Consumo eléctrico en retroceso

El ajuste se siente en los enchufes: hogares consumen menos energía

La demanda eléctrica cayó un 2,5% en julio a nivel nacional, arrastrada principalmente por una fuerte baja en el consumo residencial. La generación térmica sigue liderando el abastecimiento, mientras las fuentes renovables pierden terreno.
Mientras el país celebra récords de exportación de gas y crudo casi la mitad del país consume menos electricidad que hace un año. (Archivo)
26-08-2025
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En un contexto económico delicado, con una inflación persistente y tarifas en aumento, los datos del sector eléctrico en julio disparan un interrogante que va más allá de lo técnico: ¿la caída del consumo eléctrico refleja eficiencia energética o evidencia una preocupante contracción en el poder adquisitivo de los argentinos?

Según los datos oficiales de Fundelec, la demanda eléctrica a nivel nacional cayó un 2,5% interanual en julio, totalizando 12.902,1 GWh, una baja que golpea particularmente al consumo residencial, que retrocedió un 4,6%. La caída en hogares es acompañada por una leve baja en la industria (-0,8%), mientras que el comercio apenas muestra un tibio aumento (0,4%).

Si bien julio fue más cálido que el mismo mes de 2024 (12,3°C vs. 10,6°C), lo que suele implicar menor uso de calefacción, la baja interanual no se explica solo por el clima. La cifra representa el tercer consumo más alto del año, pero la tendencia de los últimos doce meses muestra seis meses con caídas frente a igual período del año anterior, lo que dibuja un estancamiento claro: el crecimiento acumulado anual apenas roza el 0,03%.

Según datos de Fundelec, la demanda eléctrica a nivel nacional cayó un 2,5% interanual en julio, totalizando 12.902,1 GWh

Capital y GBA: epicentro del retroceso energético

Las distribuidoras del AMBA, que representan el 35% del consumo nacional, registraron una fuerte caída del 3,4%, con Edenor bajando un 4,1% y Edesur un 2,5%. En paralelo, las provincias del NOA, Cuyo, Centro y la Patagonia también sufrieron retrocesos. Solo Comahue creció (2,4%), lo que evidencia un mapa desigual y posiblemente vinculado a la distribución de tarifas y subsidios.

La generación térmica, altamente dependiente del gas, sigue liderando la matriz energética nacional con un 48,46%, muy por encima de las hidroeléctricas (19,6%) y las fuentes alternativas (15,4%). Esto contradice los discursos oficiales que prometen una transición energética verde. Mientras tanto, el uso de hidroenergía cayó un preocupante 20% interanual.

Todo esto se da con una matriz de generación altamente dependiente del gas natural, que representa más del 80% del consumo de combustibles. En medio de un mundo que avanza hacia la descarbonización, Argentina continúa anclada en esquemas térmicos que, aunque eficientes en el corto plazo, comprometen objetivos climáticos de largo plazo.

La pregunta que subyace es incómoda: ¿los argentinos están aprendiendo a consumir menos energía, o simplemente están resignándose a vivir con menos confort por miedo a las boletas?

La pregunta que subyace es incómoda: ¿los argentinos están aprendiendo a consumir menos energía, o simplemente están resignándose a vivir con menos confort por miedo a las boletas?

Organismos defensores de los consumidores ya advierten que el descenso del consumo no necesariamente significa eficiencia, sino más bien una señal de alerta ante un proceso de empobrecimiento energético. Con salarios estancados y tarifas que se actualizan por inflación, muchos hogares eligen calefaccionar menos, limitar electrodomésticos y evitar consumos que antes eran parte del uso cotidiano.

Mientras el país celebra récords de exportación de gas y se embarca en megaproyectos de GNL, casi la mitad del país consume menos electricidad que hace un año. En lugar de avanzar hacia un sistema energético inclusivo, sostenible y equitativo, se profundiza la brecha entre lo que se genera y lo que la gente puede pagar. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar