Argentina y el nuevo mapa energético global

GNL: cómo cinco buques podrían duplicar las exportaciones energéticas y poner al país en el top 15 mundial

Argentina proyecta instalar cinco buques licuefactores hacia 2030, lo que implicaría un salto productivo del 78% en gas natural y un aumento de exportaciones energéticas del 142%. Con esta capacidad, el país alcanzaría el 5% del mercado global de licuefacción actual y se posicionaría como el 12° exportador del mundo.
El MKII, de una longitud de casi 400 metros, tendrá una capacidad de producción de 3,5 millones de toneladas anuales de GNL. (Archivo)
Daniel Barneda 10-09-2025
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Argentina está ante una oportunidad estratégica sin precedentes: convertirse en un actor global clave en la industria del gas natural licuado (GNL)

Con la instalación de cinco buques licuefactores antes de que finalice la década, el país podría alcanzar una capacidad instalada de licuefacción de 24 millones de toneladas por año (MTPA), equivalente al 5% del total mundial actual.

Este ambicioso plan involucra tres proyectos principales: dos buques desarrollados por Southern Energy, otros dos impulsados por la sociedad entre YPF y ENI y un quinto buque en conjunto con Shell. La entrada en funcionamiento de estos proyectos, prevista para 2027, cambiaría radicalmente el perfil exportador argentino.

De acuerdo con el informe de agosto publicado por la consultora Economía & Energía (E&E), hoy, las exportaciones energéticas del país rondan los U$S 10.163 millones anuales. Con la plena utilización de los buques y un precio de U$S 12 /MMBTU, las exportaciones de GNL podrían alcanzar los U$S 14.471 millones por año, incrementando las exportaciones energéticas 142%.

Para abastecer a estos cinco buques, Argentina deberá aumentar significativamente su producción de gas. Se estima que se necesitarían 111 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d) adicionales, lo que representa un incremento del 78% respecto al promedio actual (142 MMm³/d en los últimos 12 meses).

Este crecimiento no solo exige inversiones en infraestructura, sino también una planificación estratégica del régimen de incentivos y regulaciones para garantizar abastecimiento interno, precios competitivos y cumplimiento ambiental.

Entre los 15 grandes del GNL

En un contexto internacional donde la capacidad global de licuefacción crecería 44% hacia 2032, los proyectos argentinos representan aproximadamente el 2% de las inversiones pre-FID a nivel mundial. Si todos esos proyectos globales avanzan, Argentina igualmente conservaría una participación del 2% en la capacidad instalada total, lo que la ubicaría como el 12° país con mayor capacidad.

  • Este posicionamiento sería un hito para el país, que pasaría a jugar en la primera división energética, junto a gigantes como EE.UU., Australia y Qatar, líderes del mercado global de GNL.

El comercio global de GNL, tras años de crecimiento sostenido, cayó 1,2% en 2024 debido a una menor demanda en Europa y América del Sur. Sin embargo, Asia Pacífico mostró un crecimiento interanual del 6% en importaciones, liderado por China, Corea del Sur e India, y mantiene el 69% del mercado global de importaciones.

Mientras tanto, Europa busca diversificar sus fuentes de gas ante la reducción drástica de las importaciones rusas. Esta situación refuerza el valor estratégico del GNL como commodity flexible y de menor riesgo político.

  • En este tablero, Argentina puede jugar un rol relevante no solo por su capacidad exportadora, sino por su ubicación geográfica y su potencial para proveer a ambos hemisferios.

Más allá de los números, el avance del GNL en Argentina representa una reconfiguración del rol del país en la transición energética global. Con recursos abundantes, tecnología madura en Vaca Muerta y socios internacionales clave, Argentina tiene todo para convertirse en un proveedor seguro, competitivo y con valor agregado.

Sin embargo, para materializar esta oportunidad se requerirá de políticas estables, financiamiento externo, seguridad jurídica y planificación federal.

El GNL no solo es una exportación más: es una carta geopolítica, un motor económico y una herramienta de posicionamiento global. Si Argentina logra aprovechar esta ventana, el impacto será estructural. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar