Manuel Gonzalo: "Para capitalizar las oportunidades con India se necesitan importantes esfuerzos públicos y privados"
Cuando se confirmó que Donald Trump regresaría a la Casa Blanca, se podía prever que, a partir de su asunción, el mundo sería un poco más convulsionado, aunque sin dudas pocos se imaginaban el panorama actual: aunque el mandatario apenas lleva un año en el poder, sus polémicas decisiones solo generan caos.
En 2025, Trump implementó una serie de medidas comerciales que, poco a poco, comenzaron a golpear a la economía mundial. Sin embargo, se guardó lo mejor para 2026: la violación de la soberanía de Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, las amenazas contra aliados directos de la OTAN (quiere tomar Groenlandia por la fuerza) y los ataques contra Irán, entre otras cosas.
Como era de esperar, todas estas medidas solo están logrando afectar la imagen de Estados Unidos que, poco a poco, es cada vez un socio menos confiable. Pero, aunque esto es malo para Washington, puede ser una oportunidad para otras potencias como India, el país más poblado del mundo y la quinta economía mundial. Por ello, intentando averiguar qué ventajas pueda sacar Nueva Delhi ante el nuevo panorama, El Economista habló en exclusiva con Manuel Gonazlo, Doctor en Economía (UFRJ), investigador y profesor en UNQ y UNdeC y co-coordinador del Grupo de trabajo sobre India y Asia del Sur del CARI.
-La tensión e incertidumbre a nivel internacional continúa en aumento, principalmente como consecuencia de las polémicas decisiones y declaraciones de Trump. ¿Cuál es la postura de India ante el actual conflicto en Medio Oriente? El país liderado por Narendra Modi llegó a ser uno de los principales aliados de Washington hace no mucho tiempo.
Relativizaría un poco algunas de las afirmaciones. Por un lado, es real que como dice..., o decía, Jaishankar, el ministro de Relaciones Exteriores de la India existe una convergencia de intereses entre India y EE.UU., principalmente ante la proyección de China y el terrorismo. Sin embargo, por ejemplo, no hay bases militares de EE.UU. en India. Nueva Delhi ha sabido mantener su ambigüedad estratégica en ese sentido. Al mismo tiempo, las relaciones entre la India e Irán también habían crecido, principalmente impulsadas por el comercio de combustibles.
Desde una mirada económica, si uno mira la historia de la India, toda vez que EE.UU. interviene en Medio Oriente y el precio del petróleo sube, no son buenas noticias para el país liderado por Narendra Modi. Hoy 1/3 de las importaciones de la India tienen que ver con el petróleo y derivados, por lo cual, lo que está sucediendo no es una buena noticia porque le pega al sector externo y a los precios domésticos. En este contexto, las importaciones de petróleo ruso vuelven a ser importantes para la India, como ya se ha visto anteriormente.
Adicionalmente, si la situación en Medio Oriente escala tiene un efecto indirecto pero muy relevante que es que puede afectar el envío de remesas de los indios que trabajan en los países árabes. Esas remesas son relevantes para el sector externo indio.
-Teniendo en cuenta el actual contexto Internacional, en donde EE.UU. es cada vez un socio menos confiable, ¿Qué oportunidades puede ofrecer Asia en materia de comercio para América Latina?
Las oportunidades comerciales de Asia entiendo que ya están bastante reveladas en las exportaciones de América Latina: agronegocios, minería y energía son las que más destacan en volumen. También podríamos aspirar a algunos nichos más sofisticados. Por ejemplo, Embraer abrió este año una oficina comercial en India y Lula acaba de abrir la primera oficina de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex) en Delhi. Está un poco en las estrategias y esfuerzos de cada país sofisticar la pauta exportadora y aumentar volumen y jugadores. También América Latina puede capitalizar inversiones extranjeras que provienen de Asia, eso también sucede, muy marcadamente desde China.
Es paradójico en algún sentido porque, al mismo tiempo, estamos transitando un momento geopolítico en el que EE.UU., sin muchos esfuerzos bélicos - en comparación con lo realizado en Medio Oriente - ni financieros, ni de apertura de comercio, ha vuelto a marcar su presencia en América Latina, claramente en Venezuela y, en el caso de Argentina, a través de un fuerte alineamiento que incluyó la intervención del tesoro americano en el mercado cambiario previo a las elecciones de medio término. Entonces, si bien las oportunidades y el dinamismo económico están en Asia, algunos países de la región parecen alinearse de mayor forma con Washington. Brasil, por su parte, muestra cintura y peso específico para articular con EE.UU. y los BRICS.
-¿Y en el caso particular de India? (Ya es uno de los 4 principales socios comerciales de Argentina, aunque parece que hay mucho margen de crecimiento en ese vínculo)
Con India, como hemos conversado en otras oportunidades, la relación ha venido creciendo de forma sostenida en materia de comercio y también en la diplomacia. Tenemos un importante superávit comercial y hay oportunidades. Pero para capitalizarlas se necesitan esfuerzos relevantes tanto públicos como privados. Entrar al mercado indio lleva tiempo y es complejo, una misión comercial o un viaje de negocios son solo el primer paso. Pero se necesita mucho más...
Al mismo tiempo, hoy India parece más decidida a entrar - y las autoridades argentinas más dispuestas a facilitar - en algunos segmentos del mercado argentino en el cual ellos tienen capacidades y escala: salud, infraestructura, energía, minería. Si Argentina mantuviese capacidades de absorción y musculo institucional y empresarial para complementarse con los capitales indios, esto puede ser complementario, sino, puede desplazar capacidades locales. Son las discusiones que se plantean al pensar un desarrollo más integrado y balanceado, no me parece que sea el escenario actual de Argentina.
-¿Qué opina sobre el "giro" de India hacia China tras las tensiones con Estados Unidos? (Modi fue el primer líder internacional que Trump recibió en la Casa Blanca tras su regreso al poder)
India negocia con todo el mundo. Si bien Trump le impuso tarifas, siguen negociando un TLC. Lo que es real es que el volumen de las relaciones entre los BRICS ha crecido, tal vez incluso como respuesta a las acciones de Trump. En los hechos, lo concreto es que India, tanto como Brasil, buscan diversificar relaciones sin romper negociaciones ni relaciones con EE.UU.
-Mientras Brasil intenta diversificar sus socios -principalmente en Asia-, y depender lo menos posible de Estados Unidos, Argentina se acerca cada vez más a Washington. ¿Qué explica la política exterior de cada uno? ¿Cree que alguna estrategia es mejor que la otra?
El gobierno argentino ha adoptado una política externa de alineamiento con EE.UU. que es bienvenida en Washington ya que por pocos recursos vuelve a tener peso en la región - si sumamos además lo de Venezuela. Para el Gobierno también fue importante, nunca antes el tesoro americano intervino directamente en el mercado cambiario argentino, eso fue fuerte y le permitió al oficialismo ganar una lección en un contexto cambiario que estaba deteriorado. Es claro que a su vez se recurre al endeudamiento externo para sostener un esquema que no parece ser muy virtuoso desde lo productivo y el empleo.
Creo que la situación de Brasil es otra: es la principal economía de la región, tiene una política externa mucho más balanceada, juega un rol clave en los BRICS y el escenario global. Brasil desde hace ya varias décadas ha superado en términos económicos y productivo a la Argentina y aspira a ser una potencia intermedia.
Argentina sigue pendulando entre extremos, con bajos niveles de crecimiento y un mercado laboral cada vez más latinoamericanizado. La esperanza es Vaca Muerta y el Litio, pero no parece haber nada muy sofisticado desde lo productivo, la ciencia y la tecnología ni la infraestructura, entre otras áreas que uno mira al pensar el desarrollo económico. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar