Alerta

Los tentáculos invisibles del dinero: la red secreta que nadie protege

El sistema financiero global depende de cables submarinos vulnerables. Un accidente reveló un riesgo inminente: nadie está a salvo.
Los cables submarinos que sostienen el sistema financiero están bajo amenaza. EE
15-07-2025
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Una amenaza silenciosa se extiende bajo el océano, invisible para casi todos, pero capaz de sacudir los cimientos del sistema financiero global en cuestión de minutos. Gobiernos y agencias militares ya están en alerta. Pero hay otro sector que debería estarlo aún más: el de los servicios financieros.

El 25 de diciembre pasado, un misterioso buque petrolero —el Eagle S, con bandera de las Islas Cook y vinculado a la llamada flota fantasma de Rusia— golpeó cinco cables submarinos en el Golfo de Finlandia. La destrucción pudo ser mayor. Solo la rápida intervención de la Guardia Fronteriza finlandesa evitó un daño aún más grave.

Uno de los que siguió de cerca el episodio fue Jaakko Weuro, jefe de la Autoridad de Estabilidad Financiera de Finlandia (RVV). ¿Por qué? Porque aunque su organismo no se dedica a infraestructura submarina, sabe que por esos cables circulan más de US$ 10 billones cada día. Dinero real, transacciones reales, economía real.

🔌 Los tentáculos invisibles del sistema financiero global

Hoy, más del 99% del tráfico de Internet y de las transacciones financieras internacionales viaja por cables de fibra óptica enterrados en el lecho marino. No por satélites. No por tecnología espacial. Por hilos submarinos que cruzan continentes, conectando Londres con Nueva York, Frankfurt con San Paulo, o Tokio con San Francisco.

Y si mañana alguien cortara esos hilos —no uno, sino varios a la vez— el efecto dominó sería inmediato y catastrófico.

Los cables están diseñados con un sistema de redundancia: si uno falla, otro toma el relevo. Pero si se dañara una cadena entera de cables al mismo tiempo, ni la City de Buenos Aires ni Wall Street estarían a salvo. Incluso unos minutos de interrupción podrían causar miles de millones en pérdidas.

🧨 El talón de Aquiles financiero

¿Qué pasa si una transacción de £100 millones no se concreta porque un barco (accidental o deliberadamente) interrumpió la conexión en el momento exacto? ¿Y si el cable de respaldo también fue dañado? En el mejor escenario, reparar un cable lleva días. En el peor, semanas.

"Necesitamos los cables. No podemos reemplazarlos con satélites", afirma sin rodeos Weuro. Los costos, la latencia y la capacidad de transmisión hacen que los satélites sean una opción inviable para el volumen de operaciones financieras globales.

Desde 2022, Finlandia está desarrollando un Plan B: un sistema de pagos alternativo en caso de apagón total. Pero la mayoría de los países, incluso potencias como Reino Unido o EE.UU., no tienen nada parecido. Londres y Nueva York dependen ciegamente de su infraestructura submarina, sin planes de contingencia específicos para este escenario.

🏦 ¿Y los bancos?

Los bancos se preparan (o al menos lo intentan) para ciberataques y crisis financieras globales. Participan en simulacros como los SIMEX en el Reino Unido o programas como Sheltered Harbor en EE.UU. Pero no hay pruebas de estrés ni protocolos masivos ante un corte de cables submarinos. Estaríamos, literalmente, a la deriva.

Weuro lo advierte: "El dinero afectado por un corte de cable podría no perderse, pero sí distorsionar gravemente el mercado. Habría ganadores y perdedores. Y si una entidad pierde demasiado, podría poner en peligro todo el sistema financiero de un país".

💥 La amenaza no es hipotética

Sabotajes, accidentes, operaciones encubiertas. Todo esto suena a novela de espías, pero ya está ocurriendo. La OTAN lo sabe. Los gobiernos también. Falta que el sistema financiero —el más vulnerable— despierte del letargo.

El día en que los cables callen, no habrá tiempo para improvisar. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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