con motivo de la reticencia de ésta última a pagar las deudas contraídas con aquellas, conflicto en el cual EE.UU. se abstiene de intervenir como consecuencia de una aplicación acérrima de la Doctrina Monroe -es decir, sólo respondería por la fuerza ante intentos de ocupación/movimientos colonialistas contra su propio territorio pero no así contra el resto del territorio americano-.
Dicha actitud de EE.UU. motivó la enérgica protesta de Luis María Drago, por ese entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Julio A. Roca, quien formuló su oposición a la intervención extranjera en Venezuela, rechazando la postura de cobrar deudas por la fuerza. Eventualmente, esta línea sostenida por Drago fue aceptada y los países agresores, mediante acuerdo suscripto en Washington DC en enero de 1903, depusieron sus armas aceptando resolver la controversia de forma pacífica, quedando entonces establecida la doctrina que "la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas por una potencia europea".
Ahora bien, y naturalmente salvando las grandes distancias entre aquel escenario y el actual, vemos que Trump apela también a una táctica de agresión a fin de obtener un resultado económico.
Dicho ello, amén de lo antieconómico e ineficaz que sería efectivamente emplear la fuerza contra cada nación, lo cual a su vez tampoco sería aceptado por el derecho de gentes en el Siglo XXI, lo cierto es que los aranceles anunciados por la Administración Trump generan cierta reminiscencia al concepto de "agredir para obtener" -algo un poco más sensible o brutal que "dar para recibir"-.
Por otro lado, esta fenomenal medida anunciada por la Administración Trump también nos recuerda el razonamiento desarrollado por el economista francés del Siglo XIX Frederic Bastiat en su famosa "Petición de los Fabricantes de Velas".
En la misma, con ironía el autor francés expone cómo la medida proteccionista solicitada por los fabricantes locales de velas -ante la "desleal competencia del sol"- los termina eventualmente afectando al restringir el consumo por el aumento de precios derivado de la aplicación de tarifas, al igual que lo que empezaría a suceder en EE.UU. luego de la implementación de los aranceles recientemente anunciados. Y es en definitiva este mismo temor -el inicio de un círculo de aumento de precios, menor consumo, recesión, mayor desempleo- el que generó el descalabro inicial de prácticamente todas bolsas del mundo.
Uniendo ambos conceptos se ve entonces como la medida arancelaria enarbolada por la Administración Trump es una conjugación de lo peor de ambas situaciones: una agresión para obtener una respuesta económica de la nación extranjera, la cual más bien perjudica que beneficia a sus propios ciudadanos/consumidores.
Avanzando en el análisis, algo llamativo es la "fórmula" que la Administración Trump empleó para el cálculo de dichos aranceles, la cual por lo simple termina cayendo en una visión más bien "reduccionista" del comercio bilateral: típico vicio de pseudointelectuales, los cuales son siempre atraídos por la apariencia magnética de una realidad supuestamente revelada y explicada por la frágil robustez de una sencilla fórmula falsamente inexpugnable. Vaya sorpresa y decepción se llevan cuando descubren su error, como el Inspector Javert cuando finalmente reconoce la bondad de Jean Valjean.
Yendo concretamente a la fórmula, la misma es la siguiente: "T=(DC/I)/2", la cual expresa que el arancel aplicable (T) resulta del cociente entre el déficit comercial de EE.UU. con dicho país (DC) y las importaciones desde dicho país (I), dividido 2. El típico ejemplo para explicar todo esto, y a vez su fundamental razón de ser, es el caso chino para 2024, en el cual el déficit comercial fue de US$ 291.900 millones y las importaciones fueron de US$ 433.800 millones -(291,9/433,8)=0,67-, lo cual dividido 2 da el 34% -0,34- exhibido por Trump en el discurso proclamado el 2 de abril.
Respecto de esto se aclara que la Administración Trump decidió que todos los porcentuales sean redondeados para arriba -por ello, p.ej., el arancel con China es 34% y no 33,5%-, y que todos los países tengan al menos un arancel del 10% -éste es el caso, p.ej., de Argentina-.
Siguiendo con el eje de la fórmula empleada por la Administración Trump más lógico hubiese sido tomar a la misma como una "referencia" y no como una "regla absoluta".
A tal respecto podemos rescatar el "modelo de gravedad del comercio internacional" desarrollado principalmente por el economista estadounidense Walter Isard en la década del '50. Dicho modelo, como su nombre refleja, aplica por analogía la ley de gravitación universal -establecida por Newton en el Siglo XVIII- al comercio internacional, estableciendo que "el comercio entre los países depende directamente de su tamaño e inversamente de la distancia entre ellos".
Es decir, mientras más grandes sean sus respectivas economías -PBI- y más cerca se encuentren, mayor será el comercio bilateral entre ellos, mientras que lo opuesto sucederá en caso de tener economías más reducidas y de encontrarse más alejados. Ahora bien, no obstante ofrecer la fórmula una gran referencia para interpretar los flujos en el comercio internacional nadie la ha tomado como una regla absoluta para establecer recíprocamente regímenes tarifarios.
Para concluir, resulta llamativo y poco plausible el argumento de que la batería de aranceles tendría como efecto generar una recesión global que obligue a la Fed a bajar la tasa, lo cual en consecuencia habilitaría al Gobierno norteamericano a refinanciar su colosal deuda a una menor tasa.
Por el contrario, lo que se observa es que una medida tan arbitraria -por la irrazonable fundamentación y vehemente aplicación-, y tan económicamente nociva, pareciera más bien ser parte de una maniobra de short sellers, los cuales encontraron en la Administración Trump al mejor aliado para el éxito de sus operaciones. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar