Presidente Yamandú Orsi con aprobación negativa: ¿los uruguayos están perdiendo la paciencia?
Para mostrar raíces históricas y culturales comunes pero ritmos de vida distintos a uno y otro lado del Río de la Plata, el ingenio popular dice que los uruguayos son "argentinos unplugged". Pero, en política, ¿los orientales están perdiendo la paciencia, como buena parte de la región y del mundo?
Una reciente encuesta de la consultora Equipos, hecha entre fines de abril y principios de mayo, expuso una caída relativamente grande en el apoyo ciudadano a la gestión del presidente Yamandú Orsi, del centroizquierdista Frente Amplio.
Si se compara con la medición anterior, de febrero, la aprobación disminuyó seis puntos, a 27%, y la desaprobación aumentó en ocho, para ubicarse ahora en 48%; el saldo neto de la evaluación presidencial es negativo en 21%. El 23% ni aprueba ni desaprueba.
Es la segunda medición con saldo de juicios negativos, aunque mucho más marcado que el de febrero (7%).
Otra encuesta divulgada este lunes constató el mismo "proceso de caída de la aprobación y aumento de la desaprobación sistemático" de la gestión presidencial. Según Factum, el saldo negativo es de 17 puntos (29% de apoyo y 46% de rechazo).
"Las impaciencias se empiezan a sumar, y el gobierno, por actuación o por omisión, no está dialogando en la misma sintonía que tenía al arranque" del mandato, infirió Eduardo Bottineli, director de esa consultora.
Orsi asumió el cargo hace poco más de un año, en marzo de 2025, en un mandato de cinco. Pero su gestión parece haber ido quemando etapas muy tempranamente, casi sin "luna de miel", y ahora, está empezando a sentir la presión de cierto descontento popular incluso entre sus propios votantes (la aprobación entre los frenteamplistas cayó de 61% en febrero a 45% en abril).
El contexto de estas encuestas es el de una economía uruguaya que muestra un dinamismo modesto (creció un 1,8% en 2025, por debajo de lo esperado por la autoridades y se prevé una desaceleración para este año), alta pobreza infantil y problemas de inseguridad pública.
"Luz amarilla"
La vicepresidenta del Uruguay, Carolina Cosse, reflexionó sobre los resultados de esa encuesta al ser entrevistada en el programa de televisión abierta Arriba Gente. "Creo que hay una luz amarilla prendida, creo que hay que analizarlo con profundidad. Me parece que nuestro gobierno, quizás, no ha podido transmitir el grado de degradación de varias cuestiones que encontró cuando tomó las riendas", afirmó.
También se refirió a cierta ansiedad popular: "Los uruguayos somos muy tranquilos, pero también queremos ver resultados muy rápido. Yo lo entiendo, hay que tener eso en cuenta, hay que tener temas de ritmo en cuenta, y sin lugar a dudas, a mí me parece que habrá que hacer la autocrítica".
El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, declaró después de conocidas las encuestas que el gobierno debe "poner el pie en el acelerador", la misma metáfora que usó en una entrevista con la revista Búsqueda en marzo al evaluar el primer año, cuando la aprobación de la gestión ya venía en una clara pendiente.
Al cumplirse el primer año de gestión, el gobierno de Orsi informó que llevaba "cumplidos" 52 de 63 compromisos prioritarios (82,5%). La lista de mandatos abarca desde cuestiones de seguridad pública hasta la pobreza infantil, la regla fiscal, el riego para la agropecuaria y medidas para garantizar el suministro de agua potable a la zona metropolitana de Montevideo, entre muchos otras.
El politólogo Daniel Buquet consideró "atípicos" para este siglo en Uruguay los niveles de desaprobación que exhibe la gestión de Orsi a esta altura del período de gobierno.
En declaraciones al matutino La Diaria, opinó que el gobierno no está "mostrando logros importantes" y dijo, además, que a Orsi "le tiran desde adentro" de su partido, lo que podría implicar un "efecto cascada" que llegue al público menos politizado.
Camila Zeballos, otra politóloga citada por ese medio, analizó la encuesta desde la perspectiva del eslogan de campaña de Orsi, que promete hacer "la revolución de las cosas simples". Según ella, las acciones del gobierno hasta ahora "probablemente sean de una especificidad tan grande y tan simples, que no mueven la aguja".
Por su lado, el presidente uruguayo admitió que son tiempos de alta volatilidad del voto y que eso es un desafío para la gobernabilidad.
En una entrevista para el espacio Casillero Vacío, del periodista argentino Juan Elman, difundida la semana pasada, Orsi afirmó que "generar esa adhesión que permanece es mucho más difícil. La insatisfacción es lo que reina en el mundo. Lo más probable es que los partidos que están en el gobierno sean barridos. Pero eso no significa la muerte sino que pueden volver; es rarísimo". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar