Sustentabilidad

El nuevo "oro verde" que Argentina quiere exportar necesita reglas más claras

Mientras el país busca liderar el mercado regional de créditos de carbono, expertos advierten que la falta de leyes y el acceso restringido a mercados clave podrían convertir la promesa en otro tren perdido.
Desde 2005, Argentina ha registrado apenas 60 proyectos de carbono, un número ínfimo frente a los más de 12.000 a nivel global. Deloitte
28-07-2025
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Con una ambición tan grande como los recursos naturales que la respaldan, Argentina lanzó su Plan de Desarrollo del Sector Carbono, un proyecto que promete transformar el carbono capturado en campos y bosques en miles de millones de dólares.

La propuesta, impulsada por la Mesa Argentina de Carbono, proyecta ingresos por hasta U$S 2.377 millones anuales y la creación de más de 70.000 empleos

El anuncio se realizó con pompa en un evento con presencia de legisladores, embajadas, organismos internacionales y cámaras empresarias. El eje del plan es convertir al país en líder regional en créditos de carbono, esos instrumentos financieros que representan una tonelada de CO₂ evitada o capturada mediante prácticas sostenibles

Las empresas compran estos créditos para compensar su huella ambiental, especialmente en el marco del Acuerdo de París.

Pero hay un problema: Argentina sólo puede operar hoy en el "mercado voluntario", mucho más limitado y con precios hasta 80% más bajos que los del "mercado de cumplimiento", donde las grandes operaciones se concretan bajo normas internacionales. Mientras tanto, países como Colombia, Brasil y México ya están jugando en las grandes ligas, gracias a marcos normativos sólidos.

"Necesitamos una legislación nacional que otorgue certeza jurídica y permita abrir canales de venta internacional. Solo así podremos captar inversiones de escala", advirtió Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa.

Mucha promesa, poco terreno firme

Desde 2005, Argentina ha registrado apenas 60 proyectos de carbono, un número ínfimo frente a los más de 12.000 a nivel global. La comparación regional también es lapidaria: Latinoamérica genera el 22% de los créditos globales, y Argentina no figura entre los líderes.

El plan oficial propone cinco ejes: transformar el carbono en activo exportador, atraer inversión privada sin gasto público, generar empleo, mejorar la competitividad exportadora y evitar sobrecostos frente a nuevas barreras ambientales como el CBAM europeo. Todo suena muy bien, pero el andamiaje legal para hacerlo realidad ni siquiera existe aún.

"El carbono no es un pasivo ambiental, es un activo productivo. Es el próximo complejo exportador argentino", afirman los impulsores del plan.

Sin embargo, expertos advierten que sin una ley marco, sin definición sobre la propiedad de los créditos, y sin habilitación para comerciar en mercados de cumplimiento, el entusiasmo puede chocar contra la realidad, como ya ocurrió con otros proyectos verdes en el país.

El contexto global es inmejorable. La descarbonización de la economía avanza. Las empresas buscan compensaciones. Y los países con capital natural, como Argentina, tienen una ventaja comparativa evidente. Pero esa oportunidad no será eterna.

Como suele ocurrir, la falta de planificación, de consensos legislativos y de visión a largo plazo puede dejar a Argentina en el lugar que mejor conoce: el de espectador de sus propias potencialidades. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar