Relato de una crisis: Donald Trump vs Gustavo Petro
Relato de un náufrago es un reportaje del escritor colombiano Gabriel García Márquez, publicado en 1955. En él, Gabo reconstruye el naufragio de un marino colombiano, luego de un accidente mientras su barco se encontraba siendo reparado en Estados Unidos.
Muchos ciudadanos colombianos quedaron en un limbo parecido luego de las decisiones del presidente Gustavo Petro.
Es que, el pasado domingo 26, la comunidad internacional presenció la primera crisis diplomática del nuevo presidente estadounidense Donald Trump, quién se enfrentó mediante la red social X con su homónimo colombiano.
La disputa se originó a partir de un posteo del líder colombiano durante la madrugada del domingo. Al enterarse de que los deportados brasileños desde Estados Unidos habían llegado a su país natal esposados de pies y manos, Petro enfureció y posteó lo siguiente: "Los EE.UU. no pueden tratar como delincuentes a los migrantes Colombianos. Desautorizo la entrada de aviones norteamericanos con migrantes colombianos a nuestro territorio".
A diferencia del Gobierno brasileño, que recibió a sus connacionales y luego elevó una nota formal de protesta a Washington, Petro eligió confrontar directamente a los Estados Unidos, sin pasar por los canales diplomáticos tradicionales.
La situación escaló rápidamente. Pasado el mediodía, la Embajada de EE.UU. en Bogotá anunció que cancelaba la expedición de visas para los ciudadanos colombianos.
Sin embargo, el clímax llegó a las 15:46, cuando el propio Trump anunció que, como medida retaliatoria, aplicaría a todas las mercancías colombianas que ingresen a Estados Unidos unas tarifas iniciales del 25%, a la vez que impusó restricciones de visado a diplomáticos y miembros del gobierno colombiano.
Ante este anuncio, Petro publicó otro posteo con aires setentistas y de alta impronta antiimperialista. En él, aseguró no tener miedo a las medidas anunciadas por el líder estadounidense, y, acto seguido, ordenó -también por X- imponer aranceles del 25 % a los productos estadounidenses que ingresen a Colombia.
La posibilidad de una guerra comercial con Estados Unidos generó escalofríos en todo el país caribeño, pues mientras que en el país norteamericano los efectos de mayores tarifas sobre los productos colombianos se traducirían en un mayor precio del café y de las flores para el día de San Valentín -principales exportaciones de Colombia-, en tierras caribeñas, aproximadamente el 25% de las importaciones totales provienen del norte.
La previsión de una catástrofe económica hizo unir filas a todo el arco político colombiano, ya que los expresidentes Alvaro Uribe y Juan M. Santos, críticos acérrimos del actual Gobierno, intercambiaron mensajes con la canciller entrante, Laura Sarabia.
Por su parte, Luis Murillo, el canciller saliente y probable candidato presidencial en 2026, se comunicó directamente con el Secretario de Estado Marco Rubio para solucionar la crisis, según informó El País.
El final se conoció llegada la medianoche, cuando la Casa Blanca emitió un comunicado afirmando que el Gobierno colombiano había aceptado todas las condiciones de la Administración Trump, por lo que ponía en pausa todas sus medidas, a cambio de que Colombia acepte a sus ciudadanos deportados.
Por su parte, la Cancillería colombiana publicó un comunicado diciendo que se había superado el impasse, a la vez que disponía el avión presidencial para repatriar a los colombianos deportados. Efectivamente, han llegado ya a Bogotá, mientras que nadie ha impuesto tarifas extraordinarias.
El presidente Trump utiliza este episodio como señal, enviando advertencias de que su estrategia maximizadora -hacer fuertes anuncios como una estrategia de negociación-, sigue en pie, inclusive con aliados históricos como lo es Colombia para Estados Unidos, mensaje que tiene como destinatarios a Bruselas, Copenhague y Panamá.
Sin embargo, esta estrategia de presión máxima puede generar un mayor acercamiento de aliados hacia China, debido a la imprevisibilidad del líder estadounidense, principalmente en América Latina.
Por su parte, Petro ha logrado cerrar filas en su núcleo duro, ya que sus simpatizantes consideran que se ha enfrentado firmemente a Trump. Sin embargo, lo más celebrado en Nariño es sin duda la salida airosa de esta crisis, que además ha servido como distracción tanto del insuficiente rol colombiano en la renovada crisis venezolana, como de la reactivación del conflicto armado interno entre el ELN y las FARC en la región del Catatumbo, marcando el fracaso de la estrategia de "paz total".
Cabe todavía ver si las rencillas entre Colombia y Estados Unidos han acabado o es sólo un primer episodio en una relación turbulenta, al menos hasta las elecciones de 2026.
De lo único que parece haber certeza, es que el impasse ha sido un adelanto de lo que viviremos bajo la nueva administración estadounidense, inclusive con países históricamente aliados de Washington. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar