Rotación de la casta: de las comisiones del Estado a las comisiones de los privados
En un día en el que la concentración social y de los medios estuvo enfocada en más repercusiones de la Guerra en Irán, con nueva suba para el petróleo, gran suba para los granos y sostén mundial para el dólar, con estancamiento de refugios clásicos como el oro, la plata o el bitcoin, a los inversores argentinos les saltó la térmica por un impuesto que les barrió la renta.
¿Cómo es eso? Mientras Federico Sturzenegger, con su famosa ley de hojarasca, se dedica a tratar de rastrillar las tasas exorbitantes que el Estado les impone a los privados, el Gobierno de Milei le permite que grandes instituciones privadas, esencialmente los bancos, que desfalquen a sus clientes, vaciándoles las cuentas con explicaciones totalmente antojadizas.
El tema, por supuesto, no es nuevo y el daño de los clientes bancarios varía según la entidad con la que se trabaje. Esencialmente el sistema es siempre el mismo: emulando aquella vieja publicidad que decía "si me mandan al banco voy contento", las entidades invitan a la gente a entrar a su corral, llenándolos de sonrisas y beneficios, pero una vez que los pescados están adentro, empiezan a aparecer sorpresas inesperadas.
La razón del gran enojo que rebrotó ayer y hoy tuvo que ver con la amortización y los cupones pagados por los bonos en pesos durante el fin de semana. Los bancos, por una razón inexplicable, les cobran a los que compran títulos públicos, que están radicados en la Caja de Valores, una comisión denominada "custodia", que es un peaje, que equivale a un porcentaje la tenencia total que tiene cada cliente en los títulos que tiene comprados a través de la entidad, que ya cobró comisión por comprar o vender esos productos.
Hasta el año pasado, vía email detallados, cada banco les avisaba a los clientes que tal día de cada mes se les cobraría tal monto por la custodia. Y el cliente debía estar atento para tener liberados en la cuenta los pesos necesarios, para no caer en incumplimiento de ese pago. Pero en los últimos meses esos avisos desaparecieron, y ahora que cayeron pagos grandes, y entraron grandes pagos por renta y amortización de bonos, cayó la guillotina y se cobró la custodia de todos los meses en los que la cuenta no tuvo fondos.
Pero la gran estafa, que hinchó la vena de los inversores, tuvo que ver con que los montos de las custodias cobradas ahora todas juntas, no tuvieron el mismo monto en cada mes, sino que cada impago fue ajustado con tasas equivalentes a las de los préstamos personales, por lo que si en la custodia del último mes se cobró, por ejemplo, $ 100.000 de custodia, en los meses más antiguos se llegó a cobrar hasta $ 250.000, mordiendo un gran porcentaje de la renta de títulos públicos pagados por el Estado.
Frente a este problema, un centenar de personas trataron de comunicarse con la Comisión de Valores, con la Caja de Valores o con el organismo de Defensa del Consumidor, pero la respuesta no existe. Los llamados ingresan con menús como los que tienen muchas prepagas, que dicen: si se quiere inscribir marque 1, se quiere dar una vuelta manzana marque 2 y si quiere saludar a su tía marque 3...
Con este tema que causó ebullición entre inversores calificados, operadores y analistas, y con la tensión global por la guerra en Irán, el mercado local tuvo una total tranquilidad con el dólar, y un BCRA que siguió comprando divisas y sumando reservas. Pero con el daño ya hecho, se amontonó una toma de ganancias, provocando bajas en la Bolsa local, con caída de hasta el 16% en las ADR argentinas en NY, y con descenso en los bonos, todo con un riesgo país que trepó de nuevo, en 15 unidades, por lo que la Argentina tiene nuevamente un riesgo de más de 1500 puntos básicos.
Por supuesto, la cuestión endógena es la que realmente manda. El petróleo saltó 7,5% y los granos tuvieron un avance importante tanto en Chicago como en Buenos Aires, sobre todo para el precio del trigo. Esto genera suba de costos en todas partes, con temor a estanflación en casi todas las economías. De hecho, hoy se difundió la inflación de abril en EE.UU. y dio 0,6% mensual y nada menos que 3,8% anual, la variación más alta en tres años. Y, de igual modo, la guerra en Irán impulsa la inflación fabril de China, también al mayor nivel desde la pandemia.
Toda esta situación pone en aprietos a los presidentes de los bancos centrales de casi todas partes. Y, desde este viernes, el que tendrá que entrar con las botas puestas será Kevin Warsh, ya que ese día asume la presidencia de la Reserva Federal, en reemplazo de Jerome Powell.
Y su trabajo no será sencillo, ya que Donald Trump lo puso ahí para que baje la tasa base de la Fed, pero la inflación acaba de encarecer el crédito norteamericano, sobre todo lo que se paga por los préstamos hipotecarios, esenciales para la evolución de la economía norteamericana.
Y, de hecho, hoy mismo subieron las tasas largas estadounidenses: se pagó 3,8% anual a 1 año de plazo, 4,1% anual a 5 años, 4,5% anual a 10 años y 5% anual a 30 años. Y, como consecuencia de eso, en el exterior el dólar subió 0,6% contra la libra, 0,3% contra el euro y el franco suizo, 0,2% en México y Japón, no cambió en Brasil y bajó 0,1% en China y Chile.
Mientras que, en el mercado cambiario local, con la marcha universitaria inundando la Plaza de Mayo con miles de docentes y estudiantes, el blue volvió a subir, pero los dólares oficiales y financieros siguen bajando, con la cola interminable de camiones que siguen entrando al puerto de Rosario, ahora con precios muy altos para todos los granos.
De ese modo, con el dólar oficial a $ 1408,67, el BCRA compró US$ 70 M en el mercado y, al final del día, la autoridad monetaria sumó reservas por US$ 42 M. Y detrás de eso el dólar oficial bajó $ 8,44 hasta $ 1408,67, el dólar blue subió $ 10 hasta $ 1415, el dólar senebi bajó $ 6,59 hasta $ 1420,30, el dólar mep bajó $ 1,59 hasta $ 1426,24 y el contado con liqui cayó $ 11,01 hasta $ 1472,12. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 0,5% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 6%.
Esta persistente baja del dólar, con una inflación que está estacionado en la zona del 2,5% mensual desde hace al menos ya seis meses, se está concretando con intereses negativos de parte de los bancos. La tasa de los plazos fijos sigue flotando: hoy por plata chica bajó de 20,1 a 20% anual (15% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande subió de 25 a 25,3% anual.
Y en medio de esta tranquilidad cambiaria con tasas en baja, la secretaría de Finanzas se prepara para concretar mañana miércoles una nueva licitación local de deuda, en la que colocará papeles en pesos y en dólares para afrontar vencimientos por $ 11 B, que irán sobre todo para cubrir el pago final de dos títulos que terminan el viernes: la Lecap S15Y6 y de la Lecer X15Y6.
Para cumplir con este trámite, que es cada vez menos abultado, el secretario Federico Furiase ofrecerá papeles para todos los gustos: tasa fija se ofrecerá una letra del tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 30 de septiembre de 2026 (S30S6 - reapertura). Ajustados por CER se ofrecen dos papeles: un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 31 de mayo de 2027 (TZXY7 - reapertura) y un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 30 de septiembre de 2027 (TZXS7 - reapertura). En bonos a tasa dual (variable o CER) se presentan dos papeles: un bono del tesoro nacional en pesos dual CER / TAMAR con vencimiento 30 de junio de 2028 (nuevo) y un bono del tesoro nacional en pesos dual CER / TAMAR con vencimiento 29 de junio de 2029 (TXMJ9 - reapertura). También se presenta un papel vinculado al dólar: una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de septiembre de 2026 (D30S6 - reapertura).
Así, mientras inversores y operadores se pasaron todo el día calculadora en mano, hoy el panel de títulos públicos operó con poco volumen, con el cual los bonos argentinos bajaron 0,3% y el riesgo país subió 15 unidades hasta 511 puntos básicos, con muchos inversores que eligen papeles atados al CER ya que casi ningún economista cree que la inflación baje demasiado en los próximos meses, y hay títulos que tienen precios tan bajos que a vencimiento prometen pagar CER + 10% anual.
En papeles privados, en tanto, la suba del petróleo y la inflación alta hacen suponer que los mercados grandes tendrán tasas altas durante más tiempo, por lo que hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, con suba del 0,1% para el Dow, baja del 0,2% para el S&P y descenso del 0,7% para el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,9% y la Bolsa de México cedió 0,3%.
Pero la que más bajó, por toma de ganancias y alergia a los bancos, fue el mercado bursátil local. Con $ 73.475 M operados en acciones y $ 364.389 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,4%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron suba del 1% para Telecom, pero con baja en bloque del 1 al 16% para Bioceres, Supervielle, BBVA, Cresud, Galicia, Loma Negra, IRSA, Edenor, TGS y Macro.
Finalmente, lo que movió el joystick de todos los negocios fueron nuevamente los commodities. El petróleo saltó 4,6%. Los metales preciosos actuaron mixtos, con la plata otra vez para arriba y el oro a la baja. Los metales básicos también terminaron mixtos, con el cobre logrando otro máximo histórico. En Chicago, el trigo pegó un gran saltó, mientras que el maíz y la soja tuvieron subas buenas pero muy inferiores. En Rosario pasó lo mismo: el trigo pegó un salto, con valores al alza para la soja, el sorgo, el maíz e incluso el girasol. Y lo que decepcionó fue el mundo cripto, ya que el Bitcoin bajó 1,5% con mermas mayores para el resto de los valores de ese panel.