Petróleo: la paz momentánea calmó los precios, pero no la crisis energética
La fuerte baja del precio del petróleo tras el acuerdo de paz de 60 días entre Irán, Estados Unidos e Israel alivió la tensión en los mercados, aunque los fundamentos del negocio energético siguen mostrando un escenario de alta fragilidad.
Según un informe de la consultora Criteria, el Brent retrocedió desde el récord de US$ 117 por barril alcanzado en abril hasta los actuales US$ 75,47, pero la oferta mundial continúa por debajo de la demanda y los inventarios estratégicos se encuentran en sus niveles más bajos en más de dos décadas.
El trabajo, elaborado por el analista Maximiliano Svriz Levato, sostiene que el mercado atraviesa "la mayor disrupción petrolera desde la crisis de 1973". El cierre del Estrecho de Ormuz durante el conflicto dejó fuera del mercado buena parte del petróleo exportado por los países del Golfo, una región por donde normalmente circula entre el 20% y el 27% del comercio marítimo mundial de crudo.
La recuperación parcial de los precios respondió a la expectativa de una desescalada diplomática, pero no a una normalización del abastecimiento. La producción global se estima en 99 millones de barriles diarios durante 2026, mientras que la demanda alcanza los 102,9 millones, generando un déficit estructural que sólo pudo compensarse mediante la liberación masiva de reservas estratégicas y una menor demanda causada por los elevados precios.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) coordinó la mayor liberación de reservas de su historia, con 400 millones de barriles. Estados Unidos aportó casi la mitad del volumen y redujo su Reserva Estratégica de Petróleo a unos 341 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1983. Al mismo tiempo, los inventarios comerciales de los países desarrollados caerían hacia apenas 50 días de cobertura antes de fin de año.
Uno de los datos que más preocupa a los operadores aparece en el mercado de futuros. La curva del petróleo permanece fuertemente invertida: el barril disponible hoy vale mucho más que el de entrega dentro de dos años. Esa configuración refleja una escasez inmediata de crudo físico, aun cuando los inversores descuentan que la crisis terminará normalizándose en el mediano plazo.
El informe destaca además un cambio en el mapa de los ganadores y perdedores de la crisis. Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos conservan gran parte de su capacidad de producción, pero las restricciones logísticas les impiden colocar plenamente ese petróleo en el mercado internacional. En cambio, Estados Unidos, Rusia, Canadá y Brasil emergen como los principales beneficiarios al contar con capacidad exportadora sin depender del Estrecho de Ormuz.
En el caso de Estados Unidos, el precio actual del WTI, cercano a los US$ 71 por barril, mantiene rentable la producción de shale oil, especialmente en la Cuenca Pérmica, lo que permitiría incrementar la oferta si el conflicto se estabiliza.
Del lado de la demanda, Asia continúa siendo el principal foco de vulnerabilidad. China, India, Japón y Corea del Sur concentran las mayores importaciones mundiales de petróleo y mantienen una elevada dependencia del crudo proveniente de Oriente Medio. Una interrupción prolongada del tránsito marítimo volvería a afectar directamente a esas economías y presionaría nuevamente sobre los precios internacionales.
Para Criteria, el escenario base supone una reapertura gradual del Estrecho de Ormuz durante el tercer trimestre, con un Brent estabilizado entre US$ 65 y US$ 80 por barril. Sin embargo, advierte que un eventual fracaso del acuerdo de paz podría devolver rápidamente las cotizaciones por encima de los US$ 110 e incluso acercarlas nuevamente a los máximos registrados durante el conflicto.
La principal conclusión del informe es que el mercado financiero ya comenzó a descontar el regreso de la normalidad, mientras el mercado físico todavía enfrenta escasez de suministro. Esa brecha explica la elevada volatilidad y anticipa que el petróleo seguirá siendo uno de los activos más sensibles de la economía global durante los próximos meses. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar