Cinco claves para entender los resultados de las elecciones en Alemania
Este domingo 23 de febrero Alemania votó un nuevo Parlamento federal en unas elecciones signadas por la incertidumbre en torno a la inmigración, la política económica, el crecimiento de la extrema derecha y el terremoto internacional causado por la nueva presidencia de Donald Trump. Con una participación del 82,5% -el valor más alto desde 1987-, estas elecciones anticipadas convocadas tras la caída de la coalición liderada por el socialdemócrata Olaf Scholz (SPD) interpelan como pocas veces a la sociedad alemana.
La elección dejó ganadores, perdedores y algunas sorpresas que marcarán el futuro del país por los próximos cuatro años. Aquí algunas claves para entender los resultados de las elecciones en la tercera economía más grande del mundo.
1 . Por poco se evitó un resultado catastrófico para la gobernabilidad del país
Si bien los resultados provisorios dan a la CDU de Friedrich Merz primera con el 28,5% de los votos, los ánimos a la noche en el búnker cristiano-demócrata no eran exultantes. Friedrich Merz confiaba en un resultado por encima de los 30 puntos que lo dejara lejos de la extrema derecha de AfD y fortalecido de cara a las negociaciones de coalición donde pretende impulsar un giro significativo en materia económica y migratoria. En vez de eso, se tuvo que conformar con el segundo peor resultado de la historia de su partido.
Además, durante muchas horas la CDU y el país entero tuvieron que temblar por la gobernabilidad de su próximo gobierno. Resulta que los bocas de urna indicaban que BSW, un nuevo partido de izquierda económica pero socialmente conservador, podía llegar a superar el umbral del 5% de los votos para meterse en el parlamento alemán. De ser así, todos los otros partidos por encima del 5% resignarían escaños para hacer lugar a BSW en el parlamento, con consecuencias fatales para la gobernabilidad del país: una coalición de CDU y SPD ya no era suficiente para formar gobierno y la única alternativa era una coalición de democratacristianos, socialdemocratas y Verdes.
Tras el reciente fracaso de la primera coalición de tres partidos a nivel federal con Olaf Scholz como canciller, y en vistas a las enormes diferencias políticas entre CDU, SPD y Verdes, la perspectiva de una nueva coalición de tres era un golpe durísimo para el aún no conformado gobierno de Friedrich Merz.
Recién entrada la madrugada pudieron respirar en el búnker de la CDU. BSW no superó el umbral del 5% para entrar al parlamento. Con un resultado de 4,97%, les faltó apenas el 0,028% de los votos. Sahra Wagenknecht, la líder del partido, ya anunció que pretende revisar los resultados judicialmente.
Los resultados dejan un sabor agridulce para el casi con seguridad futuro canciller Friedrich Merz, cuya CDU ganó pero no recibió el espaldarazo esperado y tuvo que sufrir hasta último minuto para ver cuanto margen de acción tendrá para implementar su programa en el próximo gobierno.
2 . La extrema derecha, más fuerte que nunca
La extrema derecha de AfD en cambio tiene motivos para el júbilo. Con 20,8% se ubica como la segunda fuerza del Bundestag, duplica su performance electoral de las elecciones de 2021 y anota su mejor resultado histórico.
La campaña de AfD se vio favorecida por una seguidilla de ataques violentos en Magdeburg, Aschaffenburg y Múnich entre Diciembre y Febrero perpetrados por individuos de origen extranjero que catapultaron al tema inmigración y seguridad interior al centro de la discusión política. Las flojas apariciones televisivas de su candidata a canciller, Alice Weidel, no parecieron hacer mella en la popularidad del partido. AfD se hace fuerte en redes sociales, especialmente en TikTok, donde comunica de forma muy moderna y efectiva.
A pesar del júbilo, AfD continúa frente a dos problemas. Si bien los resultados fueron contundentes, el partido está muy lejos de integrar una coalición de gobierno. El resto del espectro político rechaza de plano formar una coalición con la AfD debido a su ideología populista de corte xenófobo y al hecho de que el partido está oficialmente catalogado en varios estados federados como una organización extremista que atenta contra el orden democrático. La cooperación con AfD es también sumamente impopular entre la población: según una encuesta del 6 de febrero, 66% rechaza de plano una coalición con AfD mientras que sólo el 28% de encuestados está a favor. La mayoría de ese 28%, podemos suponer, son los mismos simpatizantes de AfD.
El segundo problema de AfD es uno geográfico. AfD ganó holgadamente en casi la totalidad de distritos del este del país, mientras que en el oeste triunfó sólo en dos distritos gracias a diferencias exiguas. Este resultado extiende la consolidación del partido en los estados de la antigua Alemania Oriental, pero también plantea preguntas al interior del partido sobre la capacidad de la extrema derecha de ganar en el occidente del país. Aunque sus resultados mejoraron de forma clara en todo el país, puede que el techo electoral de AfD esté más cerca de lo que el partido desearía.
3 . El inesperado éxito de la izquierda joven y cool
Sin duda la sorpresa más grande de la elección es el resurgir de la izquierda (Die Linke). El partido dio el batacazo y contra todo pronóstico obtuvo el 8,8% de los votos, llegando incluso a imponerse como la fuerza más votada en Berlín.
La izquierda, a la que muchos daban por muerta tras la traumática escisión de BSW de sus filas, logró en tiempo récord reconstruir su identidad y alzarse con un resultado histórico. Las claves de esta sorpresa son múltiples. Por un lado una brillante campaña electoral anclada en su principal candidata, Heidi Reichinnek, una jóven parlamentaria estrella en TikTok, fanática de Taylor Swift y con tatuajes de Rosa Luxemburgo en el brazo, y en tres "viejos hombres blancos" del partido. Con Gregor Gysi a la cabeza, tres históricas figuras del partido se candidatearon con la intención de salvar al partido de la desaparición, y, para sorpresa de propios y extraños, terminaron canalizando una suerte de fenómeno "Bernie Sanders" alemán, al punto que Gysi, de 77 aöos, arrasó con el 41,8% del primer voto en su distrito berlinés.
El segundo factor que explica el éxito electoral de Die Linke tiene que ver con la decadencia de las otras opciones de centro-izquierda e izquierda, el SPD y los Verdes, evidentemente desgastadas por su tortuoso paso por el gobierno. Por eso, muchos votantes que querían enviar un mensaje de rechazo a una futura coalición inclinada a la derecha optaron por Die Linke.
4 . Un claro pase de factura a los partidos miembros de la fracasada coalición del semáforo
Los tres partidos que habían integrado la primera coalición del semáforo a nivel federal fueron fuertemente penalizados por los votantes por una gestión que es considerada casi unánimemente como un fracaso. El SPD obtuvo el peor resultado de su historia con 16,4% mientras que los Verdes anotaron un débil 11,6%. Los liberales del FDP, el socio menor del gobierno de Olaf Scholz y el principal responsable del colapso de la coalición, fueron los más damnificados: apenas cosecharon el 4,3% de los votos, quedando fuera del Bundestag por no superar el umbral del 5%.
SPD, Verdes y FDP anunciaron inmediatamente cambios en sus cúpulas para tratar de revertir la crisis lo más rápido posible. Olaf Scholz anunció que no participará de las negociaciones de coalición con la CDU, lo que libera el camino a una renovación del partido donde Boris Pistorius, actual ministro de defensa y figura con mejor imagen del SPD, se perfila como el principal candidato a hacerse con el control del partido y encabezar las negociaciones con la CDU para formar una gran coalición.
También Robert Habeck, candidato a canciller de los Verdes y actual ministro de economía y vicecanciller anunció su intención de dejar la cúpula de los Verdes ante los malos resultados. Christian Lindner, el jefe del FDP y ex ministro de finanzas, también anunció su retiro. Queda aún por verse si estos partidos lograrán reconfigurarse tras la paliza recibida.
Inmigración, economía y la guerra de Ucrania: los temas que van a definir la agenda política de una Alemania cada vez más polarizada
Las urnas dejaron un muy claro mensaje estas elecciones federales. El éxito del gobierno de Friedrich Merz va a depender de su capacidad para proveer rápidas y contundentes soluciones a las crisis migratoria y económica. Las negociaciones para formar una coalición entre CDU y SPD (la única posible debido a la exclusión de AfD) estarán marcadas también por la necesidad de Alemania de recuperar protagonismo internacional en una Europa cada vez más amenazada por Rusia y Trump.
Los partidos con posiciones más extremas en el espectro derecha-izquierda, AfD y Die Linke, son los grandes ganadores de esta elección. Paradójicamente, el apoyo de los sectores más progresistas de la sociedad alemana a Die Linke puede terminar siendo beneficioso para la extrema derecha al fomentar la polarización y erosionar la gobernabilidad de la democracia alemana.
La fragmentación del sistema de partidos alemán casi obligó a una coalición de los tres partidos del centro (CDU, SPD y Verdes). Si bien ese escenario no terminó ocurriendo, el hecho de que entre AfD y Die Linke sumen más de un tercio de parlamentarios complica enormemente la aprobación de leyes que requieran mayorías especiales de dos tercios. Un gran dolor de cabeza para el futuro gobierno de Friedrich Merz, pues decisiones centrales en las áreas de economía y defensa, como la creación de fondos militares especiales o una reforma a las estrictas reglas fiscales del país dependen de mayorías especiales.