Análisis

Elecciones en Hungría: ganadores y perdedores tras la derrota de Orbán

Tras la derrota de Viktor Orbán, se espera una reconfiguración tanto a nivel local en Hungría como a nivel geopolítico en Europa, siendo la UE y Ucrania las grandes beneficiadas.
16-04-2026
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El pasado fin de semana, Hungría celebró unas históricas elecciones en las que el partido oficialista Fidesz, de Viktor Orbán, fue derrotado después de 16 años en el poder. Los comicios confirmaron que Péter Magyar, del partido Tisza, será el nuevo primer ministro húngaro, aunque, lejos de estar todo resuelto, aún hay muchos interrogantes que permanecen abiertos tanto en el ámbito local e internacional. 

Específicamente, Magyar obtuvo 137 escaños en el parlamento contra los 56 de Fidesz y los 6 de Mi Hazánk. Así, Tisza gobernará con una mayoría absoluta que le permitirá implementar algunos polémicos cambios: Magyar anunció que uno de sus primeros actos en el gobierno será suspender las emisiones de noticias en los medios públicos.

El premier electo, que acusó a un grupo de presentadores de llevar a cabo coberturas sesgadas durante años, aseguró que "todo húngaro merece un medio de servicio público que difunda la verdad (...) necesitaremos algo de tiempo para aprobar una nueva ley de medios, una nueva autoridad mediática y establecer las condiciones profesionales para que los medios estatales realmente hagan lo que deben hacer".

Magyar también se reunió esta semana con Tamás Sulyok en el Palacio Alejandro de Budapest y dijo que el presidente húngaro era "indigno de encarnar la unidad de la nación húngara", por lo que le exigía que dejara el cargo una vez formado el nuevo gobierno (Sulyok tiene mandato hasta 2029, legalmente hablando).

En diálogo con El Economista, Patricio Dellagiovanna, miembro del Comité de Asuntos Europeos del CARI, explicó que "Hungría no votó solo un cambio de gobierno: redefinió qué significa hoy ser húngaro dentro de Europa".

Según Dellagiovanna, "el votante húngaro no abandonó necesariamente el conservadurismo, pero sí dejó de creer en la historia que Orbán contaba. Su derrota muestra que las identidades políticas no son permanentes, sino que pueden erosionarse cuando dejan de producir sentido en la vida cotidiana".

Por ello, el experto resaltó que el resultado de los comicios debe ser un llamado de atención para el gobierno de Javier Milei, ya que "Hungría confirma que el poder no se sostiene solo con un discurso antisistema: necesita resultados materiales (...) Orbán cayó cuando su narrativa dejó de explicar la realidad; ese es el riesgo estructural de todos los liderazgos identitarios. Así, aunque las derechas globales no desaparecen, han perdido un referente que funcionaba como prueba de que su modelo podía perdurar".

Ganadores y perdedores a nivel mundial

Pero, más allá de las cuestiones internas, el triunfo de Magyar generó perdedores y ganadores a nivel mundial, comenzando por la Unión Europea. Durante años, Budapest se convirtió en uno de los miembros más confrontativos del bloque, tanto por su cercanía a Rusia como por la erosión de sus estándares democráticos debido a que Orbán socavaba el Estado de derecho y resistía repetidamente la legislación de la UE. Incluso mantenía bloqueado un préstamo de 90.000 millones de euros que Kiev necesita para financiar la guerra con Rusia.

Por ello, tras conocerse los resultados, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que "Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría. Un país recupera su camino europeo. La Unión se fortalece". 

Ante el nuevo panorama, Von der Leyen buscará que Bruselas obtenga más poder sobre los gobiernos nacionales y así imponer decisiones de política exterior ya que, según ella, los gobiernos deberían poder impulsar por mayoría las políticas de la UE —sobre cuestiones que podrían incluir sanciones a Rusia y fondos para Ucrania—, en lugar de permitir que las naciones individuales ejerzan un veto, como hizo Hungría.

En paralelo, el triunfo de Magyar se celebró en Ucrania, ya que esto le permitirá acceder al ya mencionado préstamo europeo de 90.000 de euros. Sin embargo, no todo es color de rosas, puesto que Magyar ha declarado que se opone tanto a enviar armas o dinero húngaro a Kiev como a acelerar la adhesión de Ucrania a la UE.

Por otra parte, dos de los grandes perdedores fueron el presidente y vicepresidente de Estados Unidos, quienes se involucraron activamente en la campaña de Orbán: J.D. Vance visitó Budapest el 7 de abril para apoyar su candidatura, y acusó a la UE de interferir en la votación. 

Pero, sin dudas, la gran perdedora de la jornada fue Rusia que, en los últimos meses, había estrechado mucho sus vínculos con Hungría: Budapest no solo seguía comprando petróleo y gas rusos, sino que además permitió que Moscú comenzara a construir una nueva central nuclear al sur de Budapest y, en reiteradas oportunidades, se pronunció en contra de las sanciones al Kremlin.

Incluso, se ha revelado que, en una serie de llamadas telefónicas, el ministro de Asuntos Exteriores Péter Szijjártó y su homólogo ruso Sergey Lavrov, discutieron deliberaciones internas de la UE sobre sanciones contra Rusia, y que Szijjártó supuestamente prometió compartir documentos europeos confidenciales a través de la Embajada húngara. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar