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Los 100 días de Yamandú Orsi en Uruguay: ¿un presidente "inactivo" o corredor de "maratón"?

Comparado con una maratón olímpica, el tiempo recorrido hasta ahora por Orsi y su gobierno son poco más de dos kilómetros en un mandato de cinco años.
Ismael Grau 12-06-2025
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Si al gobierno de centroizquierda del Uruguay se lo juzga puesto en una pista de atletismo, sus primeros 100 días han tenido para algunos el ritmo del maratonista: un inicio mesurado, ya sea por estrategia o por el perfil del presidente, Yamandú Orsi. 

En las gradas eso genera chiflidos de la oposición política, atribuyéndole carecer de "agenda", y también murmullos entre quienes lo votaron y esperaban cambios más veloces. La nueva administración también tuvo algún tropiezo en la largada.

Orsi, un profesor de Historia que antes fue intendente (gobernador) del departamento (provincia) de Canelones, asumió la Presidencia el 1° de marzo pasado. Pertenece a la coalición de izquierdas Frente Amplio, que había gobernado el país tres períodos consecutivos, entre 2005 y 2020, presidido dos veces por Tabaré Vázquez y una por José Mujica, dos líderes mucho más carismáticos que él, ya fallecidos. Este lunes 9 de junio Orsi cumplen 100 días en el mando, todavía con un liderazgo por confirmar.

Su antecesor, Luis Lacalle Pou, del centroderechista Partido Nacional, gobernó con actitud resuelta y hasta avasallante; llevaba la cuenta exacta de cuántos días de mandato le quedaban, para no perder tiempo. Se mostraba como un corredor de los 100 metros.

Que no haya habido al menos hasta ahora grandes anuncios y medidas puede ser lo esperable ya que, de hecho, Orsi prometió en la campaña electoral del 2024 que seguiría por el carril económico de su antecesor -aunque en poco tiempo se anunciará un plan de "desempapelamiento" del Estado- y descartó cambios impositivos. 

El sesgo más de izquierda de su gobierno está, por ejemplo, en la intención de abatir la pobreza infantil y de facilitar el acceso a la vivienda a sectores humildes. Un anuncio concreto para después de las próximas vacaciones escolares de invierno es que dará un "bono" equivalente a 2.500 pesos uruguayos -aproximadamente 60 dólares- a 100.000 niños que asisten a centros públicos, una política que prevé universalizar en 2026. 

Otras decisiones en estos primeros 100 días de gestión han sido de corte revisionista: derogó, frenó o anunció la intención de reconsiderar medidas o proyectos en el sector del suministro de agua, el portuario, del hidrógeno verde, la regla fiscal, en la educación terciaria privada y en la política antitabaco.

El portal El Observador midió la gestión en cantidad de decretos: fueron 35, la mitad que los que en igual cantidad de días había aprobado por Vázquez en su segundo mandato o los de Lacalle Pou. Agregó que en este período que se describe como de "luna de miel", Orsi también tuvo "menos visibilidad" que anteriores presidentes en minutos de televisión. 

Los "riesgos" de salirse del "manual"

"No hacer anuncios importantes al comienzo del período de gobierno no deja de ser una forma muy original de encarar el inicio del mandato. En general, los presidentes toman el camino opuesto. El ´manual´ indica que los presidentes intentan aprovechar al máximo el inicio de sus mandatos porque es el momento en el que disponen de mayor margen de maniobra. 

Es una excelente oportunidad para incrementar su capital político (por ejemplo, alcanzando acuerdos con la oposición en temas cruciales) y para llevar adelante iniciativas que impliquen un riesgo político elevado (cuanto más lejos de la próxima elección, mejor)", analizó hace algunas semanas en la revista Búsqueda el politólogo Adolfo Garcé. Tituló su columna: "Orsi en modo maratón".

Según ese analista político, la estrategia elegida por el nuevo presidente "no lo ayuda, ciertamente, a tener números espectaculares de aprobación al inicio de su gestión. 

Esto es un problema real" porque "desconcierta a una parte de sus votantes" aunque, por otro lado, "tiene cierta lógica: frustrar un poco al inicio, en el momento de asumir, para que sea más fácil conformar a los electores al final, cuando llegue la hora de volver a votar" en 2029.

Las encuestas muestran que los orientales tienen sentimientos encontrados respecto de la gestión de Orsi. Según el estudio de opinión pública de la consultora Nómade difundido este viernes, un 32% la aprueba, 23% la rechaza y 37% dijo que ni aprueba ni desaprueba; el restante 9% no contestó. El sondeo de Ágora le da algo mejor, con casi 39% de respaldo ciudadano, frente a 29% de rechazo y 28% de opiniones neutras (otro 5% no se expresó).   

"El riesgo" para el gobierno de Orsi es que "puede ser visto como inactivo o de poca agenda. Pero obviamente todavía es un período corto el que ha pasado. Todavía es un riesgo potencial pero no concretado, porque el clima de opinión pública no estaba esperando una agenda muy reformista", Rafael Porzecanski, director de opinión pública y estudios sociales de Opción Consultores, citado este sábado por el impreso La diaria.

Por otro lado, la nueva administración tuvo algunas salidas fallidas: la ministra de Vivienda renunció a los pocos días de asumir cuando un programa radial reveló que tenía deudas tributarias impagas desde hace años por su casa. Una situación similar del director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto con su casa de veraneo se resolvió sin dimisión, después de explicaciones confusas y una rápida regularización. 

También fueron cesados la vicepresidenta de la Administración Nacional de Puertos, cuestionada por recibir ciertas compensaciones y por presunto nepotismo, y el titular del Instituto Nacional de Colonización, un cargo que estaba impedido de ocupar ya que usufructúa tierras como "colono".

Comparado con una maratón olímpica, el tiempo recorrido hasta ahora por Orsi y su gobierno son poco más de dos kilómetros en un mandato de cinco años.  

Garcé sostiene que el presidente "no está corriendo una carrera de 100 o 200 metros. La meta está muy lejos. Es una maratón de cinco años. Arrancó despacio, con un trote suave. La gente, en particular su gente, lo mira y le pide más. Pero hay que concederle que ya mostró que, aun arrancando despacio, puede llegar primero".   Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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