Guillermo Oliveto

"Estamos entrando en una dimensión absolutamente desconocida", dice el mayor experto en consumo de Argentina

El avance de la inteligencia artificial genera temor, fascinación y debate: ¿hasta dónde puede reemplazar la IA a los humanos? ¿Y qué pasará con nosotros?
Guillermo Oliveto EE
01-12-2025
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  1. Elon Musk acaba de plantear que en el futuro trabajar será opcional porque la inteligencia artificial será capaz de hacerlo todo
  2. Casi en simultáneo, McKinsey publicó un trabajo de investigación donde proyecta que el 57% de las horas trabajadas en EE.UU. serán reemplazadas por la IA. 
  3. Jianwei Xun, el autor de Hipnocracia, considerado uno de los grandes libros de 2024, no existe.
  4. En octubre pasado, la cadena británica Channel 4 presentó un documental titulado ¿Me quitará la IA mi trabajo? Lo condujo Aisha Gaban, una mujer de unos 40 años, elegante, seria, formada, asertiva. Al concluir, saludó con cortesía y dijo: "No existo". La cadena luego aclaró que se trataba de un experimento y que adoptar de manera regular un presentador generado por IA no estaba en sus planes por el momento. Lo cierto es que fue muy efectivo para generar impacto en una temática de época: hasta qué punto la IA podría afectar el mundo del trabajo. 

Así, con esta batería de datos arranca la columna de Guillermo Oliveto en La Nación.

"De algo no hay duda: el mensaje llegó. Si lo que buscaban era instalar el tema, lo lograron", dice Oliveto y aporta dos datos potentes: Chat GPT ya tiene 800 millones de usuarios semanales y Gemini, 650 millones

Los ciudadanos globales, dice el experto, "no están viendo en la IA tanto un socio como una amenaza es subestimar su inteligencia y su intuición".

"Tal vez no se quiera hablar demasiado del tema, pero comienza a funcionar como un fantasma. Está ahí, latente, escondido, no se lo ve, pero se teme su posible presencia", dice Oliveto.

La misma plataforma que había desarrollado a Aisha Gaban, cuenta Oliveto, presentó a Tilly Norwood, una actriz maquinal que tenía la intención y el objetivo de ser la próxima Natalie Portman o Scarlett Johansson.

  • Sus creadores, una empresa holandesa, la habían presentado a buscadores de nuevos talentos de la industria. Por supuesto, Norwood tenía redes sociales, con fotos, videos y todo lo demás. Solo que esta vez no ocultaron de qué se trataba, sino que lo que buscaron fue demostrar su capacidad de tener la "vibración de una chica común".

Tilly "decía": "Puede que sea IA, pero estoy sintiendo emociones muy reales ahora mismo. ¡Estoy muy emocionada por todo lo que viene!".

Naturalmente, dice Oliveto, "el escándalo en Hollywood no tardó en emerger". El sindicato de actores repudió públicamente el hecho. En su declaración oficial, dijo: "No es una actriz. No tiene experiencia vital en la cual pueda inspirarse, no transmite emociones y, por lo que hemos visto, al público no le interesa ver contenido generado por computadoras que no esté vinculado a la experiencia humana".

También actrices muy famosas y consagradas, como Emily Blunt, hicieron declaraciones fuertes. En un pódcast de Variety, calificó la creación de "aterradora". En su reacción explícita puede sentirse el orden de magnitud de lo sucedido. "¿Eso es una IA? ¡Dios mío, estamos perdidos! Eso da mucho miedo. Vamos, agencias, no hagan eso. Por favor, paren. Por favor, dejen de quitarnos la conexión humana", manifestó con un crudo realismo la antagonista de Anne Hathaway en la exitosa película El diablo viste a la moda.

Dice Oliveto: "¿Está Emily Blunt siendo un poco exagerada? ¿Acaso está actuando? ¿O, en realidad, está siendo plenamente consciente de que "hay un elefante en la sala" y "todos" prefieren hacerse los distraídos?"

Se pone peor: "AI Girlfriend's"

Según los datos publicados por Skim AI, una consultora enfocada en el futuro de la inteligencia artificial, durante 2024 las búsquedas de "AI Girlfriend" crecieron 525% en las principales plataformas, sobre todo en Google.

"La ciencia ficción ya es ciencia fáctica. Lo que vimos en la tan fascinante como inquietante película Her, presentada en el Festival de Cine de Nueva York el 12 de octubre de 2013, protagonizada magistralmente por Joaquín Phoenix y la sensual voz de Scarlett Johansson, comienza a ser un hecho cotidiano para millones de personas. Promete serlo mucho más aún en el futuro cercano", dice Oliveto.

El informe anual de Skim señala una tendencia que lo confirma: varias investigaciones entre alumnos de secundaria y universitarios, así como encuestas en público general, confirman que, en Estados Unidos, entre el 20% y el 25% de los jóvenes de entre 13 y 39 años están dispuestos a probar una relación con una novia o novio virtual. Muchos ya lo han hecho. Lo llaman compañía o compañeros virtuales.

Las plataformas de este nuevo nicho de negocios tecnológico no dejan de crecer. Ofrecen una amplia gama de servicios. Decodificando la propuesta de valor que se puede entrever en la sumatoria de promesas, lo que estarían encontrando los usuarios es, de un modo muy realista y "humano", contención, buen trato, amabilidad, buena predisposición, ternura, atracción, disponibilidad permanente, simpatía y gratificación.

"Por naturaleza, el ser humano desea lo que escasea. Atendiendo a esta máxima que nos define como especie, y considerando que los homo sapiens estamos dotados de consciencia sobre nuestra propia existencia, lenguaje, dimensión simbólica y capacidad de proyección e imaginación, resultaría demasiado simplista y reduccionista dejar el asunto a un lado suponiendo que se trata, únicamente, de un nuevo medio para canalizar deseos meramente sexuales. Por lo que manifiestan los propios usuarios, de acuerdo con los reportes de las plataformas y otras investigaciones de campo, tal como se podía ver en Her, la búsqueda es de un orden superior. Excede un simulacro de lo 'carnal' para adentrarse en las profundas complejidades de lo afectivo", dice Oliveto.

Muchos recurren a la ayuda de compañeros virtuales por falencias de diverso orden en los lazos reales, dice Oliveto. Algo que Sil Almada, fundadora de Almatrends, viene advirtiendo desde hace tiempo en sus trabajos sobre las nuevas generaciones. Ya sea por soledad, dolor, temor, vergüenza, enojo, resentimiento, curiosidad, comodidad, seguridad, seducción, descubrimiento, aprendizaje o una mezcla de algunos de esos factores, "lo artificial estaría viniendo a cubrir un hueco generado por lo real", dice el experto en consumo.

"Lo cierto es que tenemos frente a nuestras narices algo que, ya es evidente, excede, y por mucho, todo lo que hemos visto hasta ahora. Estamos entrando en una dimensión absolutamente desconocida", sentencia.

Guillermo Oliveto

Tecnooptimistas, tecnopesimistas y tecnoecuánimes

Ray Kurzweil, uno de los fundadores de Singularity University, considerado el mayor futurólogo en inteligencia artificial, como todo tecnooptimista, no solo avala este nuevo tipo de vínculos "hombre/máquina", sino que además los celebra como una solución muy eficiente para malestares contemporáneos que acechan a los ciudadanos globales. Entre ellos, la soledad, la ansiedad o el miedo.

En La singularidad está más cerca, recuerda Oliveto, lo explica con claridad desde el inicio: "Nos fusionaremos con la inteligencia artificial y potenciaremos en millones de veces, a través del poder computacional, aquello que nos dio nuestra propia biología. Se expandirán nuestra inteligencia y nuestra conciencia de un modo tan profundo que hoy resulta difícil de comprender. Este evento es a lo que yo llamo la singularidad".

Otros pensadores, como Yuval Harari, que a esta altura parecería estar pasando de "tecnoecuánime" a tecnopesimista, no están nada de acuerdo con esta perspectiva. A su juicio, se está subestimando cuántas estructuras de la condición humana podrían romperse en el proceso hasta esa singularidad que Kurzweil proyecta se concrete en 2045.

En uno de los posteos que realiza con regularidad en su cuenta de X, Harari volvió a recordar una de las ideas centrales de su pensamiento: "Los humanos dominamos el mundo porque sabemos, mejor que cualquier otra especie animal, cómo crear confianza entre extraños y cooperar en grupos numerosos, muy numerosos". En otro de sus mensajes nos recordó que esa posibilidad de cooperación se logró a través de la posibilidad de contarnos historias. Ha repetido esta idea en cada uno de sus libros.

"Atendiendo a su planteo, es pertinente preguntarnos: seducidos por la novedad, la comodidad, la practicidad y la eficiencia, ¿le estamos cediendo nuestro ser y esos talentos que nos transformaron en una especie única, que nos hicieron ser lo que somos, a la inteligencia maquinal?", dice Oliveto, con más preguntas que respuestas.

Si así fuera, en un futuro cercano ¿cambiará la condición que nos trajo hasta acá en el largo recorrido de 200.000 años del homo sapiens? ¿Qué tan preparados estamos para lidiar con eso?

Quizá las sabias palabras del sociólogo americano Richard Sennet, experto tanto en temas de la vida urbana como en la esencia del trabajo, nos ayuden a encontrar una hoja de ruta para avanzar en lo inédito e inexplorado.

En su ensayo El artesano, publicado en 2007, donde exploró qué significa para la condición humana su relación con el hacer, el generar y el producir, ya nos advertía que "es posible que el término 'artesanía' sugiera un modo de vida que languideció con el advenimiento de la sociedad industrial, pero es engañoso. 'Artesanía' designa un impulso humano duradero y básico: el deseo de realizar bien una tarea, sin más. El artesano representa la condición específicamente humana del compromiso".

Este lúcido y sensible pensador concluía la idea con una recomendación que parecería haber sido hecha ayer: "El gran desafío que la sociedad moderna debe afrontar es pensar como artesanos que hacen un buen uso de la tecnología". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar