Energía en caída libre

Consumo eléctrico se desploma y revela la cruda realidad del sistema energético nacional

En plena ola de temperaturas más altas, el consumo de electricidad no solo no crece, sino que registra su nivel más bajo en agosto desde la pandemia, con caídas que alarman y evidencian problemas estructurales que nadie quiere admitir.
Para Fundelec la matriz energética del país sigue mostrando señales de estancamiento y dependencia. (Archivo)
22-09-2025
Compartir

Durante los primeros ocho meses de 2025, el consumo eléctrico acumuló una caída del 0,5%, un dato que parece pequeño a simple vista pero que, analizado en contexto, pinta un panorama preocupante para un país que debería mostrar signos claros de recuperación y crecimiento

En agosto, la demanda global de electricidad descendió un alarmante 3,7%, alcanzando apenas 11.719,3 GWh, el consumo más bajo para este mes desde 2021, en plena crisis sanitaria mundial.

Lo más desconcertante, según los datos de Fundelec, es que este descenso ocurre en un mes con temperaturas superiores al promedio respecto al año anterior, condiciones que históricamente impulsan el consumo energético, sobre todo residencial y comercial

  • Sin embargo, en 2025, el consumo de electricidad no solo no subió, sino que cayó, evidenciando problemas profundos en la economía y en la estructura del sistema energético.

La comparación intermensual con julio de 2025 revela una caída aún más severa, del 9,2%, una baja abrupta que refleja una fuerte contracción en el uso de la energía en apenas un mes. Por otro lado, las distribuidoras que abastecen a la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, responsables de un tercio del consumo nacional, experimentaron una caída conjunta del 5,2%, lo que indica que incluso los centros urbanos más importantes no logran revertir esta tendencia negativa.

  • Al desglosar la demanda por sectores, la situación no mejora: los consumos residenciales disminuyeron 5,2%, los comerciales 2,3% y los industriales 2,5%. 

La caída en el sector industrial es particularmente preocupante, ya que suele ser un indicador clave de la actividad económica. Menos consumo eléctrico en la industria suele traducirse en menos producción, menos empleo y un estancamiento o retroceso económico.

Por otro lado, para Fundelec la matriz energética del país sigue mostrando señales de estancamiento y dependencia. La generación térmica continúa siendo la principal fuente para satisfacer la demanda, representando más del 50% del total. 

Mientras tanto, la generación hidráulica, que había logrado posicionarse como segunda fuente, experimentó una caída del 15% respecto al año anterior. Este retroceso desplaza a las energías renovables (fotovoltaica y eólica) al tercer lugar, contradiciendo cualquier intento de avanzar hacia un modelo energético más limpio y sostenible.

Además, la potencia instalada del sistema eléctrico nacional es de 43.863 MW, pero la demanda máxima mensual en agosto fue de solo 23.083 MW, muy lejos del récord histórico registrado el 10 de febrero de 2025, cuando la demanda alcanzó los 30.257 MW. Esta diferencia muestra que hay un exceso de capacidad ociosamente instalada que no se está utilizando, probablemente por la caída en la demanda y la ineficiencia del sistema.

En términos regionales, la mayoría de las provincias mostraron caídas significativas en el consumo, destacándose Chubut con un brutal descenso del 19%, seguida por La Rioja y Mendoza con caídas del 8% y 6%, respectivamente. Solo seis provincias y empresas lograron incrementos modestos, principalmente en regiones más aisladas o menos industrializadas, como Santa Cruz y Misiones.

  • Otro dato que llama la atención es que, a pesar de que agosto de 2025 fue menos frío que el mismo mes del año anterior, con una temperatura media de 13.9 °C contra 12.7 °C, el consumo cayó, un hecho que no se condice con la lógica habitual. Esto pone en evidencia que factores económicos y estructurales pesan más que las variables climáticas a la hora de explicar esta crisis energética.

En resumen, los números no mienten: el sistema energético argentino enfrenta una caída sostenida en el consumo, que refleja un contexto económico débil, una matriz energética desbalanceada y una falta de políticas claras que promuevan la eficiencia y el desarrollo sostenible. Mientras tanto, la generación térmica sigue liderando con combustibles fósiles, la hidráulica retrocede y las energías renovables siguen sin alcanzar un protagonismo real.

En opinión de los expertos, "si no se adoptan medidas urgentes para modernizar el sistema, diversificar la matriz energética y estimular el consumo productivo, la crisis podría profundizarse, con graves consecuencias para la economía y el bienestar de la población. Porque detrás de estas cifras frías hay un país que consume menos electricidad porque produce menos, invierte menos y avanza menos". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar