Proyección

Elecciones en Brasil: ¿quién puede frenar a Lula da Silva?

En 2026, Brasil celebrará elecciones presidenciales y, según la mayoría de los sondeos, Lula tiene altas chances de alcanzar un histórico cuarto mandato.
Damián Cichero 18-12-2025
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El 2026 no será un año más en términos electorales para América Latina: Brasil, el país más poblado de la región, celebrará elecciones presidenciales.

En total, unos 185 millones de personas estarán habilitadas para elegir, el 4 de octubre, quién estará a cargo del país más poderoso del continente. 

Y, aunque aún falta mucho tiempo para dicho suceso, hay un candidato con serias chances de imponerse: el actual presidente, Lula da Silva.

El líder del Partido de los Trabajadores es elegible para la reelección y, si bien no ha confirmado su candidatura, todo hace creer que irá en busca de un histórico cuarto mandato —no consecutivo—. 

Lula, que se presentó sin éxito a la presidencia en 1989, 1994 y 1998, fue elegido en 2002 y reelegido en 2006. 

Luego fue sucedido por su jefa de gabinete, Dilma Rousseff, y, entre el 7 de abril de 2018 y el 8 de noviembre de 2019, estuvo preso por cargos de corrupción.

Pero una serie de sentencias judiciales condujeron a su liberación en 2019, seguida de la anulación de su condena, por lo que finalmente pudo volver al poder en 2023.

Respecto a los futuros comicios, Lula está arriba en una encuesta publicada por el Instituto Datafolha, que lo coloca con el 51% de intención de voto sobre el 36% de Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro.

Cabe aclarar que Bolsonaro padre no podrá ser candidato, ya que fue condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado (el Senado podría reducir la pena en las próximas semanas). 

De todas formas, el hijo de Bolsonaro no es el único que busca disputarle la presidencia a Lula, ya que otros personajes de la derecha tienen mejores números: Tarcísio de Freitas, gobernador de San Pablo, con 42%, o la ex primera dama Michelle Bolsonaro, con 39%, podrían llegar a un balotaje.

¿Qué chances reales tiene Lula? 

En diálogo con El Economista, el analista internacional Fabián Calle consideró que "el deseo de Lula de permanecer en el poder se debe a que ha tomado la política, después de su detención, como un tema de lucha personal, de reivindicación de él mismo".

"Cabe recordar que Lula no fue declarado inocente, sino que la justicia resolvió que su condena, que fue aprobada en tres instancias judiciales, fue dictada por un tribunal que no tenía la competencia para juzgar los casos. Creo que, en la psiquis y en la política de Lula, está la idea de luchar contra una condena en la que no se lo declara inocente. Y eso le pesa a él en este tercer mandato que termina siendo tan áspero y agresivo contra Estados Unidos, Israel, el Banco Central de Brasil, con posturas muy poco pragmáticas en muchos temas", agregó.

Lula quiere quedarse, pero una derecha dividida podría hacerlo tambalear
 

En lo que respecta a las chances reales de Lula, el analista brasileño Oliver Stuenkel le comentó a El Economista que "llega a 2026 como un favorito moderado, en parte por su aprobación y por un patrón histórico: en Brasil, la reelección suele ser la norma porque el incumbente cuenta con la 'máquina pública' y, desde la redemocratización, el único que no lo consiguió fue Bolsonaro".

Sin embargo, Stuenkel afirmó que el contexto regional empuja en sentido contrario: hay un giro a la derecha en varios países y un fuerte ánimo anti-oficialismos, alimentado por frustración económica y, sobre todo, por inseguridad. Por eso, la ventaja de Lula existe, pero no es cómoda; y el clima social puede volver la contienda muy competitiva.

Respecto a los posibles rivales del actual presidente, Calle destacó a Freitas, a quien consideró de una derecha más tradicional y menos mediática, y al hijo de Bolsonaro: "Creo que la decisión de poner a Flávio a competir es eventualmente buscar alguna mesa de negociación con Freitas, ya que ir divididos fracturaría el voto de derecha y no tiene mucho sentido. Ahí se va a iniciar un proceso de negociación entre esta derecha más tradicional y una derecha más polémica, como es la de la familia Bolsonaro. El objetivo final es desplazar a Lula del poder".

"Flávio Bolsonaro aparece como una opción relevante por el respaldo explícito de su padre y por el capital político del bolsonarismo", dice Stuenkel.

En este sentido, Stuenkel agregó que "Flávio Bolsonaro aparece como una opción relevante por el respaldo explícito de su padre y por el capital político del bolsonarismo, pero enfrenta límites evidentes en términos de visibilidad nacional y niveles de rechazo". 

Tarcísio de Freitas, por su parte, es más conocido a nivel nacional y tiene una imagen menos polarizada, lo que lo convertiría en un contendiente potencialmente más fuerte en un escenario competitivo. 

"Si Flávio no lograra despegar en las encuestas o decidiera dar un paso al costado, Tarcísio aún podría entrar en la carrera, especialmente si logra una señal clara de apoyo del bolsonarismo", dice.

El impacto a nivel internacional 

En cuanto a la política exterior de Brasil, un país que ya puede sentarse en la mesa de las potencias, Stuenkel aseguró que "aunque la retórica interna parezca polarizada, en la práctica la política exterior brasileña tiende a converger: tanto la izquierda como la derecha buscan autonomía mediante diversificación y alineamiento múltiple. Eso implica preservar vínculos con Estados Unidos y China a la vez, evitando una elección binaria y maximizando el margen de maniobra". 

"Un Lula 2.0 probablemente reforzaría el discurso de no alineamiento′ y el pragmatismo comercial, sin romper puentes con Washington. Tanto Tarcísio de Freitas como Flávio Bolsonaro estarían ideológicamente más cerca del universo MAGA, pero eso no necesariamente alteraría la sustancia de la relación bilateral con Estados Unidos ni implicaría un distanciamiento de China, dado el peso estructural del comercio, la inversión y las cadenas productivas en la relación Brasil-China", agregó. 

Por su parte, Calle consideró que las tensiones con EE.UU. podrían continuar porque "a Lula le vino bien la pelea con Eduardo Bolsonaro y esta idea de que desde Miami boicoteó a Brasil y ayudó a Trump a poner tarifas. El hecho de que Trump anunciara las tarifas del 40% y después las bajara le sirvió al aparato de propaganda de Lula para mostrarlo como una victoria de pragmatismo, de seriedad, de no haberse rendido frente a Trump. Y lo sacó de un bajón que tenía en las encuestas". 

Por último, la gran cuestión es cómo impactaría en el vínculo Argentina-Brasil un segundo mandato de Lula, más que nada teniendo en cuenta que Javier Milei continuará en el poder, como mínimo, hasta diciembre de 2027. 

Según Calle, Lula tomó a Milei como un rival ideológico con el argumento de que es autoritario, "pero eso es poco serio, porque Lula tiene una óptima relación con gente verdaderamente autoritaria, como Xi Jinping o Vladimir Putin. Por lo tanto, es parte de un capital simbólico, con la idea de enfrentarse a la derecha neoliberal. Las tensiones con Milei pasan por un tema de show político-mediático de consumo interno".

Por su parte, Stuenkel concluye que "la sintonía ideológica puede abrir ventanas para iniciativas regionales, pero conviene recordar que, incluso cuando Lula y Néstor Kirchner estaban en el poder, esto no siempre se tradujo en avances sostenidos. Si Flávio Bolsonaro o Tarcísio fueran presidente, buscarían naturalmente una mayor afinidad con Milei, aunque ambos estarían limitados por restricciones estructurales y por la economía política del comercio bilateral".

"Además, Argentina pesa relativamente poco en las exportaciones brasileñas —alrededor del 5% y en tendencia descendente—, lo que reduce los incentivos para grandes giros estratégicos", sentenció.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar