El Brent supera los US$110 en medio del conflicto con Irán y la OPEP empieza a resquebrajarse
El precio internacional del petróleo volvió a escalar con fuerza y superó los US$110 por barril, impulsado por la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la creciente incertidumbre sobre el suministro global.
El escenario se volvió aún más incierto tras la decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP, una señal que sacudió al mercado. Como uno de los principales productores del bloque, su salida abre interrogantes sobre la capacidad del cartel para sostener acuerdos de producción y estabilizar los precios.
La decisión marca un quiebre dentro de la organización, que históricamente funcionó como regulador de la oferta global. Con Emiratos buscando mayor libertad para incrementar su producción, el equilibrio interno de la OPEP queda bajo presión en un momento crítico para el mercado.
Este movimiento se suma al impacto del conflicto en Medio Oriente, donde las tensiones en el estrecho de Ormuz ponen en riesgo el tránsito de una porción clave del petróleo mundial. En conjunto, ambos factores configuran un escenario de alta volatilidad, donde el riesgo ya no es solo de precios altos, sino de eventuales interrupciones en el suministro.
El crudo Brent, referencia en Europa, subió 3,23% y alcanzó los US$111,73, su nivel más alto en tres semanas, mientras que el WTI estadounidense avanzó 4,07% hasta los US$100,30. Desde el inicio del conflicto, ambos indicadores acumulan subas superiores al 50%.
El principal factor detrás de esta escalada es la persistente tensión en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. Las dificultades para garantizar el tránsito en esa zona estratégica alimentan los temores de una restricción en la oferta global. A esto se suma la falta de avances concretos en las negociaciones entre Washington y Teherán, lo que prolonga el escenario de incertidumbre y mantiene en vilo a los mercados energéticos.
Un mercado en tensión
El actual escenario marca un nuevo capítulo en la volatilidad del mercado petrolero global, donde los factores geopolíticos vuelven a tener un peso determinante. A diferencia de otros períodos, el riesgo no se limita a precios altos, sino a posibles interrupciones físicas en el suministro.
La experiencia reciente tras la guerra entre Rusia y Ucrania ya había dejado en evidencia la fragilidad de los mercados energéticos ante conflictos internacionales. En este caso, el foco está puesto en Medio Oriente, una región clave para el abastecimiento mundial.
La suba del crudo genera efectos en cadena: presiona sobre la inflación global, encarece los costos energéticos y complica la recuperación económica en distintos países. Al mismo tiempo, abre oportunidades para productores fuera de las zonas de conflicto, que pueden ganar protagonismo como proveedores alternativos.
En este contexto, el mercado seguirá atento a dos variables clave: la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las decisiones de producción de los principales países exportadores. Hasta que no haya señales claras de estabilización, la volatilidad en los precios del petróleo continuará siendo la norma. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar